11Junio

LA LEY SÁDICA.

Por Inspiración Femenina Tian

 

¿Quién nos iba a decir a los españoles que el artículo 57.1 de nuestra vigente Constitución es más retrógrado que la Partida 2, del famoso Código de las Partidas del Rey Alfonso X el Sabio (1221-1284). 

 

Se dice a veces que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Es una frase que está cargada de rancia añoranza, la cual no alberga esperanza ni coraje para el futuro. Esto no quiere decir que no sea bueno echar la vista atrás y aprender del pasado.

¿Quién nos iba a decir a los españoles que el artículo 57.1 de nuestra vigente Constitución es más retrógrado que la Partida 2, del famoso Código de las Partidas del Rey Alfonso X el Sabio (1221-1284). En este texto se reconocía el derecho de la mujer a ocupar el Trono y transmitir derechos sucesorios.

Fue Felipe V, muchos años después un 10 de Mayo de 1713, quien legisló un nuevo reglamento sobre la sucesión, estableciendo la agnación rigorosa, la cual establece la primacía en orden de sucesión del varón sobre la mujer.

“Habiéndome representado mi Consejo de Estado las grandes conveniencias y utilidades que resultarían á favor de la causa pública y bien universal de mis Reinos y vasallos, de formar un nuevo reglamento para la sucesion de esta Monarquía, por el cual, á fin de conservar en ella la agnación rigorosa, fuesen preferidos todos mis descendientes varones por la línea recta de varonía á las hembras y sus descendientes, aunque ellas y los suyos fuesen de mejor grado y línea”.

Así quedó derogado el derecho dinástico castellano vigente desde el rey Alfonso.

En España, actualmente permanece establecido que:

«La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.»

La negación del derecho sucesorio de la mujer al trono tiene su origen en Europa en la llamada “Ley Sálica”, un código de leyes seculares que debe su nombre a la tribu de los francos salios [1] en el siglo V de nuestra era. Esta negación pervivió en la historia europea durante varios siglos y prohibía totalmente el acceso de la mujer al trono, incluso que pudiese transmitir sus derechos al trono a sus descendientes.

La agnación rigurosa no prohíbe que una mujer herede el trono, pero da total prioridad al varón.

En Europa sólo quedan bajo está ley, España y el Principado de Mónaco, ya que Inglaterra la rescindió  en Octubre de 2011, cuando los cincuenta países que forman la Commonwealth,  que tienen a la reina Isabel II como jefa de Estado, acordaron de manera unánime modificar la llamada Ley de Instauración, de 1701, que daba a los hombres preferencia sobre las mujeres de tal manera que cualquier heredero nacido tras esa fecha se acogería a las nuevas normas.

Desde 1975, fecha en la que se restauró la monarquía en España, hasta el día de la fecha, han pasado  41 años; han transcurrido varias legislaturas y este tema ha caído en el olvido.

¿No es cuestión de Estado? ¿Es sólo una cuestión de género? ¿Qué opinan sus señorías?

Señores políticos: en tanto en cuanto este tema no se resuelva, sus propuestas políticas carecen de lo más fundamental: el que no se le niegue nada a una mujer. No se trata sólo de una cuestión monárquica. Detrás de soslayar este tema, se encierra el “machismo ibérico” que sigue tan arraigado -sea cual sea la ideología política- y que considera que hablar de mujeres  es hablar sólo de “tías buenas”. Y si no se habla, se piensa, que para el caso es lo mismo.

Tal vez después de tantos meses de inoperancia política ocurra que tengan ustedes la mente ofuscada y esto se les haya olvidado. Les colaboramos para refrescar sus memorias con las palabras de Ban Ki Moon, Secretario General d Naciones Unidas, en su discurso del día de la mujer en 2011:

“Solo cuando las mujeres participen plenamente y en pie de igualdad en todos los sectores de la vida pública y privada podremos esperar tener la sociedad sostenible, pacífica y justa prometida en la Carta de las Naciones Unidas”.

No queremos parecernos a ningún estado de “glamour”, queremos parecernos a Estados que miran al futuro y en tanto en cuanto no sea derogado este orden sucesorio en la corona, consideraremos que el Estado español es unamonarquía parlamentaria bajo una ley “sádica”.

 



[1] Los Francos Salios eran parte del pueblo germano de los francos que habitaba en el valle del Rin, en los actuales Países Bajos y Noroeste de Alemania (Siglo III de nuestra era)

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