Baja Autoestima (Julio-12)

En este recorrido que estamos haciendo por recopilaciones de historias clínicas de mujeres vistas en Tian, buscando siempre una interpretación novedosa que nos pueda dar luces sobre unas patologías tan frecuentes, hoy nos centramos en un problema que afecta a algunos varones y a muchísimas mujeres:

LA BAJA AUTOESTIMA.

Mujeres que sufren este actual problema, todos conocemos. Y seríamos muy osadas si pretendiéramos encontrar una única causa, porque, como en la mayoría de las alteraciones psicológicas o de personalidad, en cada ser concurren una serie de factores que son vividos de una determinada manera, dando como resultado una forma de ser. Pero vamos a hacer una visión general, dando unas pinceladas de algunas de las características de las personas con baja autoestima:

 

1-Dependencia afectiva:

Suelen ser mujeres que, desde pequeñas, han tenido como objetivo ser queridas por los demás, ser aceptadas, ser valoradas… y han cifrado su éxito o fracaso en ello. Pero olvidando un pequeño detalle: cuando se es muy dependiente en la vida afectiva del cariño de los demás, eso produce un estado de miedo y de inseguridad permanente, porque se piensa que, si falla, quedará sin ese cariño o esa aprobación… por tanto, esta dependencia afectiva lleva al ser a ver permanentemente el sentido negativo de la vida.

Además, cuando se vive por y para conseguir esa aprobación externa, se hacen muchas cosas que no se harían, y llega un momento en el que la propia mujer se da cuenta de que no ha hecho lo que en realidad quería sino lo que le demandaban, y aún así no se siente segura del cariño conseguido… se angustia, se cansa y queda en la cuerda floja.

Esta dependencia afectiva es muy de nuestra cultura, es educacional. Tengamos en cuenta que todas las mujeres, en esta cultura, partimos de un estado base de inferioridad. Con lo cual es lógico que la baja autoestima sea más frecuente entre nosotras que en los varones. Si durante milenios hemos tenido valor cuando un varón nos lo ha concedido, aunque ahora, intelectualmente, pensemos otra cosa, eso está ahí marcando y propiciando que este carácter se de.

 

2-Falta de identificación:

 Aportamos muy poco a nuestra identidad. El modelo que recibimos, genético y epigenético, cultural, hace que pensemos, sintamos y actuemos de una forma. Y el 99% de nuestras respuestas son iguales a las de los demás, no somos nada originales. Todo lo que tenemos en el carácter, es prestado y está codificado.

La libertad sólo está en la teoría y en la propaganda.

Es evidente que todos nacemos con unas potencialidades, que están ahí y luchan por salir toda la vida, pero, en general, el entorno puede más. Y se termina diciendo: “Esto es así, el mundo es así”.  Aceptando que no podemos hacer lo que sentimos, que eso eran sueños de juventud, fantasías de la adolescencia, de tiempos de ideales…  Incluso, hoy día, cuando a alguien se le llama “idealista”, lo que se le está diciendo es que es un fantasioso, que no tiene los pies en la tierra, que vive en otro mundo… en lugar de considerar al idealista como a aquel ser que está identificado con lo que es y da testimonio de su ideal.

Y lo peor no es esa “resignación” a vivir de forma diferente a como nos gustaría, lo peor es que, a partir de ahí, nos convertimos en defensores de esa situación y así la transmitimos (entre otros, a los hijos), pasando, de ser víctimas de la imposición social, a victimarios impositores de los demás. Todo acaba pareciendo “normal”. Lo dicho: “La vida es así”.

 

3- “No me gusto”:

Por supuesto, esta es la evolución normal de una mujer dependiente afectiva y poco identificada con ella misma: ¿cómo se va a gustar? Y consecuentemente, ¿cómo va a gustar a los demás si no se gusta ella misma? Es un círculo vicioso. Ya se toma el rol de: “es que todo lo hago mal, siempre me equivoco, no sirvo para nada…” ¡¡Pobrecita!!

Lo que no se suele reflexionar en estos casos es que, en la Creación, todo sirve para algo, porque lo que no sirve, desaparece… Además, aunque aparentemente se eche la culpa de ser así, en el fondo le está diciendo a la Creación que tuvo un fallo con ella (o él), que no hizo bien las cosas… Como hemos comentado en otras ocasiones, y, aunque en principio para las personas que lo sufren resulte difícil de aceptar, la baja autoestima es la otra cara de la moneda de la Soberbia, porque es decirle al Cielo que se equivocó.

También es cierto que, la misma sociedad que ha generado esta forma de ser, ha generado los modelos de triunfadores y perdedores. Pero hay que saber que eso son modelos culturales, que no es real.

 

ABORDAJE TERAPEUTICO:

 

-Desde el punto de vista del humanismo sanador, habrá que dedicarle un tiempo a conversar sobre las posibles causas, decirle, por ejemplo: “Usted, en vez de preocuparse tanto de que la quieran, preocúpese de querer a la gente. Porque lo que nos han enseñado del amor es que nos dan amor. Pero, en la medida que das amor esperando algo a cambio, eso es un mercado, no tiene nada que ver con el amor. El disfrute de quien ama no espera nada a cambio.

Actualmente se vive el amor como una transacción: yo te doy si tú me das. ¿Les suena esa frase de “¿Y yo qué?”… Y el día en que se ve la balanza de pagos no equilibrada, se empieza a sentir que se es poco querida, y ya volvemos a entrar en el círculo…

En ese mercado de los afectos, la mujer a partir de los 30 pierde mucho, y qué decir a partir de los 40 o 50… invisible, inexistente.

-Hay que dejarle muy claro a esa mujer que: “Usted es así porque es un producto social. Usted no es quien dice ser. Las causas a las que usted atribuye su enfermedad no son reales, son un modelo que ha puesto la sociedad y que a usted le resulta operativo. Usted tiene que encontrar quién es, tiene que buscar sus habilidades, sus “virtudes”.

Y, para ello, sería conveniente hacer una actividad creativa: meditación, escuchar música, macramé, algo que la saque de ese nivel para que aflore lo que quede de usted, que quedará poco, pero quedará algo. Pero si no, usted será cada vez más esclava.”

También, como nos decía una reciente oración: “…bien está tener en presente “lo que bueno se pensó que fue”. Y bien está poner en presente “lo bueno que se puede realizar”. Y bueno está poner en presente que “de otra forma uno se puede organizar”.

 Es decir, hay que recordar lo bueno que nos ha pasado, no solamente lo malo… lo bueno que hemos podido hacer, las cosas que se han realizado de forma adecuada… y, sobre todo, saber que siempre existe la posibilidad de cambiar.

Finalmente, tenemos que aspirar, aunque sea en pequeños núcleos de personas, a crear otros estados de consciencia.

El tratamiento energético recomendado es el que se propuso en el 3º congreso de Inspiración femenina realizado en Bogotá en el año 2010, que pueden encontrar extensamente explicado en el artículo de Inspiración Femenina de esta revista, de Septiembre 2010, o bien en la página web: www.inspiracionfemenina.com, sección publicaciones, artículos 2010: “Propuestas en femenino para el desarrollo integral de la humanidad. Sugerencia sanadora.

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