22Diciembre

APORTACIONES SOBRE EL ESTRÉS

APORTACIONES SOBRE EL ESTRÉS

Por Samuel Padilla

Se acercan estas fechas navideñas, noches de Paz y de Amor, o al menos eso dice la canción. Pero la realidad para muchos será otra, serán fechas muy estresantes.

Para muchas mujeres un desquicio, sobre todo para las que están zambullidas en el siglo XXI de la igualdad; balances de fin de año, cenas de empresa, preparar la cena del 24, la comida del 25, ¡coño los regalos, pensar en todos!, y para remate ropa interior roja y no dejar de ser sexy: que hay que celebrar!

Un “chutecito” de estrés de fin de año no viene mal para estimular al que ya hay de base, ¿no? SIC

Pero ¿qué podemos aportar nosotros ante esta situación de estrés que vive permanentemente la mujer? En el primer libro de Feminología encontramos varias claves y ayudas, pero hemos escudriñado un poco más en el mundo hormonal y nos hemos encontrado con un personaje muy interesante.

Se trata de una hormona con un cierto tinte femenino, y es la Oxitocina. Tanto hombres como mujeres poseen esta hormona, pero decimos con cierto tiente femenino porque su mayor producción viene en el momento del parto para la dilatación del cuello uterino y mediante la succión del pezón por parte del recién nacido para facilitar la lactancia. Pero hay mucho más.

Resulta que la oxitocina tiene la capacidad de inhibir indirectamente la liberación de la hormona adrenocorticotropa y de cortisol, es decir, la principales hormonas implicadas en el estrés. Bien, pero si no estoy embarazada/o y no amamanto, ¿entonces?. Bueno resulta que ha esta hormona la han llamado también la hormona de los abrazos, -nombre cursi- pero resulta que cuando nos abrazamos con alguien que queremos, empezamos a segregar Oxitocina. No solo en esas situaciones, los niveles de Oxitocina aumentan mientras tenemos una conversación amigable con alguien, cuando nos dan un masaje, y cuando ayudamos a alguien.

Al aumentar los niveles de Oxitocina en el cuerpo, aumentan nuestra confianza en los que nos rodean y ayuda a establecer relaciones con los demás, además de incitar a la persona a buscar a alguien para pedirle ayuda, consejo, hablar…Es decir, con alguien con el que podamos compartir. Muy fémina ella.

Además se cree que esta hormona protege al sistema cardiovascular -tan vilipendiando por el estrés- por la presencia de receptores en las células endocárdicas que posibilitarían su regeneración. Así que estaría ayudando al corazón a regenerarse, recuperarse y fortaleciéndolo.

Se realizó un estudio con 1.000 personas, las cuales creían que tenían un nivel de estrés medio. Se dividió al grupo en dos, aquellos que realizaban además de su trabajo, una colaboración social ayudando a los demás, y el otro no hacia ninguna actividad. Al finalizar el estudio al año, se vio que todos seguían con la misma cantidad de estrés, pero los que habían realizado una labor social no habían sufrido incremento de co-factores de mortalidad, como el aumento de la presión arterial, del colesterol, diabetes, etc., mientras que el otro grupo sí lo hizo.

Por tanto, lo niveles de Oxitocina en este grupo que realizaba ayudas sociales les sirvió para que su organismo no se dañara.

¿Tenemos entonces un aporte hormonal en femenino para disminuir el estrés? Puede ser, ¿no? Pero además del nivel hormonal, la mujer tiene una capacidad para calmar, sosegar, mitigar, atemperar... Y se comprobó en un estudio que se realizó de la siguiente manera: Participaban hombres y mujeres a los que se les advirtió que se les sometería a un periodo de estrés y se les pidió que vinieran acompañados de sus parejas. Se comprobó que los hombres estuvieron mucho menos estresados durante las pruebas, pero las mujeres acompañadas de su pareja varón estuvieron más estresadas.

Hicieron de nuevo el estudio, pero ahora se les pidió a los hombres que fueran acompañados por su mejor amigo y a las mujeres por su mejor amiga. El resultado fue al contrario, los hombres se estresaron mucho más que las mujeres que se sintieron mucho más tranquilas. El estudio no revela el porqué, solo reseña lo sucedido. Pero se ve como solo la presencia de lo femenino calma.

Y si no tenemos ninguna mujer a nuestro lado, ¿quién nos va a quitar el estrés?, se podrían preguntar. Bueno lo primero es que el estrés no hay que quitarlo, sin el no podríamos vivir, y menos llegar a donde hemos llegado, -nos habrían comido los leones antes-.

