03Octubre

LA MUJER EN LA PINTURA

Por Inspiración Femenina Tian

La mujer ha estado presente en la pintura a lo largo de los siglos, pero la historia del Arte -escrita por varones- lo ha silenciado

A PROPÓSITO DE LA INVISIBILIDAD DE LA MUJER EN EL ARTE

“El que las mujeres sepan muy bien dar a luz (procrear) a los hombres, no deja de sorprender que quieran también crear (pintar), con la misma facilidad y desenvoltura que los hombres” . Giorgio Vasari (Biógrafo y critico de arte. 1511-1574)

Emprendiendo un proyecto de investigación sobre la presencia y actividad de las mujeres artistas se llegan a sorprendentes resultados.

Iniciamos con la denuncia de las “Guerrilla Girls* en 1989: “Las mujeres deben estar desnudas para entrar en un museo”.  

Las estadísticas nos dicen que las artistas presentes en las colecciones de museos son menos del 5%  en relación a la totalidad de los autores masculinos. En la sección de Arte Moderno tenemos más del 85% de desnudos femeninos. (Dato casual y paradójico dado que la etimología de Museo viene de Casa de las Musas, hijas de Zeus y protectoras de las Artes y las Ciencias)

En los libros más relevantes de la historia del arte occidental hay pocas noticias y un numero insignificante de mujeres artistas, aunque la excelencia y el virtuosismo de sus obras es indiscutible.

A partir de los años 60 del siglo XX, aparecen en escena investigadores (la mayoría mujeres) que desarrollaron serios estudios sobre lo que se vino a llamar “estudio de género”, a cerca de artistas casi olvidadas hasta nuestros días. Este trabajo coincide con la fundación del Museo de Mujeres Artistas en Washington. (http://www.nmwa.org/).

“Wilhelmina Cole Holladay y Wallace F. Holladay coemnzaron a coleccionar obras de arte en los años 60. Como estudiosos e historiadores del arte, comentaban el hecho de la poca representación de mujeres y grupos étnicos en las colecciones de arte expuestas en los mal nombrados museos. Es así como ellos se comprometieron en la labor de ser mecenas y representantes de mujeres artistas durante más de 20 años. En los años 80 Wilhelmina Cole Holladay dedicó todas sus energías en la creación de un museo que pudiera exhibir arte de mujeres, es así como la colección Holladay se convierte en la colección permanente de este museo.

La idea es recogida por otros países, y a través de la investigación y el estudio, se inició la búsqueda de el descubrimiento de mujeres artistas, iniciando así una nueva escritura de la historia del arte occidental y la sucesiva incorporación del estudio de la estética y la epistemología en el arte femenino.

Estos son algunos de los puntos de reflexión sobre la epistemología del arte femenino:

Las mujeres artistas existen desde que el arte existe, pero hasta el siglo XVI, su contribución y su presencia en la historiografía del arte permanece poco visible, realmente casi invisible.

Entre las primeras referencias en Europa relativas a artistas, Plinio el Viejo*, escribe sobre algunas mujeres griegas pintoras: Timarete, Kalypso, Aristarete, Laia y Olympas.

A pesar de que ninguna de sus obras han logrado sobrevivir en el tiempo, se sabe de un ánfora llamada “Caputi Hydria” en la colección Torno en Milán -atribuida al pintor Lenigrad, datada entre el 460-450 A.C.- que cuyos dibujos se ven mujeres artistas que trabajan codo a codo junto con sus compañeros masculinos en un taller de cerámica donde pintaban las piezas.

En el medioevo los artistas hombres o mujeres eran rara vez mencionados personalmente, en este periodo eran más artesanos y pocas veces firmaban sus obras. También en el medioevo, la participación de la mujer en el arte se conoce gracias a manuscritos en los que figuran como miembros representantes de los miniaturistas e ilustradores de los manuscritos medievales. Eran aristócratas o monjas las que trabajaban en el arte de la ilustración de los manuscritos. En cambio, las mujeres que pertenecían a clases más bajas se encargaban del arte del tejido y de los tapices. La pintura era territorio exclusivo de los hombres, y la representación femenina era muy baja.

En los siglos X, XI y XII, se registra la presencia de algunas mujeres artistas, monjas y místicas que dedicaron toda su vida a la ilustración y la copia de libros teológicos y religiosos. Esa era su función en el monasterio. Citamos los nombres de las más importantes:

Ende, Diemoth, Hildergard Von Bingen, Guda, Claricia

Grandes semiólogos de nuestro tiempo como Umberto Eco han dedicado varias obras al estudio semiológico de este periodo de la historia del arte. Los conventos eran importantes centros de vida cultural e intelectual. Las monjas se dedicaban a la escritura, la lectura, la composición musical, aprendían el griego y el latín, como también el arte de la botánica. Con la aparición de la imprenta comenzó a desaparecer este arte. 

