24Noviembre

ELABORACIÓN DE CERVEZA ARTESANAL... EN FEMENINO

Por Evy Maria Basma, Loana y Ragnhild Marie Jensen

Preguntando al señor Asesor en su programa de radio-visión-vidente “Preguntas y Respuestas” sobre los efectos sanadores en la mujer de beber cerveza artesanal,  nos invitó a investigar sobre las diferentes fases y procesos en la elaboración de la cerveza. Nos hizo ver que hacer cerveza, en sí, es un proceso sanador y femenino.

Aquí está nuestra pregunta y su respuesta en ese programa.

 Pregunta: “Desde Noruega. Somos mujeres que estamos haciendo cerveza en el  norte, hemos descubierto que la cerveza artesana nos ayuda en las fases hormonales de la mujer, (premenstruación,  menopausia…). Entonces, ¿tendrías alguna sugerencia de cómo hacer una cerveza para potenciar más aún esa parte sanante que tiene la cerveza hacia las mujeres. Muchas gracias y ¡Skål!”

Respuesta:“Y sí, sí, evidentemente, esto que han notado ustedes tiene relación… Porque, para empezar, sobre todo, el lúpulo –que es esa sustancia que le da ese amargor-, el lúpulo existe el lúpulo macho y el lúpulo hembra, todo el lúpulo que se emplea para la cerveza es hembra, es la gran contribución que hace lo femenino a la cerveza –en general- desde el punto de vista vegetal. Entonces, ese detalle ya coloca a la cerveza como una bebida femenina fundamentalmente, vitalmente.

Luego, los diferentes pasos de fermentación, de cocción, etc,  podrían muy bien simular a las diferentes fases hormonales por las que pasa la mujer –premenstrual, menstrual, intermenstrual, ovular, etc-. Esto ya habría que aquilatarlo más, dependerá de qué tipo de maquinaria, de instrumentación tienen, y qué tiempo dedican a cada fase y cuánto tiempo aguardan y la guardan. Ahí ya habría que aquilatar mucho.

Yo les recomendaría que, tal y como lo están haciendo,  lo sigan haciendo estas mujeres, y sigan viendo a ver si hay, o dónde incide o dónde  hay una mayor incidencia a  nivel hormonal que ustedes lo puedan percibir –a nivel de glándula mamaria, a nivel de flujo, a nivel de sexualidad, a nivel de ritmos menstruales, etc-, cualquier detalle que puedan  notar que vean que coincide como cuando se embotella, o coincide cuando está haciéndose la cocción, o coincide cuando se inyecta el anhídrido carbónico… en este caso, supongo que todavía lo harán así… o no, o fermentación propia, fantástico, ¿no?

Sería importante que nos detallaran esos tiempos, esos ritmos que emplean, en qué tiempos o en qué ritmos los realizan para poder establecer unas correspondencias sanadoras. Que, de entrada, ustedes ya han percibido. Han percibido que hay una correlación entre esa fabricación de cerveza y sus ritmos hormonales, lo cual me parece fantástico, y era de esperar que así fuera. Sobre todo por ese lúpulo, insisto, que es de naturaleza absolutamente femenina y que le da ese sabor de amargor típico que identifica la cerveza en genérico como artesanal.

Esperamos un poquito más de definición por parte de ustedes. Pero fíjense todavía un poco más  y establezcan y mándennos unas referencias de tiempos que emplean en cada fase, para que podamos mejor orientar, cada fase con qué se relaciona preferentemente. Pero lo más importante es que ustedes identifiquen en qué momento de la fabricación de la cerveza artesanal ustedes experimentan un cambio valorable.”

Al recibir esta respuesta, nos pusimos a investigar sobre nuestras sensaciones y percepciones en las diferentes fases de la elaboración de cerveza artesanal. Y esto que exponemos aquí fue el resultado de esa investigación empírica y sensorial, contando los tiempos y renombrando los procesos según nuestras percepciones.

“En el maravilloso proceso de la maceracióntardamos una hora y media. Las sensaciones fueron  de movimiento fuerte vaginal con flujo, y en las glándulas mamarias como hormigueo.

En el estresante momento de la filtración del granotardamos 25 minutos. Sentimos inquietud, tensión, irritación, movimiento en el útero.

El orgasmo de la Cocción/lupulización. Pusimos el lúpulo cuando empezó a hervir, tardó en hervir una eterna media hora, y dejamos el lúpulo hirviendo una hora. Hubo diferentes sentires aquí, desde la relación sexual previa al orgasmo hasta la que no sintió nada.

El jodido enfriamiento. 30 minutos enfriándose antes de poner la levadura. Enfriamos con un enfriador. No sentimos nada… frío frígido.

El alucinante momento de añadir la levadura. Diez minutos de mover la cerveza con la levadura. Aquí sentimos pezones erectos, un movimiento fuerte en  útero como si viniera la regla, y cosquillas como cuando te quedas embarazada.

La calma de la fermentación. Nueve días. Sentimos como cuando se cuida de un bebé,  mimar, cuidar… un sentir maternal.

La alegría de embotellar. 30 minutos porque fueron 20 litros. Sentimos alegría… complicidad femenina, ayuda.

La  impaciente espera del acabado. Luego estuvo dos semanas en el calor y otra semana más en el frío…  y lista para beber ¡por fin!

No usamos anhidrido carbónico sino que añadimos  un poco de azúcar en cada botella, 5gr cada litro.

El método y la maquinaria que usamos es la más simple, con malla de cocer.”

 

Y hasta aquí nuestra aportación al emocionante mundo de la cerveza femenina, ahora ¡a seguir investigando, aquilatando y ensoñando! ¡Ánimo cerveceros!

Grupo de cerveza de Ling, sede de la Escuela Neijing en Noruega.

Posted in SALUD

Comentarios (1)

  • María Brito

    María Brito

    24 Noviembre 2015 a las 17:57 |
    Woao sólo la forma de describir me ha puesto a tono y sólo falta degustarla para llegar al climax

    responder

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