22Febrero

AMANTE

AMANTE

Por Inspiración Femenina Tian.

Pocas palabras habrán que nos hagan sonrojar como la palabra amante.No solamente nos sonroja, sino que encierra intriga, curiosidad, incluso tiene su morbo.

 

 

 

 

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tiene varias acepciones para esta palabra:

 *Que ama.

 *Dicho de una cosa: Que manifiesta amor o se refiere a él.

 *Amado o querido.

 *Cada una de las dos personas que se aman.

 

No sabemos en qué momento se introdujo la acepción: Persona que mantiene con otra una relación amorosa fuera del matrimonio.

Pero en esa tentativa tan inmadura para la especie, que todavía es el amor, el término tomó una connotación peyorativa, sobre todo pensando que, aún hoy en día, el matrimonio es la colmena en la que el amor adquiere su categoría de elixir social. Fuera  de él –como se decía hasta no hace mucho tiempo- lo que se dan son “amoríos”, y como se dice actualmente nuevas formas de experimentar y gestionar nuestras emociones.

El caso es que de un plumazo se perdió el verdadero sentido de la palabra: el que ama.

¿Cómo llamaremos entonces a la persona que ama? Al que ama a su pareja, al que ama a los animales, al que ama la lectura, al que ama la música, al que ama la vida…

Pensamos que en esta tergiversación de la palabra, se encierra el lastre de una sociedad patriarcal que desdeñó desde sus albores lo emotivo-sensitivo, para dar paso a una ordenada conceptualización de algo que el ser humano no puede evitar:

Sus afectos.

 Ordenados y clasificados dejan de ser peligrosos para el stablishment. No es que el amor sea peligroso en sí, pero tiene la buena costumbre de poner todo “patas arriba” y eso no está bien visto en un mundo que tiene muy claro que la ley de la gravedad existe para que vivamos con los “pies en la tierra”. Le cortaron las alas al amor… el… que nos hacía ser ingrávidos.

En estos días cayeron en nuestras manos dos amantes, en este caso, los dos japoneses. ¡No se asusten! Se trata de dos libros. Y como nos llamó la atención que coincidieran en título, acudimos prestas a su lectura porque somos amantes de ella.

El primero, escrito por Isabel Allende; el segundo escrito por Rani Manicka. Francamente que nos producía curiosidad ver qué tienen los amantes japoneses para que coincidan en la pluma de dos escritoras.

Nada tenemos que decir en cuanto al estilo literario, las dos son conocidas y reconocidas escritoras. Pero sí tenemos que decir sobre los amantes que nos describen.

Situadas en la misma época, los ambientes son bien diferentes: Estados Unidos y Malasia. Las sociedades -por tanto- bien diversas. Sus protagonistas, obviamente de culturas muy distantes.

Sin embargo sí descubríamos algunos rasgos comunes, como es el hecho de que el sexo tiene un protagonismo total en la relación que las dos protagonistas de las novelas mantienen con sus amantes japoneses.

Parece que más allá del romanticismo ñoño y fatuo que nos inculcaron desde jovencitas,  a las mujeres nos importa el sexo. Cuando por fin hemos podido expresarnos (algo), hemos manifestado nuestro interés por él, cosa que no hemos hecho todavía por el índice Nikkei [1]

Las dos protagonistas se ven envueltas en una historia “fuera” de los cánones establecidos. No creemos que la mujer sea especialmente transgresora, pero sí tal vez, busca algo diferente a los modelos sociales que le indican dónde y cómo ejercitarse en el amor.

Ninguna de las historias culmina en un logro –no como meta- sino como consecución de un afecto. Tal vez, la mujer no plantea adecuadamente sus relaciones porque es muy inexperta en su “propio sentido” del amor. Un mundo aún por descubrir.

En este proceso de descubrimiento la mujer es susceptible de cometer muchos errores y en ello se le va mucha salud y alegría.

Qué duda cabe que en la búsqueda de cualquier aspecto en la vida se nos hacen jirones, pero tal vez en este caso se puedan evitar, o al menos paliar, si tenemos la inteligencia de hacer esa  búsqueda sin la brújula de los valores establecidos, que nos señalan un Norte que no es el nuestro.

A lo mejor, para ese misterioso ser, que es la mujer resulta que el Norte es el Sur…

Les recomendamos la lectura de ambos libros. Sin duda son un motivo de reflexión.

 

 

 


[1]El índice Nikkeies el principal índice bursátil de referencia de la evolución del mercado japonés

 

Posted in OPINION

Comentarios (1)

  • María Brito

    María Brito

    24 Febrero 2016 a las 17:13 |
    Poco puede la mujer aportar sobre el tema sexual, y no porque no sienta o no le gusté, es que nos calaron hasta los huesos que era malo y sucio que disfrutarlo nos hace diferentes ante los demás y ante nosotras mismas, es como el chocolate que se come con remordimiento! Hay que reconocer que ambos son divinos y nos lo merecemos!!

    responder

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