A partir del siglo XV comienza a aparecer el status del “artista”, iniciando en Italia y expendiéndose hacia otros países. Su actividad comienza a ser reconocida en una dimensión intelectual y se valora la creatividad y la originalidad de sus obras.

Entre los siglos XV y XVI, comienzan a aparecer los grandes nombres de la pintura universal. La fuente de inspiración y el tema central en las obras del Renacimiento, es el ser humano, su ambiente, su mundo y sus actividades, ya no solamente una visión divina. El hombre y la mujer comenzaron  a aparecer en  las obras de arte como protagonistas de su propia historia.

El Renacimiento es el momento determinante en la historia del arte occidental. El mercado del arte se establece, nacen los coleccionistas y los mecenas. Al ser Italia cuna del Renacimiento, se propicia el ambiente para que muchas mujeres dejen de estar en la sombra del artista y pasen a ser ellas las protagonistas. Citamos algunos nombres de las artistas encontradas en este periodo:

Artemisia Gentileschi, Barbara Longhi,Sofosniba Anguisola,Lavinia Fontana,Properzia de Rossi

A pesar del cierto liberalismo que se establece en el Renacimiento, estas artistas no lo tuvieron fácil para dedicarse a su vocación. Por parte de sus colegas masculinos recibieron todo tipo de obstaculización de su trabajo. En el Renacimiento el aprendizaje artístico exigía que los alumnos se trasladaran a vivir a la vivienda del maestro, en el caso de las mujeres esto no les era permitido. No podían asistir a las lecciones de arte porque no les era permitido ver cuerpos desnudos ni estudiar anatomía. No se podían subir a un andamio por sus ropajes. Solo se les permitía pintar temas religiosos para ser expuestos en público. Se tuvieron que someter a humillaciones y calumnias, y sus obras muchas veces no podían ser firmadas por ellas sino que debía ser firmada por un hombre.

Quizás la historia que recoge todas las historias es la de Artemisa Gentileschi. Violada por su profesor, obligada a casarse por su padre, es sometida a un interrogatorio por parte de un Tribunal Inquisitorial, tuvo que sufrir todo tipo de humillaciones y de desprecios. Finalmente es reconocida por su trabajo y llega a ser una artista famosa de su tiempo y quizás la figura femenina más relevante en la historia del arte italiano y se la reconoce como la principal representante del Naturalismo Caravaggesco italiano. Sin embargo muchas obras que se atribuyen a ella llevan la firma de su padre.

A pesar de todas estas inconveniencias existe un documento en Bologna que registra la actividad de 23 mujeres artistas entre el 1500 y el 1600.

En el resto de Europa -donde predominaba el protestantismo- el tema del arte se enfocaba más hacia la vida cotidiana, esto le permitió a la mujer artista desarrollar toda una temática acorde con su estándar de vida y comportamiento. Empieza a aparecer “la naturaleza muerta”, obras que podían realizar al interior de sus propias casas y dentro de los limites de sus confinamientos. Este tema lo realizaron mujeres artistas flamingas como Rachel Ruysch.

Hacia el Barroco  la figura de la mujer artista comienza a ser más aceptada. La mujer Veneciana es ejemplo de emancipación en todas las facetas del arte: la pintura, el teatro, la música, la escritura. La imagen de “la Cortesana”, dama de compañía, culta y elegante -visión veneciana de la Gheisa- proporcionó el ambiente a muchas mujeres para que pudieran desarrollar sus dotes artísticas. Si en el medioevo la mujer tenía que recurrir a los monasterios, en el siglo XVII recurría a las casas de compañía. En Venecia se genera todo un movimiento femenino que comienza a denunciar las carencias que las han precedido. Aparece un género literario de características femeninas, en donde la mujer, a través de su obra, expresa sus necesidades, sus carencias y denuncia la falta de participación y la misoginia abiertamente.

No ha sido sino hasta el siglo XIX que muchos nombres de estas mujeres artistas comienzan a aparecer en la Historia del Arte. Hasta ese momento sus obras se encontraban confinadas en los salones de los museos, sin conocer la identidad de sus autoras.

Para culminar, un ejemplo que tenemos muy cercano es la Pinacoteca del Museo del Prado: Solo tiene expuesta al público tres pinturas realizadas por manos femeninas y las tres pertenecen a la misma autora: Sofosniba Anguissola.

*Grupo de artistas feministas fundado en New York en 1985.

* Escritor e historiador Romano. Año 24 D.C

 

 

 

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