Amores en femenino-1 (Enero-09)

En el presente artículo vamos a contarles, de forma resumida, la ponencia que presentamos en el último congreso de la Asociación Hispanoamericana de Acupuntura Beijing 84, en Octubre del 2008, titulada:

AMORES EN FEMENINO

 

Nos basamos en la consideración de que las mujeres, a lo largo de la historia, no hemos podido vivir el amor de forma femenina.  Evidentemente lo hemos vivido, ya que para nosotras el amor es fundamental, pero lo hemos vivido como hemos podido, como nos han enseñado, como nos han pedido. Y nos hemos pasado la vida haciendo lo imposible por gustar… a los varones.

Dicho de otra forma: la expresión del sentido del amor de la mujer ha sido a demanda de las necesidades del varón. En consecuencia, los amores en femenino son una expresión de lo que necesita, de lo que quiere, de lo que le gusta al varón. El hombre hace a la mujer a imagen y semejanza de sus necesidades.

El varón siempre se ha mostrado a la mujer como el representante del poder, como un ser superior a ella. Y cuando la diferencia entre el supuesto inferior (la mujer) y el supuesto superior es tan grande, el inferior termina reconociendo la superioridad del varón, y llega a admirarle y a quererle.

Este presupuesto no es exclusivo de la relación entre varón y mujer sino que se reproduce siempre que en la relación hay un inferior y un superior y la diferencia entre ambos es muy grande. Por ejemplo, entre el director de una gran compañía y algunos de sus empleados, o entre un jefe militar y sus subordinados.

Por eso las mujeres siempre hemos tratado de que ellos nos consideraran, nos dieran su aprobación. En consecuencia, nunca hemos podido expresar realmente lo que sentíamos.

 

A partir de esta realidad, dividimos el trabajo en tres partes:

1- A pesar de que esto es así, de que la mujer no ha podido –ni puede- expresarse, siempre ha habido –y hay- alguna de sus características que, de forma imprevista, se han mostrado.

2- A lo largo de la historia, las mujeres se han juntado para hablar de sus cosas. Pero últimamente, cada vez más, se juntan con el afán de recuperar su identidad.

3- Y en la actualidad están apareciendo mujeres y grupos de mujeres que ya saben qué les ha sido impuesto, ya saben qué sienten realmente, y se atreven a expresarlo.

 

Veamos las conclusiones del primer punto.

Como decíamos, a pesar de todo, en algunos momentos a la mujer le han surgido manifestaciones de sus auténticos sentires. No de forma voluntaria y  muchas veces ni siquiera consciente, pero algo siempre ha surgido, porque son parte de nuestra auténtica naturaleza. Son una muestra de nuestra genuina naturaleza de amor. Y justo eso que “se escapa”, con frecuencia a los varones les incomoda, o les molesta, o les sorprende, o les descuadra, porque no responde a sus demandas.


1- RESPETO: Por ejemplo: que de repente digamos: “No me grites”. Aún hay muchos hombres que piensan que a la mujer le gusta que le griten, que le demuestren quien es el que manda. Además, luego ven que algunas de nosotras aceptamos con bastante naturalidad que nos peguen, o maltraten, o que nos consideren una inútil, y que todas nuestras cosas sean tratadas como “cosas de mujeres”, sin interés. “No me grites, trátame bien”,  y ellos no entienden que les digamos eso, porque son inconscientes de que lo están haciendo, porque están acostumbrados a mandar y piensan que gritando le obedecen más.

Algo que nosotras sabemos de forma inconsciente es que donde no hay respeto, hay dolor de amor.

2- NATURALEZA MATERNAL: No nos referimos a actuar como madre del amante, sino al gusto por cuidarlo, arreglar todo para que esté contento, procurar que esté lo mejor posible.

Una parte de la naturaleza de amor de lo femenino es de carácter maternal, y no solamente para el hijo, sino para el amante, para todo lo que le rodea. la mujer, instintivamente, expresa una parte de su amor de forma maternal.

3- CUSTODIA: En ocasiones, los varones se quejan de que las mujeres tratamos de cambiarles, y  no es exactamente así sino que cuando amamos a un hombre, nos sentimos responsables, queremos contribuir a su crecimiento y no perdemos ocasión para decirle lo que debe hacer. Pero no es con mala fe. Aunque parezca que les queremos controlar, lo único que queremos es ayudar, aportar algo.

El sentido de la custodia, mejor o peor ejercido, la mujer también la expande a todos sus amores.

4- BELLEZA: Nos encanta tener las cosas bonitas, arregladas puestas, aunque no sean prácticas… La belleza es algo que buscamos siempre aunque parezca inútil y a veces incómodo. Es una forma que tenemos las mujeres de expandir nuestro amor, tenerlo todo limpio, en orden, bello, cuidar el detalle, la estética. Darle a los espacios el toque femenino.

La mujer no puede renunciar a la belleza como expresión de su amor, ni por lo cómodo ni por lo práctico. El concepto de belleza y estética que tiene la mujer, difiere del varón. Y esto, seguramente, le viene dado por su contacto con la naturaleza y por su condición reproductora.

Cuando vamos a tener una cita… nos pasamos horas y horas arreglándote para él, que si te depilas, y el perfume, el baño,  te peinas, que si te pintas, buscas la ropa más adecuada…

En las relaciones sexuales, la mujer no puede excluir la belleza.

5- RELACIONES: Además deprepararnos, en muchas ocasiones nuestra forma de expresar que queremos una relación, es con insinuaciones más o menos sutiles, con un detalle, un vestido nuevo, preparando una cena especial… Ellos a veces se dan por enterado, otras veces no se dan cuenta.

