07Febrero

MÁS VALE UN PÁJARO VOLANDO, QUE CIENTOS EN LA MANO…

Por Inspiración Femenina

¿De dónde viene la antigua necesidad de seguridad que tenemos las mujeres? ¿De nuestra ancestral función de cuidar a la prole, o de una progresiva incapacidad para buscar el sustento? ¿De un sentirse imposibilitada ante el medio, o un terrible miedo a la soledad?

¿De dónde viene ese miedo a perder el amor… y necesitar atraparlo? Quizá desde que empezamos a confundir amor con protección. Hay que echar la vista demasiado atrás para recordar ese momento. Ha quedado disuelto en los avatares de nuestra historia.

Y sin embargo, cuantos amores se han ido, tratando de mantener uno en la mano, ¿verdad?

Amores atrapados; pequeño quantum de luz que vibra en nuestros dedos y nos hace sentir seguras… Pero ¿qué pasa con ese amor que vive encerrado en nuestro pequeño puño?

Se olvida de volar.

Y en su olvido, va perdiendo su esencia primordial: amar. Como pájaro en cautiverio, sus alas se van atrofiando y pierde la capacidad de cantar.

¡Ay!, cuantas experiencias de amor no han llegado ni siquiera a nacer, por miedo a que otras pudieran fracasar. ¿Se lo han preguntado alguna vez?

 

Quiero ser un pájaro volando, y no volver a atrapar amores que fueron diseñados para volar.

Quiero ser un pájaro volando, sin miedo a la soledad.

Quiero ser un pájaro volando, que no se avergüenza de sus ansias de vivir.

No quiero volver a olvidar.

 

Amores que vuelan son… como aves migratorias. No conocen del apego a la tierra y tienen muy claro su referencial. Su vuelo se guía por las estrellas, los climas, la voz de la Madre Naturaleza les va diciendo donde posar. En su migración, no olvidan y nunca dejan de amar las tierras que les sirvieron de sustento. Saben que el amor a ellas les hará retornar, con nuevos aires, nuevas historias que contar.

Amores migratorios que, como aves salvajes, no conocen la cautividad.

 

Busco a la mujer que habita bajo mi piel, a la que está dormida en el  inconsciente de mis sueños; a la mujer eterna que trata de hablarme y que aún no sé escuchar. Busco a la mujer interna que conozco pero que olvide reconocer; a esa que habita en lo mas profundo de nuestra esencia…; a esa mujer que sabe amar.

Para ello tengo que abrir las manos… y dejarla volar.

 

 

 

Posted in OPINION

Comentarios (2)

  • magda

    magda

    11 Febrero 2016 a las 11:48 |
    es muy interesante

    responder

  • María Brito

    María Brito

    08 Febrero 2016 a las 03:43 |
    Hermoso!! Gracias

    responder

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