01Diciembre

MÁS CLARO… AGUA

MÁS CLARO… AGUA

Por Inspiración Femenina

Y como estamos, de nuevo ante una situación mundial en la que lo que nos muestran obedece a un interés muy poderoso, tenemos que hacer, al menos una pequeña reflexión y analizar desde nuestra visión femenina y humanista lo que nos cuenta París y que tal vez podamos usar para entender nuestra salud y nuestra enfermedad.

Paris es en estos momentos un símbolo, triste desde nuestro parecer, de un movimiento de convivencia de guerra, que se está dando a nivel del mundo. Aunque muchas veces, por egolatría, consideramos que el mundo es solo, todo aquello que tiene que ver con Europa y EEUU.

                   Los atentados terroristas del Daesh la noche del 13 de noviembre, si es que son reales y no un montaje como cuentan que han sido los anteriores, nos hablan de cosas importantes. Imaginemos ver el mundo como si fuese nuestro cuerpo. En ese cuerpo hay unas células que funcionan de un modo muy establecido, con un orden regido por el poder y el control económico (es decir de la energía) El orden mundial establecido por ellas determina que esas células son las buenas. Pero luego hay otras células que no funcionan así. Son caóticas, y se mantienen con una economía que no puede ser controlada por el Sistema de poder energético. Estas células que crecen descontroladamente son consideradas malas. Como habrán imaginado las células buenas vendrían a ser los países europeos, EEUU, sus amigos y aliados. Y las malas son, ahora mismo, los yihadistas, o el Estado Islámico, o el Daesh. Ya no se sabe bien cómo llamarles porque les cambian el nombre cada dos por tres, manera muy útil, por otra parte, de despistar a los curiosos que se entrometen queriendo averiguar de dónde proceden.

                   Ahora pensemos ¿qué se hace desde la medicina occidental con las células malas? Se las ataca para destruirlas, si se puede. Se atacan masivamente los focos de proliferación y a la vez, se establece una estrategia de prevención para que no se extienda, y no vuelva a aparecer. Después de hacer esto, si queda tiempo, se estudia el tipo de célula que era y qué pasó para que se convirtiera en mala. Como vemos es tremendamente parecido a lo que se hace con los llamados terroristas, primero se les mata y luego ya veremos si nos interesa saber por qué se está dando todo esto… más que nada para ponerle solución.

                  Sin embargo, después de muchos años con esa estrategia de ataque para destruir a las células malas, ya hay quien se ha dado cuenta de que eso no sirve de mucho, porque siempre aparecen focos nuevos e incluso, se dan casos en los que lo hacen con mayor virulencia. Pues lo mismo es lo que pasa en la estructura social del mundo…Tenemos un cáncer, que es reflejo de nuestro propio interior.

                  Pero queremos que se fijen en un detalle, las células “buenas” son células mortales, tienen un tiempo y luego se mueren (en el caso del poder occidental lo hacemos corresponder con en el miedo y la consideración de acto terrible que supone la muerte). Las células malas son inmortales (o en el caso de los terroristas, todos sabemos que son personas que no temen la muerte) y así pueden crecer indefinidamente en un medio tan hostil.

                  En nosotros se está librando esa misma batalla. Por una parte estamos sometidos a los planteamientos rígidos y precisos de una visión mortal de la vida, pero nuestra esencia inmortal se abre paso aunque tenga que hacerlo de un modo caótico y “aparentemente” muy dañino.  Lo que sucede en el mundo, que es reflejo de cómo estamos nosotros mismos, nos dice que hay que cambiar algo. Hay que ir dejando atrás esos pensamientos y planteamientos rígidos, ordenados y poderosos para permitir que el caos tenga también un espacio de expresión que habrá que procurar que esté mediado por una visión artística. Lo primero -como decía nuestro señor asesor en un programa de comunicaciones- es no tomar partido. No existe ni lo bueno, ni lo malo. Tomar partido por algo implica una guerra, porque hay un “otro” que no vale.

                 Sólo desde la armonía entre el orden y el caos puede establecerse una nueva convivencia. Sólo desde el caos es posible establecer un nuevo orden  que, a su vez, deberá contener un poco de caos para que el movimiento y la evolución sean permanentemente posibles. La salud está en la adaptación, la adaptación es movimiento, el movimiento cambio… el cambio vida… más claro… agua.

Posted in OPINION

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