Es importante darse cuenta de que las situaciones de estrés nos permiten actuar y sobrevivir a las circunstancias que vivimos. No es un enemigo a combatir, pero si alguien al que debemos entender y comprender. En la medida que seamos también conscientes de este hecho, el estrés no será tan perjudicial.

Este hecho se comprobó también con un estudio donde se le explicaba bien a un grupo de personas todos los síntomas que iban a tener al ser expuestos a una situación de estrés. Al otro grupo de control no se les explicaba nada, simplemente se les sometía al estrés igual que al otro grupo. Se descubrió que el grupo que era consciente de lo que le estaba pasando, sus vasos sanguíneos no sufrieron tanta vasoconstricción como la que padecieron los del grupo control.

Por tanto, tenemos claves que nos pueden ayudar a que las situaciones de estrés sirvan para lo que fisiológicamente están preparadas, para poderlas superar, y no se conviertan en un daño irreparable para nuestro organismo:

- Los síntomas que me hacen sentir estresado es una respuesta fisiológica, no es algo que tengo que combatir.

- Dar un abrazo, hablar, compartir, convivir, condividir, ayudar, son elementos femeninos que van a estimular hormonalmente para poder disminuir mi cascada hormonal del estrés.

“Busque un rincón agradable en la ciudad con una taza de café caliente para hablar con una fémina, sus coronarias se lo agradecerán”. Podría ser el próximo eslogan de Bayer, seguro que supera a la aspirina como cardioprotector, ;-)

Y ya que... nos dedicamos a la Tradición Oriental..., ¿habría algún modo de aumentar esa hormona tan coqueta, o aumentar esos efectos que produce? ¿Interesante, no?

Todo eso de hablar, compartir, abrazarse, ayudar a los demás, podría ser como una complicidad , ¿verdad? ¡Uy, me suena eso!:¡El Ajedrez Oracular! donde nos encontramos con el escaque de “La Condescendencia" “La Complicidad de lo Femenino”.

Un escaque femenino sin duda, pero no solo por eso. No. Tiene mucho más. Le corresponde al hexagrama 37 con la presencia del tigrama Sun “La Penetración del Viento” dos veces. En el Octograma de Fu Shi este trigrama representa la energía del RM, y en este caso está repetido dos veces.

Además está en la línea de la dama Blanca, que representa el principio femenino.

Dentro de este escaque nos llaman la atención tres resonadores que se podría utilizarse.

El primero, el más femenino de todos: Yin Jiao, 7RM, Cruce de los tres Yin, que potenciaría toda la energía Yin desde el Dan Tian inferior y donde podemos encontrar -de un modo general- la función hormonal.

El segundo sería Jiao Xin, 8R, Confianza Mutua, por una parte porque seguimos en la parte Yin como órgano, y por su nombre alquímico, que favoreciendo esa confianza estimulará esas conversaciones, ese compartir, esa ayuda a los demás.

Y en tercer lugar Shan Zhong, 17RM, Centro de la Sinceridad como punto Mo del MC que va a permitir esa homeostasis con los que nos rodean y con el entorno. (Es de anotar que este resonador es uno de los utilizados en el caso de hipogalactia “falta de producción de leche” propio la función de la Oxitocina)

Podría ser una idea de favorecer esas situaciones hormonales fisiológicas que nos ayuden a convivir armónicamente con el estrés. Siendo el masaje o la moxibustión las vías más sutiles para acercarnos al paciente.

No olviden también recomendar un poco de ejercicio para sus músculos tensos y de sonreír, porque como nos dijeron, el humor es el alma en movimiento, y ésta necesita moverse.

Y para culminar, por qué no, una poesía, que haga un poco de cosquillas al Alma:

 

Cuando en gritos de desespero clamaba

y mi corazón luchaba porque más de si no daba...

Cuando mi aliento me sofocaba y sin respiración me quedaba.

Cuando mi fuga no era tal, sino que en una silla inmóvil me quedaba.

Un... -¿tomamos algo y hablamos?- tuyo, me rescató de esa nada donde

abocado iba sin parada.

Un recate con palabras que expresaban, que se manifestaban

y me hacían recuperar el aire que por tanto tiempo ansiaba.

Un rescate de miradas confabuladas que inexorablemente

 se transformaron en un abrazo que mecía el alma.

El desespero se desvaneció, como lo hace el vaho de nuestra

respiración en una fría mañana de enero.

Y recuperé el aliento cuando escuche: “Nos vemos mañana.”

 

Posted in SALUD

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