09Septiembre

MUJER DADORA DE LUZ “SORPRESA, CONFIANZA, FANTASÍA”

Por Matilde Líndez

Somos parte de la Creación, hemos sido creados por Ella, nos ha gestado, nos gesta cada día en cada amanecer. Y ese don de la gestación está en todos los seres humanos.

Pero es que además la mujer, solo por el hecho de serlo, ya es dadora de luz, dadora de vida; pero esto se ha interpretado de una forma muy limitante, porque se circunscribe única y exclusivamente al hecho biológico de poder dar a luz. Y no es así.

 cRÉDITO South African Radio Astronomy Observatory (SARAO), que diseñó y opera el MeerKAT, un telescopio recientemente estrenado que ha logrado capturar la vista más clara, hasta ahora, del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea

Ese ser dadora de Luz, aún cuando durante siglos y siglos se ha reducido a solo el hecho biológico, tiene otra vertiente mucho más amplia.  Todas las mujeres ¡¡¡todas!!! llevan dentro de ellas la potencialidad, la posibilidad de dar a luz en otros ámbitos. Sí. Pudiendo alumbrar proyectos, ideales, fantasías, sueños…, propios ¡y de otras mujeres!, de todas aquellas con las que se va relacionando en su vida.

Es cierto que no nos va a resultar nada fácil. Estamos educadas en esa dependencia de lo masculino, en esa idea de “necesito un hombre a mi lado”, “parece que no me siento completa sin pareja”. ¡Cuanto daño ha hecho y sigue haciendo esa frase tan repetida de “la media naranja”! y además que sea perfecto. ¿Acaso existe alguien perfecto?

 

Pero la Creación no gesta medias naranjas. Crea seres ya completos, solo tienen que evolucionar, ir descubriendo sus dones para poderlos compartir, que para eso nos fueron dados.

Es fundamental tomar consciencia que si creemos en este planteamiento vamos a necesitar mucha disciplina, constancia y perseverancia, porque continuamente nos asaltarán  dudas “¡bah! si en el fondo yo no puedo hacer nada sola!”,  “¿qué puedo yo hacer para que cambie mi vida?”. Mucho.

 “La perseverancia trae ventura”

La inmensa mayoría de mujeres limitan su vida al hecho de dar vida a “sus” hijos, reduciendo sus anhelos al ámbito familiar, de pareja, doméstico… pero ¿qué hay de “sus” proyectos? Esos que todas, antes o después, con mayor o menor intensidad, con mayor o menor frecuencia, hemos soñado, hemos deseado, hemos entrevisto… pero que una vez que llegaron los hijos dejaron aparcados, y probablemente esté siendo este el motivo de los actuales desencantos, frustraciones, amarguras, y finalmente enfermedades.

En este año de la “Sorpresa, Confianza y Fantasía” y a estas alturas, todas seguro que nos hemos llevado ya una o más sorpresas de diferente signo que nos ha llevado a preguntarnos ¿y por qué me tiene que pasar esto a mí?, otras nos habrán maravillado y sorprendido muy gratamente. Y es que las sorpresas aparecen así, tan de repente, que a veces incluso nos dejan fuera de juego, cuando no nos gustan claro; pero también dan opciones de evolución, de descubrirnos en áreas y habilidades que no conocíamos hasta ese momento de nosotras mismas.

 En cuanto a la confianza, bueno ¡qué difícil! poner en práctica esa cualidad tan desacreditada en esta sociedad, empeñada como está en  llevarnos a que cada vez más desconfiemos los unos de los otros.

Pero ¿qué sucedería si sabiendo de la importancia de la intención: de nuestros actos, de una mirada, de una palabra, de un pensamiento, incluso de una omisión, pusiésemos esa intención en confiar plenamente en esa mujer que nos habla, que nos viene a ver, esa amiga, esa desconocida, esa compañera, incluso esa mujer que no nos cae tan bien?

Sí, sí, sí, es muy difícil, pero intentar solo lo posible es muy pobre y además suele ser bastante aburrido. Tampoco se trata de estar todo el día intentándolo, no. Fracasaríamos enseguida. ¿Qué tal 5 minutos cada día?

¿O podemos imaginarnos un grupo de mujeres del tipo que sea, no importa cuál; que sí, que en principio están los piques, las desconfianzas, las rivalidades, los “¡pues anda que tú!”… partimos de ahí, no podemos olvidarlo; pero después de, por ejemplo 6 meses tratándose, confiando una en la otra, hablándose, mirándose, apoyándose, pensándose, respetándose… contemplándose como naranjas enteras?

Siendo conscientes cada una de ellas de esa cualidad de gestar vida que nos da la Creación.

Cada vez se van extendiendo más grupos de mujeres que viven en esa idea, compartiendo sus dones, enriqueciéndose mutuamente, descubriéndose unas en otras, apoyándose, confabulándose para crear una Humanidad diferente. También va a hacer falta disciplina, constancia y perseverancia.

Y ¿qué decir de la Fantasía?

Ahí sí que no hay límites. Dependerá de cada una.

¿Dónde seremos capaces de llegar? ¿Cuánta luz seremos capaces de gestar? 

“La perseverancia trae ventura”

Posted in OPINION

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