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APRENDIENDO A AMAR LA CRITICA

APRENDIENDO A AMAR LA CRITICA

Por Inspiración Femenina

¿Cómo vivimos las mujeres el ser criticadas? ¿Es una herramienta de avance, o por el contrario un obstáculo para evolucionar? Un artículo publicado por Tara Mohr, el 27 de  Septiembre de 2014 en el New York Times hacia una reflexión interesante a este propósito, y nos inspiró a reflexionar sobre este tema.

Un nuevo estudio realizado por la lingüista e interprete Kieran Snyder, realizado para Fortune.com, encontró dos diferencias en los análisis de trabajo dados a hombres y a mujeres. Entre 248 análisis de 28 compañías, los directores –ya fueran hombres o mujeres- le daban a las mujeres empleadas unos comentarios mucho más negativos que los que les dan a los empleados hombres. En segundo lugar, el 76% de este feedback negativo dado a las mujeres incluía algún tipo de critica personal, como que es desagradable, crítica o estridente. Y solo el 2% en las criticas hacia los hombres incluían aspectos personales.

Este estudio habla de la cuerda floja por la que tienen que caminar las mujeres para hacer sus trabajos competentemente y tomar decisiones mientras simultáneamente son simpáticas y divertidas con todo el mundo y todo el tiempo.

Pero los hallazgos de este estudio muestran algo más: Si una mujer quiere hacer un trabajo sustancial, de cualquier tipo, ella va a ser criticada, no solo por la forma de realizar su trabajo, sino sobre ella misma. Por tanto, la mujer ha de desarrollar una manera de vivir la crítica, que le permita perseverar a pesar de ella. Y aún muchas mujeres no tienen las herramientas necesarias para hacer esto. Muchas mujeres aún nos e atreven a expresar sus ideas o a perseguir sus trabajos más importantes porque dependen  de los elogios y temen las criticas.

La critica nos escuece a todos, pero las mujeres han sido educadas para no agitar las aguas, para mantener la fiesta en paz, para ser, por encima de todo, agradables. Cuando una niña llega a la adolescencia, ya ha visto cientos de películas, series de TV y anuncios en los que el destino de la mujer es determinado, no por sus propias elecciones, sino por cómo ella es percibida por los demás. En esos cientos de historias, captamos el mismo mensaje: lo que otros piensen y digan de nosotras importa mucho.

Hay otro factor aún más profundo que explica al relación de la mujer con el elogio y la crítica. Durante siglos, las mujeres no hemos podido proteger nuestra seguridad por nosotras mismas, ya sea en lo físico, legal o económico. No podíamos usar nuestro propio dinero para escapar o salvaguardar nuestra vida o la de nuestros hijos, porque no podíamos tener propiedades. Ser agradable o al menos aceptable para los otros más fuertes y poderosos, era una de nuestras primordiales estrategias de superviviencia. Para muchas mujeres  en todo el mundo esta es aún la realidad, pero todas las mujeres heredan el legado de esa historia. Disconformidad, critica y la desaprobación de otros puede ser aterrador para nosotras a veces, porque por milenios lo ha sido.

Añadido a esta historia, lo que vemos en nuestro tiempo: las mujeres poderosas tienden a recibir una excesiva, vergonzosa e inapropiada critica personal. Lo vemos en mujeres políticas, en actrices, etc, etc… Y en la era de internet en al que vivimos, esa critica se convierte en vulgar y sexualizada.

 

Esta autora propone a las mujeres que para liberarse de ese miedo a la critica o a la opinión negativa de otros, es fundamental descubrir que cada vez que hacemos alguna obra o un trabajo esencial e innovador, ello va a implicar criticas y elogios. Muchas mujeres tienen la idea inconsciente de que un buen trabajo implica solo elogios. Pero la realidad es que cuando hacemos un trabajo bueno que se distingue de los demás, que implica un pensamiento innovador, decisiones controvertidas, suele tener quien lo apoye y quien lo critique.  Y tenemos que entrenar nuestra mente para aceptar esto.

También subraya que las mujeres tienen que hacerse conscientes de que cuando alguien nos da una opinión negativa sobre lo que hacemos o como somos, no es información sobre lo que nosotros somos o hacemos, sino información  de las preferencias y del punto de vista de la persona que está haciendo la critica. Lo mismo ocurre con los elogios: cuando alguien nos elogia, no significa que seamos tan maravillosas, sino que los gustos de esa persona coinciden con nuestro comportamiento o lo que hemos hecho.

Esta autora también propone una reflexión importante: cuando somos paralizadas por una critica, por unos comentarios negativos, y eso nos impide continuar, podríamos hacernos la siguiente reflexión: Esta critica que me han hecho, ¿refleja en alguna medida lo que yo creo acerca de mi mismo? Si me petrifica el que me llamen gorda, me tiene que hacer pensar cual es el concepto que yo tengo de mi misma. Si yo internamente estoy acomplejada, esa critica me va a matar. Si me dicen tonta, y yo internamente creo que no soy suficientemente inteligente, esa critica me va a paralizar. Por tanto, en la medida en que vemos la raíz de nuestros convencimientos, y lo reemplazamos por una visión más precisa de lo que somos, podremos irnos liberando del impacto personal de la critica.

 

El tema de cómo las mujeres percibimos la critica es algo fundamental para encontrar poco a poco un equilibrio y poder ahondar en nuestra identificación, sin depender siempre de ser como los demás quieren que seamos.

Pero también hay que tener en cuenta en qué contexto recibimos estas criticas. Y en el estudio que presenta la noticia, se habla de criticas en el trabajo, en el mundo laboral.

Detengámonos un instante a reflexionar cómo es el mundo laboral en el que nos desenvolvemos en nuestras sociedades, a qué entorno laboral nos hemos incorporado las mujeres desde hace apenas 50 años. El ámbito laboral de nuestras sociedades es muy similar al campo de batalla de las guerras. Las relaciones, las estrategias, los comportamientos, las claves del mundo laboral actual se parecen cada vez más a las utilizadas por un ejercito en una guerra.

Efectivamente los negocios, como esa guerra impiadosa, requieren de guerreros intrépidos, dispuestos a dejar su vida por la patria. En ese terreno, las mujeres no somos muy válidas, pues aún estamos demasiado enamoradas de la vida que se gesta en nuestras entrañas. Y para hacernos soldados que engrosan las filas de la guerra, no nos queda más remedio que convertirnos en machos. En ese convertirnos en machos, a veces la piel se nos hace dura, y empezamos a ser inmunes a la critica y al dolor, y a la competitividad. Pero muchas veces quedamos como un cadáver más que engruesa las listas de los caídos en combate.

Sin duda, tenemos que aprender a desligarnos del miedo a la crítica, y sobre todo, de la dependencia del elogio, pero saber en qué medio nos estamos moviendo, y buscar crear espacios más femeninos, donde la critica o el elogio no sean las motivaciones, pues todos sabemos que han sido siempre las dos grandes herramientas de la domesticación.

Como mujeres y como varones hemos de aprender a tratar al éxito y al fracaso como dos farsantes, y eso nos permitirá apreciar mínimamente el aroma de lo que puede llegar a ser estar liberados.

 

Posted in OPINION

Comentarios (1)

  • Nelsy Rivero

    Nelsy Rivero

    24 Enero 2016 a las 18:03 |
    Cualquier cosa, por insignificante que sea si no la haces, nadie mas la hará y, la causalidad de las críticas son efectos que se vuelven virtudes o defectos en la medida de nuestras convicciones. El miedo ante la crítica es un fantasma que siempre trata de desvincularnos de nuestro valor intrínseco.

    responder

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