29Diciembre

UN AÑO MÁS...

UN AÑO MÁS...

Un año más es Navidad. Y un año más nos asalta la pregunta: Pero ¿Qué celebramos? Se supone que el nacimiento de Jesús de Belén. Y un año más también nos cuestionamos: ¡Qué extraña forma de celebrarlo!, porque si celebramos el nacimiento de alguien se supone que es el momento idóneo para recordar sus pensamientos, sus enseñanzas, sus actos. Y la verdad que a poco que se conozca algo de Jesús, nos damos cuenta de que nada de lo que transmitió tiene que ver con la celebración de la “navidad”.

Todo parece asentarse sobre una gran mentira, algo que caracteriza ya a nuestra sociedad.  La costumbre de celebrar la navidad no tiene nada que ver con el cristianismo primitivo; fue  posteriormente, en el siglo V, cuando la ya “Iglesia” (occidental) ordenó que tal celebración tuviera lugar en una fecha que había sido muy significativa en el Imperio Romano: “Las Saturnalias”. Fiestas que se celebraban entre el 17 y el 24 de Diciembre y que marcaban el solsticio de invierno, el regreso del sol. Durante estos días había la costumbre de decorar las casas con verdor y luces y dar regalos a los niños.  Instaurado el cristianismo como religión oficial del Imperio, la celebración de la navidad paso a sustituir la festividad pagana y el 25 de Diciembre fue instaurado como el día que nació Jesús, cuando  realmente nunca se supo cual fue el día de su nacimiento. Pero vino bien para apagar las luces del “paganismo” y prender las de una creencia religiosa que con el transcurrir del tiempo imperaría en Occidente.

Lo curioso es que, en la manera de celebrarla, realmente  sigue siendo una fiesta “pagana” , algo que le ha venido muy bien a la sociedad del hiper consumo en la que vivimos: Las calles abarrotadas de gente en una búsqueda frenética del regalo, las mesas llenas de comida (gran parte de ella acaba en la basura), los niños que, histriónicos por conseguir el último juguete, van sepultando su ya maltrecha imaginación… ¿Y qué decir de esas interminables comidas familiares en la que, con un poco de suerte y como es Navidad, todo el mundo tiene la precaución de no airear los trapos sucios del cuñado o del primo…

Caminando entre las calles iluminadas, contemplando esa orgía de consumo y comida, pensamos: ¿Y si algún año no se prendieran las luces en señal de luto? ¡Si de luto! Sentimos que tenemos miles y miles de motivos en la humanidad para guardar luto:   Los muertos de los atentados, ¡de cualquier parte del mundo!, los cuales no dejan de ser sino titulares de una prensa que engrandece o empequeñece los acontecimientos según intereses. Las condiciones, más allá de la miseria, en las que vive la infancia de gran parte de nuestro planeta. Los enfermos que engrosan listas de espera interminables para ser atendidos en un hospital, y aquellos que ¡nunca! conocerán un hospital. La degradación de nuestro planeta. Los hogares en los que nunca será navidad. La situación de las mujeres en muchos lugares del planeta (el planeta no es sólo Occidente). Por mencionar algunos ejemplos. La lista sería bien larga.

Sería una respuesta -que daría testimonio de lo que al menos intuimos que sería una “natividad” más coherente- apagar las luces en señal de duelo y admitir que todos y cada uno de nosotros tiene parte y responsabilidad en el horror en el que vivimos. Y sería señal de una verdadera Natividad  asumirlo, y prender cada uno la luz que le corresponda como ser solidario, para que el día a día no sea  una mentira, sino la antesala de un cambio en lo personal.

Dejar atrás lo viejo que somos, nuestros eternos prejuicios, juicios, críticas, desidias, abandonos, egoísmos… y poder sorprender a los demás con cambios evidentes en nosotros.

“¡Sí! Hoy me ves diferente, es porque he nacido de nuevo. Por eso puedo celebrar la Navidad, ¡con mayúsculas!”.

La necesidad de cambio personal viene dada por la toma de consciencia de nuestra responsabilidad en los acontecimientos; mientras sigamos siendo espectadores de éstos,  viviremos asentados en las mentiras, y serán una buena excusa para esperar que el cambio lo hagan otros.

Desde este sentir es que les deseamos una Nueva Navidad.

 

Posted in OPINION

Déje un comentario

Por favor autentifícate para dejar un comentario.

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN