25Mayo

AMOR Y FANTASÍA

Por Inspiración Femenina

Amor y fantasía… extraña pareja que aparece cuando menos te lo esperas y llena nuestra vida de ilusión, de ganas de hacer cosas, de alegría, de sueños… Pero veamos qué nos dice el diccionario a propósito de la fantasía:

“es facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.La palabra fantasía proviene del latín phantasia y ésta del griego (ΦΑΝΤΑΣIA, φαντασια). La etimología proviene de Phantasos, hijo o servidor del Sueño, encargado de producir las visiones en el sueño. Sinónimo: imaginación”.

Su raíz es el importantísimo verbo griego φαίνω (phaíno) 'aparecer, mostrar(se), manifestar(se)'

Curiosamente, esta palabra que en su origen hacía referencia a mostrarse, a aparecer, a manifestarse, y que tenía que ver con ese servidor del sueño que se encargaba –según los griegos- de producir las visiones en los sueños, con el paso del tiempo fue perdiendo este significado hasta llegar al actual, en el que la palabra “fantasía” ha adquirido un matiz de “irreal”, “algo no realizable”, “no posible”…

Esto nos lleva a plantear: ¿Es la fantasía algo irreal? E inevitablemente esto nos lleva a otra pregunta: ¿Qué es la realidad? Porque todos estarán de acuerdo en que eso de ‘La realidad’ es un concepto muy controvertido… seguro que recuerdan acontecimientos vividos de una forma (para ustedes completamente real) y que luego, al comentarlos, otra de las personas que vivió el mismo acontecimiento tiene una versión muy diferente del mismo. ¿Cuál de las dos es real? Pues para cada uno, la suya… Eso de que ‘Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira’, es totalmente cierto.

Incluso podríamos tomar como referencia experimentos ‘científicos’. Hoy en día está aceptadísimo que los resultados de un determinado experimento dependen de la persona que lo está haciendo. Por ejemplo, de todos es sabido que las primeras observaciones de la naturaleza de la luz provocaron conflictos porque  quien la quería ver corpuscular, así la veía; mientras que el que la quería ver ondulatoria, eso es lo que se encontraba… y ¡era la misma luz! Finalmente decidieron darle una doble naturaleza y cuestión zanjada.

Quizás la fantasía sea ese motor que mueve la evolución del ser humano. Todos los inventos, los avances científicos, el arte, la literatura, incluso la tecnología etc, se han nutrido de la fantasía de alguien y, a partir de ahí, han investigado, descubierto, mejorado o lo que sea. Pero si no hubiera habido alguien que pensó en algo supuestamente imposible o irreal, seguiríamos en las cavernas. ¿No fue fantasía la de Leonardo Da Vinci cuando pensó que el hombre podría volar? ¿No era algo imposible pensar que un cristalito y un alambre nos alumbrara? ¿No fue fantasía la idea del primer cirujano que diseñó un trasplante de órganos? ¿Y qué me dicen del que pensó en la posibilidad de transmitir imágenes y sonidos por las ondas hasta llegar a la televisión? ¿No fue una fantasía el viaje a la luna de Julio Verne? Él dijo: ‘Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad…’ Todos los grandes avances han tenido inicialmente sus detractores porque la idea que los movía era fantasiosa, saltaba los límites de lo aceptado.

Por tanto, podríamos aventurar que la fantasía es una forma de ver las cosas, tan válida como cualquier otra. Es un estado de consciencia. Eso sí, no es un estado de consciencia material. ¡Ah! Tal vez de ahí viene el problema:

Vivimos en una sociedad sumamente materializada, donde lo que cuenta es lo que se puede ver, contar, medir… y, a ser posible, ponerle precio.  Y a la fantasía no se la puede ver, contar, medir ni ponerle precio, por tanto, no cuenta; por tanto, se la define como irreal.

Pero el amor, ¡también es así! No podemos verlo, medirlo, contarlo ni ponerle un precio. ¿Será que el amor también es una fantasía? ¿O también es irreal?

Si observamos a un niño jugando, nos damos cuenta de que tiene una imaginación y una fantasía ¡enormes!, de una caja de cartón hace un coche, de una galleta hace una pistola, de unas pinzas de tender la ropa, una nave espacial… y nos hace gracia, nos enternece. Sin embargo, conforme va creciendo toda la sociedad le dice que tiene que ‘poner los pies en el suelo’, que tiene que dejar esas fantasías y centrarse en lo real… tiene que estudiar, trabajar duro, competir, aprender muchas cosas, tomar responsabilidades, madurar… como si la fantasía y el madurar fueran incompatibles. Y así es, si nos vamos a guiar por las reglas de esta sociedad material que va anulando, comprimiendo, limitando, poniendo reglas y haciendo que la consciencia del ser sea cada vez más pequeña.

Ese niño luego se va a enamorar y, en ese momento, aparecerá un resquicio de la fantasía que tenía… pero vivimos aquí y ahora y todo se va a encargar de recordarle dónde están los pies y dónde está el suelo… finalmente, va a vivir un amor aburrido…

Sí, porque el amor sin fantasía, el amor sin imaginación, es como un mar sin olas… siempre igual. Bueno, igual o peor.

Ese estado de consciencia amplificado que llamamos amor, precisa de esa otra amplificación de consciencia que llamamos fantasía, imaginación, para que no se convierta en rutina, para que no se vaya deteriorando, para mantener la magia… la magia como la de los niños, que no tienen límites. El amor y la fantasía hace todo posible, abre las puertas al alma, al espíritu, para que se expanda.

Desarrollar la fantasía no es estar colgado… el ser humano tiene la capacidad de moverse entre distintos estados de consciencia, y dar la respuesta adecuada en cada uno de ellos. Así, una persona puede tener mucha fantasía pero cuando va a comprar, sabe muy bien lo que tiene que poner en el carro y lo que le va a costar… o sea, la fantasía no implica el desconocimiento o la desconexión de lo cotidiano. Pero sí le insufla un viento renovador, un aliento de esperanza, un soplo de vida, a esa cotidianeidad materializada, para hacerla un poco menos ‘cruda realidad’.

Y en el amor, lo mismo: la fantasía hace crecer la creatividad para vivir este acontecimiento de forma original. Nuestro maestro nos dice que el amor es lo único genuinamente original del ser humano, porque cada uno lo vive de una forma. Sin embargo no es así como sucede habitualmente, porque nos dicen cómo tenemos que vivirlo y, salvo honrosas excepciones, la gente hace lo que le han enseñado, somos muy obedientes… y el amor se aburre y se aleja.

Amor, fantasía… fantasía, amor… es un dueto que siempre tendría que cantar juntos, para que ambos fueran cada vez más grandes, más amplios, más ilimitados… y más reales.

Posted in OPINION

Comentarios (1)

  • Karin

    Karin

    26 Mayo 2016 a las 02:07 |
    Gracias.

    responder

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