Amores en Femenino-3 (Marzo-09)

Finalizamos con esta tercera entrega el resumen de la ponencia que hicimos el grupo de Inspiración Femenina en Lima (Perú) en Octubre-08, titulada

Amores en femenino.

 

Hemos visto en la primera parte de la ponencia cómo las mujeres han tenido una expresión de su amor a demanda, según los gustos y las necesidades del varón pero que, a pesar de eso, siempre se ha “escapado” algún plus, características propias, de forma inconsciente, pero que definen lo genuino del amor fémino.

En la segunda parte veíamos cómo las mujeres hablan entre ellas de sus sentires y amores, y van descubriendo qué actitudes, qué características de la expresión del amor no son propias sino que han sido incrustadas y se han ido asumiendo. Y consecuencia del descubrimiento de lo no propio, se van poniendo en evidencia las características propias.

Esta unión de las mujeres no es nueva, siempre ha existido, pero en la actualidad, hay grupos de mujeres interesadas en recuperar lo que les es propio, y en los cuales se habla específicamente de estos temas. Todavía hay pocos, porque entre las mujeres hay mucha competitividad, y demasiada poca complicidad. Pero con esa poca se van descubriendo cosas.

Hemos dicho en otras ocasiones que la vida está entramada, hay una fina red que nos une. Pudiera ser que entre lo femenino hubiera una comunicación más allá de lo que hay entre lo masculino, que es más individualista. Esta comunicación subconsciente hace que las mujeres nos entendamos en determinados niveles, que seamos capaces de percibir las necesidades de las otras y entrar en una consciencia común femenina. Quizás esto ha sido una necesidad de la propia especie para la supervivencia, para garantizar la continuidad de la especie, pero a lo que ha llevado es a un cierto grado de complicidad.

Resumiendo: lo femenino está ligado, conectado, necesitado. Hay una comunicación de esas necesidades y aspira a constituir una red de soporte de la especie. Una red confabulada.

Dentro de la complicidad de lo femenino, recordamos que en la antigüedad y en la actualidad de alguna manera, hay un entramado femenino que conspira, en el buen sentido de la palabra, en los gineceos, en los patios, en las corralas. Como dato curioso, en esa complicidad de lo femenino tenemos que hacer una nota aclaratoria en torno a una curiosidad biológica que nos parece interesante para los investigadores que puedan estar entre nosotros, y que a nosotras nos ha llamado la atención y queremos relatarla, y es el hecho del código genético circular que tienen las mitocondrias y que todos los seres humanos heredan de la madre, de la mujer.

Este código genético circular está compuesto por 37 genes, que interaccionan con el núcleo, reparando errores. Es importante hasta el punto que regulan la orden de apoptosis o muerte celular. De los 37 genes, 13 son codificadores de proteínas.

Quizás llevamos en nuestros genes la ineludible necesidad de hacernos una humanidad unitaria, que dé respuestas y que se manifieste como un todo, puesto que ya en nuestras estructuras aparecen elementos que, ligados a lo femenino, nos dan una explicación de cuál debe ser el desarrollo evolutivo y biológico para el cual está preparado lo femenino, y cómo, en definitiva, se hace un todo con lo masculino. Si cogemos el modelo celular, el femenino sería el DNA mitocondrial y el masculino sería el nuclear. Que es más grande, pero el que respira y el que dice cuando es el final, es el mitocondrial. Pero hay ese equilibrio. Además, sabemos que las mitocondrias son resultado de una simbiosis entre la célula y una bacteria. Tuvieron que llegar a un acuerdo y aprender a convivir, porque una necesitaba de la otra.

Cuando hablamos de que la mujer quiere liberarse del yugo masculino que ha existido hasta ahora, tenemos que recordar al menos nuestra célula, que ha sabido convivir para sobrevivir ambos.

Para los que estén más familiarizados con las publicaciones que tenemos, decir que hemos distribuido los 64 hexagramas en los 64 escaques del ajedrez, constituyendo lo que hemos llamado el “ajedrez oracular”, y justo el 37, ocupa el centro del tablero y se corresponde con “La Condescendencia. La complicidad de lo femenino”.

El dictamen nos sugiere que no es cuestión de obrar recurriendo a métodos violentos, sino con cuidadosa reflexión, meta bien definida y constancia.

 

TERCERA PARTE

La tercera parte de nuestra exposición revisa a la mujer del siglo XXI, la mujer actual.

Durante milenios las mujeres hemos tenido unos roles muy definidos y que en la actualidad las cosas están cambiando, sobre todo para nosotras que, además del rol anterior (cuidado de la casa y de la prole) ahora hemos asumido el rol masculino. Las condiciones han cambiado pero no hemos tenido tiempo de adaptarnos a las nuevas. Estamos sólo en los albores de una nueva forma de ser mujer, una nueva forma de expresarnos y vivir nuestros amores, en femenino.

