18Marzo

MUJERES FRENTE A LOS ESPEJOS DE LA MATERNIDAD

Por Virginia Galván

El propósito de este trabajo es repensar el binomio mujer = madre desde una óptica analítica no naturalizada. Para ello se le da la voz a las mujeres que han "elegido" voluntariamente no ser madres, a fin de conocer los procesos que las llevaron a tomar esta elección, así como las experiencias y presiones sociales a las que han estado sujetas por no cumplir con el destino materno asignado teleológicamente a sus vidas... 

Destaca la necesidad de contextualizar el momento histórico bajo el cual fue posible que las mujeres pudieran tener acceso a este derecho reproductivo, que ha sido un eje de lucha del movimiento feminista, al exigir la autonomía de controlar sus cuerpos para decidir libremente la maternidad. Plantea, asimismo, que la maternidad es un tema complejo, que no puede ser reducido solamente a lo cultural o, en su defecto, a lo biológico, sino que se entreteje con el nivel del inconsciente y por tanto del deseo.

 

MUJERES MEXICANAS FRENTE A LOS ESPEJOS DE LA MATERNIDAD:

LAS QUE ELIGEN NO SER MADRES

 

 

Las mujeres mexicanas que han decidido no tener hijos son violentadas y estigmatizadas por la familia, los amigos, la pareja, el ámbito laboral, religioso y social.

 

En el discurso oficial pronunciado en el acto conmemorativo del Día Internacional de la Mujer, celebrado el 15 de febrero de 1971 en el Museo Nacional de Antropología, la escritora Rosario Castellanos afirmó: Si la injusticia recae aún sobre las mujeres mexicanas, éstas no tienen derecho a quejarse. Ellas lo han escogido así. Ellas han despreciado las defensas jurídicas que tienen a mano. Ellas se niegan a asumir lo que los Códigos les garantizan y la Constitución les concede “la categoría de persona”.

 

En nuestros países maltrechos y tercermundistas se signan leyes y normas que se quedan en el papel, que del dicho al hecho hay mucho trecho y que por ello es necesario realizar una labor titánica, en el ámbito cultural, que contribuya a desacralizar los estereotipos (formas simbólicas) eternos e invariables, que han sido construidos por las costumbres, bajo la mano invisible de la “violencia simbólica” del sistema de género, que junto con los otros sistemas de distancia social mecen la trama de los hilos sociales en los que nos movemos. La costumbre de que el hombre tenga que ser muy macho y la mujer muy abnegada. La complicidad entre el verdugo y la víctima, tan vieja que es imposible distinguir quién es quién.

 

De acuerdo a la doctora en antropología Yanina Ávila de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en su estudio "Mujeres frente a los espejos de la maternidad: las que eligen no ser madres", las mexicanas que eligen no ser madres, desobedecen el mandato social que asocia ser mujer con ser madre y la creencia de que la maternidad es el núcleo natural y fundante de la identidad femenina".


Las mujeres que descartan la maternidad tienen diversas razones, desde el simple deseo de no ser madres hasta considerar que su situación personal o el contexto social es inadecuado para criar a sus hijas o hijos. Y quienes eligen no procrear, sin prestar atención a los mandatos o creencias externas forman parte del cambio histórico que se vive en sociedades contemporáneas. 

 
La Dra. Ávila, realizó varias entrevistas a mujeres que han decidido no ser madres y algunas de las respuestas con las que se encontró fueron las siguientes:

 

-       Consideran que no tienen eso que dicen que es natural, no sienten la necesidad de ser mamás, y cuando analizan las condiciones en las que traería a un hijo al mundo, reafirman su decisión de no ser madres.

-       Carecen de una pareja que demuestre su apoyo en las labores del hogar y cuidado familiar.

-       Están convencidas de que el panorama económico, social y mundial es incierto y deprimente.

-       Cuando la pareja insiste en tener hijos le responden que la maternidad no está en su proyecto de vida y que quizá deberían buscarse una mujer que piense de otra manera.

-       Creen que con las oportunidades de estudiar y conociendo ahora el derecho de las mujeres a elegir que quieren ser y hacer, les ha dado el valor para enfrentar las críticas del entorno, aún en lo profesional, para decir abiertamente que no quieren ser mamás.

-       A pesar de la presión social piensan que la maternidad no es esencial para sentirse realizadas.

-       Hasta ahora han decidido no ser madres porque su situación económica no se los permite, además de no desearlo. “Ni siquiera puedo estar mucho tiempo cerca de niñas y niños. Me parecen lindos, pero no me veo atendiendo a un ser humano, no me siento capaz ni económica, ni físicamente”

-       Cuando que han cumplido con tener una pareja y una casa tampoco les ha surgido ese sentimiento.

-       Han decidido no procrear porque "interferiría en su trabajo, carrera, vida social y personal, invadiría todo su mundo y sería complicado".

-       Lamentan que persista la presión social para que las mujeres sean madres y el señalamiento para quienes no lo son. 

-       Los padres  insisten en tener nietos y que se apuren a tenerlos y se sienten mal por tener que darles explicaciones a ellos y a todo su entorno que constantemente las cuestiona. 

-       La familia sobre todo les insiste en que no serán mujeres hasta que sepan lo que es tener un hijo.

-       Sin hijos es como si no sirvieran de nada.

-       La presión social por no ser madre ha sido "muy lastimosa". A quienes les quitaron la matriz por alguna enfermedad -desde ese momento-, comenzaron los comentarios hirientes, incluso de su familia.

-       Reciben comentarios como: “Pobrecita no tienes hijos, te vas a quedar sola, quién te va a ayudar cuando estés vieja y no puedas trabajar”.

-       "La gente me compadece y eso me deprime más; es un tema que siempre me ha lastimado, siento que no cumplí con mi función. Comienza a preocuparme eso que me dicen: quedarme sin nadie que vea por mí, aunque conozco mujeres que han tenido muchos hijos y de todas formas llegan solas a la vejez".

De acuerdo a Carlos Welti, de El Colegio de México y especialista en “salud reproductiva”, en México alrededor de 8 por ciento de las mujeres no tiene hijas o hijos en toda su vida, mientras que el restante 92 por ciento son o han sido madres. Es decir, 9 de cada 10 mexicanas optan por procrear.

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2009, indica que sólo 4 por ciento de las más de 30 millones de mujeres de 15 a 49 años de edad, dijo no aspirar a la maternidad. En contraste, la mayoría de las entrevistadas refirió que su ideal es tener dos hijos.

 

Yanina Ávila afirma en su investigación:

 

Esta sociedad condena a las mujeres sin hijos, considerándolas mujeres

sin un nombre y sin un lugar propio, existen desde lo que no son o no tienen,

son por tanto algo incompleto, ambiguo o raro.

Son egoístas, inmaduras, frías, y se están perdiendo del amor más grande de la vida.

 

“Si la maternidad fuera una vocación natural e instintiva, no harían falta

los mecanismos de presión para "meter en cintura" a quienes no quieren ser madres”. 

 

Fuentes:http://www.scielo.org.mx/pdf/desacatos/n17/n17a7.pdf

              http://www.cimacnoticias.com.mx/node/40460

              http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=13901707

              http://info4.juridicas.unam.mx/jusbiblio/jusrev/36/35701.htm?s

              http://www.revistascientificas.udg.mx/index.php/LV/article/view/704

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