11Mayo

LA MUJER EN LA MÚSICA

Por Virginia Carro

Hoy queremos acercarnos al mundo de la música más formal, el de banda, orquesta y partitura, con el ejemplo de una mujer: la directora de la banda municipal de La Bañeza y cómo ha ido entrando en un mundo fundamentalmente de hombres, sin recurrir a la lucha ni a la imposición.

Pachi Vélez nació en una familia de músicos, desde siempre acompañó a su padre a los ensayos en la academia y los conciertos en Calasparra, su ciudad natal. Viendo su interés comenzaron a llevarla a zarzuelas y a todas las obras que se ofertaban al final. De forma autodidacta comenzó a tocar el violín y la trompa, a los 3 años ya tiene alguna foto con un saxo, el que al final sería su instrumento de elección.

Le encantaba ver dirigir, sentía que el director expresaba con las manos la música que después sonaba. En su casa, se colocaba frente a las ventanas de la cocina, dónde no pudieran verla, con las partituras que ya se sabía de memoria alrededor, encendía el cassette y dirigía, viéndose en el reflejo de los cristales, si le daba bien la entrada a sus imaginados músicos, para que entraran a tiempo. Un juego de niña que hizo realidad, con mucha perseverancia, como decía en una entrevista: “Intentando que las cosas salgan como a mí me gustan. Voy corrigiendo siempre. No se parar de corregir porque hay que intentar mejorar, no hay que conformarse con lo justo, siempre hay que ir a más, buscar la calidad, darle vida a las partituras, disfrutar con todo lo que se hace.”

Fue la primera mujer de la banda de su localidad, el Maestro, como allí llaman al director, no quería dejarla salir en la banda que acompaña las procesiones de semana santa, a pesar de que le pedía que dirigiera a sus compañeros, para que interpretaran bien las obras y supieran llevar el paso. Su padre reunió al director, con otro saxofonista y Pachi, le pidió que distinguiera cuando tocaba el hombre y cuando tocaba su hija. Como la música no entiende de género, una banda de 150 años de antigüedad, en la que solo habían interpretado hombres, disfrutó de tener una mujer tocando entre sus filas.

Si bien es cierto que la presencia de la mujer en la música es cada vez mayor, todavía es poco habitual encontrar mujeres con instrumentos de metal graves, por ejemplo. Pachi nos contaba que a la hora de repartir instrumento, unas chicas de 14 años se habían emocionado con el sonido de la tuba, pero al llegar a casa, sus padres se negaron a que eligieran una tuba, por ser un instrumento poco femenino y no verse bonitas cuando tocaban. Varios compañeros, como el director de la banda de Toro, han alabado su labor consiguiendo la presencia de mujeres con instrumentos que no son de estudio tan relegados a la soledad.

En los cursos de dirección que ha ido tomando para ser directora, le han llegado a recriminar que dirija de una forma tan femenina y es que en el aquel curso en Viena, como en tantos otros, era la única mujer y no podemos olvidar que la filarmónica austriaca admitió la entrada a mujeres en 1997, las que antes tocaban era como no-miembros y sin derechos.

Ha visto como muchas de sus compañeras han dejado la dirección por la presión de otros directores, incluso de músicos que se negaban a seguir sus indicaciones y es que es muy difícil, moverse cómo un hombre cuando se tienen brazos de mujer. Ver a una mujer dirigir es otra cosa, cuando se sube a la tarima las manos se mueven de otra forma, espera el silencio de los músicos, sin gritar pidiendo que callen, así sean niños de 8 años que charlotean despistados sobre el partido que jugaban justo antes de empezar el ensayo. No esperéis  oírla gritar, dar cuatro voces para generar autoridad, como hacen sus compañeros, si es necesario se baja y sale del aula, porque la educación, la promueve con el ejemplo.

Es duro ver como otros compañeros suyos, de los que ha sido profesora de dirección y tienen menos experiencia, se imponen menospreciando su criterio y si ella marcaría un ritardando o alargaría un calderón, prefiere ceder que entrar en conflicto. Pachi no dice: “Esto lo quiero así: tarará, tarára”, tiene otras referencias: “Esas corcheas están desnudas, vestidlas, que tomen cuerpo, que vayan llenas”.

Nos faltan referentes en la música, no estamos acostumbrados y como todo lo nuevo, genera de primeras rechazo. Esperamos que poco a poco las mujeres nos vayamos artistizando para que dentro de poco no nos sorprenda ver a una mujer dirigiendo, tocando la tuba o haciendo un solo de trompeta.

Posted in CULTURA

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