24Enero

SIGUIENDO A MI CORAZÓN

Por Virginia Galván

Este es el testimonio de una mujer mexicana que se ha atrevido a hacer lo que siente. 

vicky1Ma. Carmen Linarte nació en Puebla hace 49 años. Artista, sanadora a través del arte huichol con cuarzos, pintura y artesanía, sanadora a través de la magia de la reproducción en esculturas y pinturas de los seres elementales, especialista en lectura e interpretación de códices del Calendario Azteca,  pintora, estudiosa y conocedora de la cultura prehispánica y la lengua náhuatl. Se casó y se separó a los 34 años. En la actualidad vive sola.

Estudió en una escuela católica. De niña le gustaba mucho aprender, más no  ir a la escuela por los métodos tan impositivos y estructurados. La echaron de la clase de oración en la primaria por revelarse. La obligaban a ir cada domingo a la iglesia y su madre le decía que con esa actitud de rechazo: “en lugar de que el diablo se te salga, se te mete”… Esto lo comenta riéndose y burlándose.

Tenía claro que debía estudiar “hasta donde aguantara” para poder independizarse y seguir sus sueños. Se negó a estudiar la preparatoria y en la universidad. Buscó la forma de estudiar “la carrera más corta” para poder seguir su vuelo y estudia “Comercio”. Quería aprender a pintar y se le negó por el prejuicio de que se moriría de hambre si a eso se dedicaba.

Trabajó en una casa de bolsa y en un hotel renunciando en unos meses aun en contra de la opinión familiar y la de sus amistades. Aprendió pintura en la Cd. de Oaxaca sin técnica, en un taller de arte y nos comenta: “al principio no me salía nada, al entrar al taller me encuentro con una mujer desnuda y ahora píntala”, nos dice sorprendida. Con fuerza, fe y certeza nos comenta que el Universo sabe los que necesita y se lo da …. ¡Y a veces me da de más, me dejo llevar por las señales y procuro ser fiel a mi corazón!... nos comenta agradecida. Se ha dedicado a mostrar y vender su arte pintando cielos rasos, arte sacro y otros temas, en ferias nacionales, en locales propios, en las calles, leyendo y realizando códices aztecas y haciendo esculturas de los seres elementales.

¿Cómo has llegado a ese camino de autoconocimiento, a atreverte a hacer cosas que la mayoría de las mujeres no se atreven a expresar?

vicky2Me he tenido que hacer desde muy joven un trabajo personal y cuestionarme las creencias sociales establecidas. Cuestionaba a mi madre continuamente con un… ¿y por qué?

Hace falta tener ganas porque vivimos en una sociedad machista. Tenemos que recuperar nuestro poder de mujer, no somos lo que nos han contado, somos seres creativos, sensibles, con muchas cualidades, hay que creerse que una puede, que cada mujer es un ser individual y estar convencida de que esa Fuerza Creadora está en todas. A mí me ha ayudado mucho la meditación por ejemplo, el revisar si algo no fluye en mi vida, qué es lo que no está bien en mí, porque todo lo que nos pasa lo reflejamos hacia el exterior y hago una introspección, me cuestiono si el problema soy yo, si tengo dudas, si me falta fe y seguridad en mi misma.

Hace muchos años alguien me dijo que un jardinero tiene una labor de las más hermosas, que viene a aportar belleza, no a generar destrucción. Esa frase se me quedó muy grabada y de ahí dirijo mi energía a expresarme y desarrollarme entre la cultura y el arte.

He estudiado nuestra cultura prehispánica y en su cosmovisión encontré muchas respuestas, como por ejemplo, la importancia de la mujer y la Madre Tierra Creadora y Generadora De Vida. vicky3

Me di cuenta que el hombre-varón no es mi adversario y que no tengo que competir, que estoy dotada de cualidades propias de mi género y que no necesito a ningún hombre que me cargue los bultos o que me mantenga, que todo está en la confianza que tengas en ti y que no necesariamente necesitas de una pareja; puedes vivir sola,  y cuando te esfuerzas por seguir tu sueño y seguir tu corazón, todo se te da por añadidura desde el Cielo, bueno, lo necesario, no lo que se te pega la gana, lo básico. Creo que la abundancia radica en eso.

