07Junio

EVOLUCIONANDO CON LOS CICLOS FEMENINOS

Por Amapola Mojica. YINSANAS.

Reunidas entre nosotras, las mujeres hablamos de nuestros ciclos, esos ciclos que nos alteran los ritmos cotidianos y nos llevan a una  espiralada  inestabilidad.

Primero es la menstruación, después el climaterio, de pronto la menopausia y cuando llegamos a ser ancianas, parece que el útero se expresa en nuestras palabras, en nuestro pensar y actuar.

Y la maternal fertilidad, que  a veces  se vive con depresión y en ocasiones con ansiedad.

Si buscamos en la cultura occidental, todos estos procesos femeninos están relacionados con la enfermedad y existen medicamentos para controlar y regular cada una de estas etapas, es decir  para nuestra cultura ser mujer significa enfermedad.

Lo que sí es claro es que hemos querido acallar la evidencia de nuestros ciclos, como aquel ser que no cree en que existe el día y la noche, como aquel ser que no cree en el verano ni en el invierno. Negamos los tiempos de contracción y de expansión de lo femenino.

Sin embargo las mudanzas de nuestros ciclos se manifiestan cada vez con mayor fuerza, casi gritándonos que no podemos ser lineales ni estables. Como grita la primavera con la presencia de los olores de las flores, como grita el invierno con la presencia de la oscuridad que parece triste.

Una evidencia de esto, es el aumento del Síndrome del Climaterio, los miomas, la Tensión Pre-menstrual, miomas, ovarios policísticos. Nuestro cuerpo es ciclo .

Hablando entre nosotras, un grupo de  mujeres, describimos el ciclo de la menstruación como ese ritmo que en una de sus fases recoge,  recibe, acoge, cuida, alimenta, acepta, para guardar y  fertilizar con plenitud, con llenura; tal como lo hace la mujer  en su vida.

Y en otra de sus fases  se da, se desapega, se dona, se entrega apasionadamente sin límite, dando su propia sangre, se vacía. Como lo hace la mujer en su vida.

Y es justo ahí en ese vacío  cuando la  mujer se consagra, se realiza, se vitaliza, descubre su esencia y se transforma.

Y en esa plenitud, ella goza.

Sin embargo este ritmo es diferente en cada una y se  adapta constantemente ante un mundo que no lo respeta. Muchas veces la mujer por diferentes factores como el miedo, la culpa, la vivencia del amor, la competencia, retiene y guarda sin vaciarse. Otras ocasiones entrega mucho y pierde demasiada sangre, se vacía tanto que llega al agotamiento. Es como una hiper-concentración que repercute en un escape incontrolado, sin ritmo.

Si no respetamos nuestros ciclos quizás no podremos transformarnos, ni encontrar nuestra esencia.

También entre nosotras, hablando entre mujeres,   aceptamos nuestros miomas, nuestros cistos, nuestros calores y climaterios, como formas de adaptación  y decidimos escucharlos para descubrir nuestras posibilidades como mujeres en evolución.

 Nos estamos adaptando a un mundo que no es femenino,  estamos cambiando nuestro pensar, nuestros amores, nuestros haceres, todavía no tenemos clara nuestra identidad, sabemos que es desconocida, tenemos claro que se manifiesta en el cuerpo.

Es claro que nuestro útero está transformándose como lo hace la mujer.

Se han realizado estudios en algunas mujeres que han vivido con  independencia económica y que han podido  decidir con mayor  libertad sobre su sexualidad y  reproducción, estas mujeres prefieren  una sexualidad  de mayor cualidad no importando que sea menos frecuente, también se reproducen menos, pero viven la maternidad con más tranquilidad,  son otros ritmos.

Igualmente si las mujeres se educan y adquieren nuevos criterios para proyectarse y recrearse, pueden mudar las  palabras, el lenguaje y  los pensares y pueden mudar  la vivencia de sus ciclos . Quizás  la tensión pre-menstrual   se pueda  considerar un instante importante de sinceridad y la sangre un lenguaje que guarda secretos fisiológicos que repercuten en la salud.

¿¿¿Ya alguien estudió la sangre menstrual.???

Y como todo en la evolución sabemos que si un útero se transforma, inmediatamente eso repercute en todos los otros úteros, porque si algo está realmente conectado son los úteros de las mujeres, de ahí , entre otras cosas, la importancia del círculo de mujeres.

 Contemplemos entre nosotras las transformaciones de nuestros ciclos, buscando lo desconocido, somos un escalón dentro de un proceso de evolución,  nos gusta imaginar cómo sería una  mujer en libertad, podemos pintar y elucubrar, ¿cómo sería el vuelo de un útero con alas?

Posted in OPINION, SALUD

Comentarios (2)

  • Aura Maria Oslinger

    Aura Maria Oslinger

    27 Febrero 2017 a las 15:05 |
    Hermoso!! Todas somo Diosas y merecemos reconocernos como tal..

    responder

  • zulema millan cruz

    zulema millan cruz

    09 Junio 2016 a las 03:31 |
    muy bueno el articulo importante recoge todos los momentos de la mujer

    responder

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