25Agosto

LAS MIRADAS Y LA EPIGENÉTICA

Por: Matilde Líndez y José María Caravantes

Probablemente esta sea una de las fotos de los Juegos Olímpicos de Río más vista.

Dos mujeres atletas de dos países diferentes y sobre todo de dos culturas muy diferentes. La gran mayoría de las reacciones que se podían encontrar tanto en prensa occidental, como en redes sociales también occidentales, mostraban asombro, sorpresa  y desacuerdo por la vestimenta de la atleta egipcia, destacando la opresión a que es sometida la atleta egipcia, según la mayoría de comentarios.

Ahora bien ¿acaso hay menos opresión en la vestimenta de la otra atleta?.

Veamos la reglamentación internacional sobre la vestimenta para hombres y para mujeres en el voley playa.

No hay que esforzarse nada para, a primera vista, darnos cuenta de que son ¡muy diferentes! los modelos de unos y otras.

Parece que desde las instituciones, en cualquier cultura, se potencian determinadas normas, más o menos camufladas, en un sentido u otro, que finalmente suponen y generan un control y sometimiento de las mujeres a éstas -en este caso a través de la vestimenta en el deporte. ¡Pero! las dos atletas, con más o menos ropa, enseñando más o menos su cuerpo, están sometidas a patrones sociales y/o culturales y/o religiosos. Sería equiparable a cuando miramos nuestro propio planeta y pensamos que ¡solo! existe esa capa superficial. ¡Ufffff! todo lo que nos estamos perdiendo ¿verdad?

Recordando lo patente que resulta desde hace un tiempo no tan largo, la exagerada exhibición del cuerpo femenino con muy poca ropa en la cultura occidental y cada vez más (solo hay que visionar alguna de las actuaciones de Rihanna, Beyoncé, Miley Cyrus…), ¿podemos pensar que se está reduciendo y utilizando el cuerpo femenino como un objeto sexual, ignorando otras posibilidades, cualidades y habilidades intelectuales, personales y espirituales de las mujeres?.

No podemos olvidar que ese cuerpo - sea del país que sea-  que podemos mirar, contemplar, admirar, incluso desear, alberga algo más. Que nuestros cuerpos son el templo que alberga nuestro espíritu. Y son una unidad, o podría y debería serlo. Aunque habitualmente nos dejemos arrastrar solo por los sentidos físicos, éstos se pueden trascender y pasar a contemplar y disfrutar algo mucho más grandioso. Con la otra mirada estamos fragmentando el Ser.

Si nos vamos a la epigenética –del cómo las influencias externas afectan a nuestros genes- sea a través de los alimentos que tomamos (nutrigenética), sea a través de la palabra que emitimos u oímos (verbogenética)- podemos suponer que las miradas que nos dirigen, o las que nosotros dirigimos a otras personas, también están afectando a los genes, a la salud, también están afectando las posibilidades de cada ser observado.

¿También podríamos suponer, según nos muestra la epigenética, que amplificando nuestros sentidos -en este caso el de la vista- que tratando de ver más allá de lo puramente material, o sea amplificando nuestra consciencia “del mirar”, existe la opción que nos puede permitir saltar de una consciencia puramente material, finita, limitada y concreta a otro tipo de consciencia?.

Posted in ACTUALIDAD

Comentarios (1)

  • Josefina Morales

    Josefina Morales

    09 Febrero 2017 a las 18:56 |
    Gracias, por hacerme percibir,la importancia de trascender de mirar en el fisico hacia lo interno con otro nivel de conciencia... ✨✨✨

    responder

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