Lo que he aprendido ha ido apareciendo en mi vida en los sueños, en las calles, con conocidos. Los huicholes (hombre o mujer de una etnia de la Sierra Madre Occidental en México) me enseñaron a sanar con cuarzos y me fascinó. Cuando empecé a pintar todo iba hacia el arte huichol y estudié su filosofía y cosmogonía. Ahí me di cuenta que todo está unido, que no pintaba lo que veía, sino lo que no se ve.

vicky4También conocí en la calle en la ciudad de Oaxaca, a un maestro chamula, de una etnia de Chiapas, y él me ayudó a liberarme de mis prejuicios y me enseñó la lectura del calendario azteca que es un oráculo. Me decía: “Hay que ir limpiando desde dentro para florecer, sin importar si a la pareja le gusta y lo que te dijeron sobre lo que la mujer no puede hacer”. Así viajé por México con él y aprendí a manejar este oráculo despertándome una pasión por seguir estudiando la cultura prehispánica. También me enseñó que el dinero es solo un intercambio. Lo he experimentado. Exponiendo en las ferias, el dinero se quintuplicaba… ¡hasta he podido comprarme un coche!

Cuando vendía en la calle se me quitó el miedo a la incomodidad, al qué dirán, al frío y superaba la flojera. Mis conocidos no me veían, era invisible y transparente, pasaban de largo. vicky5

Actualmente he dejado de viajar a ferias por México y a atender un local por cuestiones familiares y por la inseguridad que hay en por el narcotráfico porque ¡ya me asaltaron una vez!

También he pintado cielos rasos en un rancho y ésta ha sido una de las experiencias más hermosas de mi vida. ¡Estuve en contacto con la Madre Naturaleza dos años y pude escuchar el silencio! Pasaba en soledad mucho tiempo. Al principio no oía ni veía nada, ni el canto del búho ¡ni nada! Tenía el ruido de la ciudad adentro. ¡De pronto fue como encontrarme a mí misma!  Fue muy gratificante. Lo hubiera hecho sin cobrar. Aprendí a montar a caballo, a moverme en los cerros y tuve muchas experiencias mágicas y bonitas.

Al terminar esta labor, empecé a sentir una conexión con los seres elementales y a hacer casitas de hadas, elfos, dragones, gnomos, duendes. Visité un santuario de luciérnagas y pude ver los rostros de los árboles, escuchar los sonidos del bosque y hasta “un hada” se reveló en una fotografía. Me di cuenta que no solo están en las películas de Walt Disney... están en el agua, en el aire, en el sol. Pensé que debía recordarle a la gente que existen, que son los seres que cuidan a la tierra, que trabajan con las piedras, con minerales… Y también pinto ángeles y arcángeles y sigo aprendiendo a través de las señales que me llegan.

¡Ha sido hermoso darme cuenta que lo que se proyecta cuando empiezas a creer en ti, sale de ti y así puedes aportar belleza al mundo!

Si vine a hacer arte, voy a hacer arte en cualquiera de sus aspectos, aunque no me salga siempre. Si tengo que cambiar de giro o de lugar “se puede”, y lo hago estando muy cierta de lo que soy. Voy hacia la obediencia de las señales, sin miedo al qué dirán, o a no tener dinero… Lo más importante es hacer lo que me corresponde sintiéndolo, respetándome y respetando.

Para seguir a tu corazón basta con recordar qué te gustaba de niña. Es como cuando ves a alguien haciendo algo diferente y piensas… ¡Cómo me gustaría hacer eso! o… ¡Yo sería feliz haciendo esto!

… Si cuando vas a hacer algo se te pone duro el estómago es que el camino no es por ahí… Así es como yo aprendí a seguir a mi corazón.

Posted in CULTURA

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