Aplicaciones prácticas de la vivencia de los hexagramas (Junio-10)

Después de haber hecho un recorrido a través de los cinco aspectos oraculares, que nos daban pistas encaminadas a modificar nuestro epigenoma y, por tanto, la expresión del genoma, vamos a concluir la exposición con un ejemplo práctico.

Ante preguntas de cualquier tipo, las féminas contamos con cinco elementos que tendremos que tener en cuenta si queremos dar una respuesta de futuro, una aportación a la humanidad en femenino para el futuro inmediato.

Tendremos que tener en cuenta siempre la blandura, la condescendencia, lo irremediable, los amantes y la obediencia, y aplicar estos criterios en nuestros razonamientos. Tenemos que ser blandas, tenemos que ser amantes, tenemos que asumir lo irremediable, tenemos que ser condescendientes y tenemos que obedecer.

Imaginemos que nos hacen una pregunta frecuente y de actualidad:

¿Cuál es su opinión con respecto al aborto? ¿Sí o no?

Nos parece que es un planteamiento equivocado, no podemos dar una respuesta en el sentido del “sí” o del “no”.

Analicemos con más profundidad el tema:

-Primero: El aborto es un hecho que se da de forma natural. Cuando el ser no es viable, el organismo lo expulsa. Y eso ocurre millones de veces en el planeta.

El ser humano hace lo mismo que la naturaleza, pero en plan burdo y por otras razones. La naturaleza lo hace porque ve que ese ser no es viable, por una tara importante o por lo que sea. En cambio el hombre ya lo hace por “sus razones”: Porque no me interesa, porque ahora me viene mal…

Ante eso hay que hacer un nuevo replanteamiento sobre el aborto. No quedarnos en sí o en no. Seamos blandos a la hora de condenar o aprobar, cada caso tiene sus connotaciones y hay que considerarlo de forma individual. Por tanto, no podemos dar una respuesta general.

-Segundo, ante una propuesta de aborto concreta, tendremos que preguntar: ¿Se sabe si el feto viene en buenas condiciones, está en buenas condiciones? Supongamos que sí, que todo va bien. Entonces habrá que seguir preguntando: ¿Y qué razones tiene usted para pensar en abortar?

Es decir, que haya una humanización, una asistencia psicológica a él y a ella. Vamos a ser condescendientes, vamos a respetar si quieren abortar o no, pero avisando de todo lo que ello implica y mostrando también que muchas de las razones que se esgrimen para hacerlo, no tienen fuerza. La única razón real es la presión conceptual que está ejerciendo el entorno: No tengo piso, tengo un sueldo bajo, esto me va a bloquear el futuro, a entorpecer mis estudios o mi trabajo…

Dificultades, las ha habido siempre y muchas, seguramente mucho mayores que las que estamos viviendo actualmente. Y antiguamente la demografía no era un problema, ahora sí. A nivel global, el supuesto exceso de población hay que regularlo de alguna manera: ¿cómo? Se recurre a acabar con la vida de los más débiles: ancianos y fetos. Se legaliza la eutanasia y el aborto. Es una forma de exterminio de guante blanco, y consideramos que con un cierto grado cobardía, porque es hacia seres que no se pueden defender.

Hay que reflexionar sobre todo esto, para darnos cuenta de que las cosas que nos ocurren, por muy íntimas que nos parezcan, están dentro de un contexto social, político y religioso.

A este propósito, otra reflexión: Hace medio siglo, cuando se estaba bajo los criterios dominantes de la Iglesia católica, tener muchos hijos era loable, aunque la madre reventara. Y en esa época no había los recursos que hay hoy en día… ¡incluso los pañales se lavaban a mano!... nada de desechables.

También hay que reflexionar otra situación: Cada día más parejas tienen problemas de fertilidad, hay millones de personas a la espera de una adopción. Y renunciar al aborto no implica tener que quedarse con el bebé, siempre existe la posibilidad de darlo en adopción… práctica habitual en toda la historia de la humanidad.

Con estas reflexiones hemos hecho un análisis desde el punto de vista condescendiente. No hemos condenado ni hemos dicho que sí o que no, pero hemos visto los factores que están influyendo en esa decisión.

-Asumir lo irremediable. Irremediablemente usted está embarazada de un bebé sano (eso lo podemos saber desde los primeros meses de embarazo). Eso es una determinación a la que se ha llegado por una serie de factores múltiples, que no se puede ni imaginar. Usted sólo recuerda que se rompió el condón, pero para que se rompa un condón tienen que confluir un montón de cosas. Sabemos que para que se produzca un acontecimiento, tienen que confluir muchas circunstancias. En concreto, para que se produzca una fecundación, estadísticamente tienen que producirse muchos, muchos encuentros sexuales. Si además han sido encuentros con protección. En general, los preservativos no se rompen. Por tanto, para que se haya producido esta fecundación en particular, han tenido que confluir muchísimos aspectos. ¿Tan difícil es aceptar que era irremediable?

-Y en todo esto ¿usted no siente un tipo de amor por el bebé? ¿Usted no siente un tipo de amor por esta mujer con la que ha compartido? Aunque sea de la forma más chabacana, ¿no hay una sensación amorosa? ¿Ni siquiera se lo pasaron bien? Al menos reconozcan una empatía, un nivel de afecto.

O sea, debemos entrar en las diferentes formas de amantes. E insistimos: con los dos.

-Y finalmente, hay que tener en cuenta a lo que siente el corazón. Y en este sentido, deberíamos preguntarles:

-Usted como mujer y usted como hombre, en serio, ¿qué sienten que deben hacer? Olvídense ahora de los problemas. ¿Qué sienten?

-Seguramente que sería muy bonito, pero… no queremos.

-Pero ¿reconocen que eso sería lo más adecuado?

-Sí, pero ahora no, porque ahora, me viene fatal porque…

-Ya, lo que tratamos de decirles es que si dejan de escuchar las voces del entorno y se centran en la voz de su corazón, y la obedecen, a lo mejor los problemas se desvanecen en alguna medida y empiezan a prevalecer la fuerza de los sentimientos. Aunque los problemas sigan existiendo, la obediencia al corazón puede hacer que pierdan importancia y, al igual que tiene la fuerza para mover toda nuestra sangre, también tenga la fuerza para mover nuestra decisión a favor de la vida.(Además, no olvidemos que apelamos a la fuerza de nuestros sentimientos cuando nos interesa…)

Hemos dado una respuesta oracular a un tema muy actual y no hemos dicho ni “sí” ni “no”. Hemos dado pistas. Por ejemplo, incluir a los dos. Hemos dado pistas de nuevas palabras para plantearnos el problema del aborto y no lo hemos tratado como una cuestión de derecho de la mujer. Ya se dijo: “Dios escribe derecho en renglones torcidos”.

A lo mejor, después de hablar todo eso, esa pareja que se estaba planteando el aborto decide seguir con su planteamiento, o decide cambiarlo. En cualquier caso, le habremos dado una visión mucho más amplia y desde la humanidad femenina.

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