Sin embargo, nosotras sabemos que cuando la propuesta de relación surge de nosotras, todo va bien. Si la demanda es de ellos, a veces va bien y a veces no.

La demanda o la propuesta de relación debe surgir de lo femenino. Muchas veces, ella misma no sabe que está demandando, porque está acostumbrada a que la demanda surja del varón.

Para nosotras la sexualidad ocupa todos los espacios, y si por ejemplo hemos tenido una discusión, difícilmente luego vamos a tener ganas de sexo.

La mujer liga de forma natural el sexo con el afecto-amor.

Para las mujeres la sexualidad es muy amplia y ocupa todos los espacios.

En general cuando a las mujeres nos preguntan sobre el amor, respondemos refiriéndonos al varón. pero el amor y la sexualidad son mucho más amplios, ocupan todos los espacios, porque para la mujer el amor es su fundamento.

6- CURIOSIDAD: Las mujeres somos curiosas por naturaleza. Es una expansión de nuestro amor. Hasta hace poco, nuestra curiosidad ha tenido como límite la casa, las revistas, el trabajo. Conforme ha ido ensanchándose el límite, hemos ido aprendiendo cosas nuevas, pensando de forma diferente, cambiando nuestras actitudes, adquiriendo una cierta independencia. Y claro, todos esos cambios hacen que ellos se alerte, le dedicamos menos tiempo, tiene que tomar algunas responsabilidades que antes eran nuestras…

Se nos abre un horizonte nuevo y él deja de ser el centro de nuestros amores, porque han aparecido otros centros. Cuando amamos otras cosas, disminuye nuestra dependencia afectiva

Esto ocasiona que cuando la mujer empieza a hacer otras cosas, aparecen los obstáculos: problemas convivenciales, malas caras, negativas a apoyar o ayudar, incluso enfermedades, que evitan que la mujer siga con sus planes. Muchas veces estas resistencias por parte del entorno hacen que la curiosidad empiece a menguar y se siga con las mismas actitudes y actividades de antes.

Los amores en femenino necesitan y precisan de una intimidad. Lo femenino necesita imaginar, necesita entrar como amores en otras dimensiones que no son exclusivamente de relación de pareja. necesitamos una intimidad imaginativa, fantástica. La imaginación en femenino es fantasiosa y no es sistemáticamente su vivencia con el varón como hasta ahora nos habían dicho, sino que adivinamos y percibimos que tambien tenemos y necesitamos una intimidad fantástica que muchas veces el varon no capta.

El amor no puede reducirse a la relación de pareja, necesita una intimidad imaginativa y fantasiosa, y engloba nuestra vida en el universo. la mujer debe cultivar otras esferas del amor: trabajo, ilusiones, ideales, proyectos, espiritualidad, hijos, amigos. La formación, la preparación, el estudio, la curiosidad, son otras de esas esferas, y son factores importantes para que la mujer sea independiente y pueda amar en femenino.

7-IRRACIONALIDAD: Otra cosa que se escapa inconscientemente, es la irracionalidad. Cuando nos enamoramos, no somos lógicas ni sensatas  –en general-, nos da igual que él sea feo o sinvergüenza, y nuestra entrega en el amor nos hace vivir con un cierto descontrol.

Para una mujer, su irracionalidad la lleva a vivir el amor sin límites. Hacemos muchas “tonterías” o “insensateces” cuando nos enamoramos.

También hacemos cosas inesperadas, lo que hoy es blanco y me apetece, mañana lo veo negro y ya no me apetece.

Somos muy cambiantes. Dependiendo de cómo estén nuestras hormonas vemos las cosas de una forma o de otra. No es que a ellos eso no les guste, pero les descuadra.

El amor de la mujer es imprevisible, irracional, ilógico, insensato, no se ajusta a reglas.  Se corresponde con el principio de incertidumbre de Heisenberg.

También las mujeres nos movemos con frecuencia por corazonadas, y las expresamos, a pesar de saber que la mayoría de las veces no nos van a escuchar.

8- LENGUAJE: Aunque se dice que las mujeres hablamos por hablar, no es así. Es una necesidad de comunicarnos. Y no lo utilizamos solamente para comunicar un mensaje, sino para establecer y reafirmar lazos afectivos.

Además, el lenguaje femenino, quizás por la posición que ha tenido a lo largo de la historia, no es directo como el del varón. Hablar de forma indirecta tiene un objetivo: evitar la confrontación, la agresión o las disputas. Y los varones consideran que esta forma de hablar es poco clara, pregunta cuando no quiere una respuesta y le toca adivinar sus pensamientos.

El lenguaje de la mujer ha sido indirecto, porque ha tratado de evitar la confrontación y la disputa.

Es una forma de establecer lazos afectivos.

Tiende a hablar de sentimientos.

9- COMPARTIR: Nosotras compartimos de forma natural, es una necesidad. Y nos sinceramos. Somos más directas y sinceras cuando hablamos con otras mujeres, cuando hablamos con los varones nos protegemos y es cuando hablamos de forma más indirecta.

Lo cierto es que, cuando nos sucede algo, bueno o malo, estamos deseando encontrar una amiga a quien contárselo. Lo bueno pasa a ser mejor y lo malo pasa a ser menos malo cuando lo contamos.

El compartir y el comunicarse es consustancial con lo femenino.

 

Y hasta aquí llega nuestro artículo de este mes. En la próxima entrega analizaremos el segundo aspecto: “Conversaciones entre mujeres”.

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