Sólo unas pocas mujeres están empezando a vivir así. Son mujeres independientes, con su vida económica, familiar y social resuelta, que ya han descubierto algunas de sus características más genuinas, aquellas que salían del inconsciente, y las han ido desarrollando. Al mismo tiempo han tomado consciencia de las actitudes impuestas que veíamos en el apartado anterior, y las están descartando.

Además, por la posición que han conseguido, son capaces de expresar sus cambios y son escuchadas. Se atreven a hablar en voz alta, incluso hasta lo escriben. Son células, pequeños grupos que poco a poco van teniendo repercusión en la sociedad, aunque de momento sea minoritaria.

No queremos ser demasiado optimistas, sabemos que son pocas, y que están empezando, por lo que con frecuencia las respuestas que dan no son perfectas. En esta andadura, vamos a caer muchas veces, como el niño cuando está empezando a caminar. Pero lo importante es que hemos empezado, que alguna ha empezado. Y eso es motivo de esperanza para todas.

Si tuviéramos que buscar un perfil de esta mujer del siglo XXI, podríamos decir:

 

1- Ella tiene capacidad de elección. Porque tiene solucionado su situación social, económica y su entramado afectivo. Un hito importantísimo en la vida de la mujer, porque hasta ahora, su capacidad de elección estaba condicionada, por el estado de la humanidad.

 

2- Es capaz de expresarse y tomar iniciativas.

 

3- En sus relaciones sexuales, prefiere la calidad a la cantidad. Es exigente. Quiere belleza, cuidado, ternura, y se atreve a decirlo.

 

4- Ya no es la mujer sacrificada que tiene como único motor a sus hijos sino que actúa por ella misma y por los demás.

5- No acepta ninguna falta de respeto. Y actúa con rigor, preventivamente.

 

6- La insinceridad y la mentira dejan de ser situaciones aceptables.

 

7- Asume la idea del amor sin que éste se vea condicionado por la economía.

 

8- Es solidaria, tanto a nivel informativo-formativo como a nivel económico o simplemente sirviendo de modelo.

 

9- Suele pertenecer a un grupo o asociación, generalmente de mujeres, que comparten intereses, anhelos, sueños, ideas. Son conscientes de la fuerza de cohesión que existe entre las mujeres y esto las lleva a la complicidad y a la confabulación.

 

10- Toman consciencia de que la prisa es el enemigo de estos tiempos y, a partir de eso, la toleran mal. Saben que la prisa impide disfrutar de las pequeñas cosas, y también de las grandes.

11- Saben que, a pesar de sentirse liberadas, las mujeres somos muy lábiles ante los desengaños amorosos, tenemos pocos recursos. Pero van evolucionando también en esta faceta, de varias formas: por una parte, tomando consciencia de que el amor es todo, no solamente la relación con un varón, y viviendo su trabajo, su entorno, sus aficiones etc, como expresiones y desarrollo del amor. Por otra parte, reconociendo que el amor no precisa respuesta por parte del objeto amado para permanecer. Están empezando a desarrollar una cierta indiferencia (en el buen sentido de la palabra), que les permite cultivar la inteligencia afectiva.

 

12- No plantea la relación con el varón como un proceso reivindicativo. No declara la guerra al varón. Se da a conocer, con objeto y fin de que, como humanidad, al reconocernos nuestras funciones, podamos al fin ser un conjunto que, destinados a convivir, seamos testimonio de equilibrio y armonía.

 

13- Igual que no la toleran, también han descartado en sus relaciones cualquier actitud de violencia, como rencores, odios, venganzas. Saben que estas actitudes van a impedirle que descubra lo femenino de su amor. Plantan cara, exigen, demandan, pero no con violencia sino con la sumisión y la bondad inteligente del que realmente cultiva su alma, con arte.

14- Y, finalmente, han tomado consciencia de la fuerza resurreccional que anida en ellas, tanto durante su etapa de fertilidad, a través del recambio sanguíneo y energético que se produce cada mes con la menstruación, como en su etapa menopáusica, cuando el potencial procreador se transforma en recreador y creativo.

 

Estas son algunas características del perfil de esta mujer, aún muy desconocida, que no ha surgido ahora, siempre las ha habido, pero como fenómeno aislado y excepcional. Ahora, sin perder la excepcionalidad, se están dando las condiciones socioambientales para que este fenómeno se vaya extendiendo. Como decíamos, quizá estemos en el inicio de una nueva y genuina expresión de los amores en femenino.

 

Somos una especie, humanidad, en la que el varón y la mujer estamos encarecidamente destinados a convivir, a compartir y a amarnos.

Gracias.

 

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV