25Agosto

VIAGRA FEMENINA

VIAGRA FEMENINA
Asistimos en estos días a un nuevo boom de la manipulación sobre la mujer: llegó la “viagra femenina”, que se ha comercializado con el nombre de Addyi.

Ya nos advierten (¡menos mal!) que tiene efectos secundarios y que no es la panacea.  Lo que nadie nos explica es por qué se produce la falta de deseo sexual en la mujer.

 
La aparición de este medicamento pone en evidencia  que la sexualidad de la mujer no se “adapta” al modelo sexual que se espera de ella en la actualidad: fogosa donde las haya las 24 horas del día… para dar debido cumplimiento a las necesidades del varón.
¿Y fue siempre así? ¿Acaso, apenas hace unos años, el modelo ideal de mujer era el de una “ninfa ardiente”? ¿O más bien en el hogar se esperaba a una mujer “recatada”? ¿No era cualquier insinuación por parte de la esposa o novia un signo de ser “una cualquiera”?
El deseo era cosa de hombres. La apacible pasividad erótica era cosa de mujeres… las cuales acabaron por pensar que efectivamente, el sexo era cuestión de ellos.
Pero he aquí, que con el comienzo del feminismo se descubrió que la mujer también tenía sexo y gustaba de él. Eso era algo que el Concilio de Trento no nos concedió.  Nos otorgaron por entonces  sus Eminencias  el alma, hasta entonces negada a la condición femenina;  el sexo se lo siguieron reservando para ellos, nunca mejor dicho, a juzgar por la cantidad de hijos que tiene la Santa Madre  Iglesia… y lo aficionado al sexo que ha resultado ser el clero.
¿Qué ha pasado para que después de siglos de la frigidez social a la que se nos confinó ahora tengamos que ser yeguas en permanente celo?
Simplemente ha cambiado la economía. Hoy en día el liberalismo económico atroz que vivimos, necesita de la mano de obra de la mujer -¡barata por supuesto!, que de algún sitio tienen que salir los grandes márgenes de beneficios-, y es obvio que participando de pleno en el mundo laboral, el modelo sexual tenía que cambiar porque hay que ser como el hombre -en todos los sentidos- para estar a la altura de las circunstancias en las que se mueve el mundo actual.
Ahora nos toca erección permanente, si no ¿qué clase de mujer eres?
De ser el sexo algo impensable en una mujer, ahora se echa en falta nuestro deseo…
¿No será la falta de deseo un indicio de que el estímulo  físico y emocional no es el adecuado?
Cuando el sexo era impuesto nada podíamos decir, y ahora que podemos decir y decimos no me gusta, no me apetece… los varones se dan cuenta de que sentimos muchas, muchísimas carencias frente a lo que se nos ofrece.
A lo mejor, más operativo que tomar pastillas… sea indagar en ese abismo tan desconocido que es la sexualidad femenina, que durante milenios ha permanecido como un libro cerrado.  
Leer implica dedicación, constancia, interés en el tema y muchas veces paciencia  para entender lo que se desconoce…

De la paciencia sabemos mucho las mujeres… que hemos tenido que esperar milenios para que se reconociera que nuestro libro no estaba en blanco.

Posted in SALUD

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