17Noviembre

LA TASA ROSA

LA TASA ROSA

Por Inspiración Femenina

Quizá muchos de ustedes no se hayan dado cuenta, cuando van a hacer la compra semanal, quemuchos productos y servicios cuestan más cuando son para mujeres que para hombres. Es lo que se conoce como LA TASA ROSA. Son apenas unos céntimos de diferencia en algunos casos, o en otros casi el doble del precio.

 En productos como las cuchillas de afeitar,las femeninas salen a 0,70 la unidad, las masculinas a 0,49. La diferencia se repite también en otros productos, como las cremas y los champús o los desodorantes, donde el spray efecto antiestrés de 200 ml. cuesta 2,99 euros para él y 3,06 para ella. Hasta llegar a los productos de perfumería, donde la tasa rosa se hace implacable, ya que el perfume de una misma marca en versión femenina cuesta prácticamente el doble que su versión masculina.

Esta situación se puso en evidencia por primera vez hace un par de años, cuando la universidad de California calculó que las estadounidenses pagan cerca de 1.400 dólares (unos 1.276 euros) más al año que los hombres por productos similares.

En Europa aún no hay un estudio similar, pero la asociación francesa Georgette Sand lleva un año denunciando los casos que encuentra en los supermercados y animando a los consumidores a subir fotos de ejemplos a redes sociales con la etiqueta #womantax. La asociación reunió 50.000 firmas y la polémica llegó a la Asamblea francesa, que está investigando el caso. En España, el debate acaba de empezar.

Las industrias han dado algunas explicaciones vagas al respecto, como que: «Las soluciones de afeitado dirigidas a cubrir las necesidades de las mujeres son muy diferentes a las de los hombres» «Mientras que hay elementos comunes en cuanto a la tecnología que se utiliza en la producción y diseño de estos productos,las piezas alrededor de las cuchillas y las máquinas de afeitar son diferentes».Sin embargo, la empresa aclara que el precio de venta al público es potestad de cada distribuidor. De hecho, dependiendo del supermercado, esa diferencia varía y a veces ni la hay.

Otras opiniones que nos han parecido más honestas, nos dicen que:La tasa rosa es más bien una cuestión de marketing: las mujeres están dispuestas a pagar más por su cuidado personal y las marcas lo aprovechan. Además, la diferencia es pequeña y pasa desapercibida porque, aunque son productos similares, se colocan en estantes separados.

En otros productos de servicio las diferencias son abismales y sin justificación, como es el caso de las peluquerías, donde el corte de pelo para la mujer siempre es mucho más caro el corte para los hombres. Podría creerse que es porque las mujeres tienen el pelo mas largo, pero si una mujer tiene el pelo corto, y un hombre el pelo largo, los precios seguirán siendo siempre superiores para las mujeres.  Las tintorerías no se quedan atrás, donde pueden cobrar 6,50 euros la camisa de hombre, 7,50 la de mujer.Ambas, por cierto, de algodón.

La verdad de la milanesa –como diría Mafalda- es que cuando un colectivo está dispuesto a pagar más por algo, la industria lo aprovecha», explica Javier Vello, responsable del sector de Retail y Gran Consumo de la consultora PwC. «Si un hombre gasta menos en su higiene personal, para convencerle de que te compre tienes que cobrarle más barato.Es la ley de oferta y demanda». Y añade: «Cuando un tipo de consumidor está dispuesto a pagar más, se le cobra más. Es lícito que cualquier fabricante fije los márgenes que quiera. Y luego los clientes elijan libremente si comprar o no».

 

Desde el colectivo Georgette Sand reivindican que para que esa libertad de elección sea real, los consumidores deben estar informados de la diferencia.«Pedimos a los distribuidores que separen los productos por tipologías y no por géneros, para poder comparar precios fácilmente», afirma Gaelle Couraud, miembro de la asociación francesa. «No son las leyes, sino la indignación de los consumidores lo que más influye. Ante la indignación en redes sociales, un fabricante igualó el precio de un patinete que antes era 50 euros más en su versión para niña».

 

 

Curioso ¿no?, que en la cola del super un señor pague menos que tú por el mismo producto. No es cuestión de céntimos la cuestión es darse cuenta de el mercado se aprovecha de la más mínima para sacar rendimiento de la mujer.

No va a cambiar mucho el marketing porque los hayamos pillado “in fraganti”, pero es bueno saber por donde andamos…

No vamos a ir de ahora en adelante con la lupa al super o la perfumería pero ¡sí iremos con las gafas bien puestas! Y lo que queda claro es que aún en esta sociedad, se paga muy caro ser mujer.

 

Posted in ECONOMIA

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