Cerebro Hormonal (Enero-14)

Enero 2014

El cerebro siente y el corazón piensa… nos parece una idea muy interesante.

Se la exponemos muy brevemente: sabemos que el corazón es un músculo en el que hay una serie de células que son las que van a producir la contracción muscular, a partir de un primer impulso. Hay un nódulo sinusal, que transmite su impulso eléctrico por el llamado Haz de Hiss, al nódulo auriculo-ventricular y, a partir de éste, el impulso es transmitido al resto del corazón por la llamada “red de purkinge”. Lo que es menos conocido es que el corazón tiene más de 40.000 neuronas. Que conforman un 60% de sus células.

Si nos vamos al cerebro, tenemos suficientes evidencias de que las emociones inciden directamente en muchas de las funciones neuronales: cuando estamos tristes o muy preocupados, pensamos peor, o se nos ocurren malas ideas… cuando estamos con estrés, tenemos un pensamiento diferente…

Por supuesto, también las emociones influyen directamente en regulaciones cerebrales como son el eje hipotálamo hipofisario, que regula todo nuestro sistema hormonal.

Para la MTO, la misma energética nos lo dice: todos los canales distintos pasan por el corazón y llegan al cerebro, estableciendo una conexión entre ambos. Es decir, todas las emociones fundamentales de los órganos y las entrañas, pasan por el corazón. El corazón las vive y las siente de una manera. Y de ahí, teñidas por el sentir propio del corazón, llegan al cerebro y éste las almacena, es decir, las piensa.

Los acontecimientos que nos suceden nos provocan un sentir, que inevitablemente condiciona nuestro hacer. Pero además, acumulamos esa información en el cerebro para futuras ocasiones; y el cerebro la piensa. Se establece pues una comunicación directa entre el sentir y el pensar…

Hay una función en nuestra estructura que incide al mismo tiempo sobre el corazón y sobre el cerebro (entre otros): LAS HORMONAS.  La adrenalina, la noradrenalina, la oxitocina, la TSH, la hormona tiroidea, todos los neurotransmisores de la hipófisis… todos esos, cuando salen, ponen el corazón a mil  o lo bajan, y encima hacen pensar. Por ejemplo: cuando comienza el estrés (en las primeras fases), aumenta al mismo tiempo el gasto cardiaco y la agilidad mental para buscar una solución: la adrenalina y la noradrenalina han activado el corazón y el cerebro.

El sentir y el pensar está guiado por la vía de las hormonas. Y todos  somos seres hormonales.

Todos somos seres hormonales pero no tenemos la misma complejidad, porque la mujer es mucho más compleja hormonalmente hablando, por sus ciclos menstruales y su capacidad procreacional. Por ejemplo, cuando se produce el fenómeno de la fecundación, hay unos niveles hormonales de estrógenos y progesterona, mil veces mayores que en cualquier otro momento de su vida. Eso  modifican totalmente el comportamiento del corazón y del pensar. La mujer embarazada piensa y siente de otra forma, es evidente.

Vamos a hacer una consideración sobre el ciclo menstrual femenino y su efecto en el sentir y en el pensar:

 Los estrógenos que se producen en la primera parte del ciclo, hacen que la mujer esté -en esa fase- más activa, más contenta, más dispuesta sexualmente, aumentan la libido… llegamos al punto máximo el día 12 o 13 del ciclo y a partir de aquí, se produce una bajada de estrógenos y un aumento de progesterona. La mujer se siente más irascible, melancólica, tristona…

 ¡No es posible que nosotras tengamos, biológicamente, 15 días buenos y 15 días malos! No podemos estar diseñadas para estar 15 días bien y 15 días mal. ¿Qué es lo que sucede?

Lo que sucede es que realmente no son 15 días buenos y 15 días malos, simplemente son diferentes, por lo que exponíamos antes: las hormonas influyen tanto en el sentir como en el pensar. Nuestro diseño biológico no tiene días malos. Eso lo establece una cultura de hegemonía masculina porque interesa más la mujer activa, con libido más alta y más dispuesta a cualquier cosa. En relación con la actividad sexual y según la opinión masculina, sí son días malos. En relación con la globalidad femenina, son días de concentración, revisión, interiorización, reflexión… pero eso no tiene nada de malo, al revés, son momentos muy necesarios.

La religión judeocristiana ya estableció que las variables hormonales de la mujer eran malas:  según Moisés durante los días de la regla la mujer está casi maldita. Y seguimos arrastrando los conceptos de esa cultura judeocristiana.

Si volvemos a la energética, no podemos olvidar que el eje de la vida es agua-fuego. Y en este eje tenemos a los dos protagonistas de este artículo: el cerebro como proyección del agua y el corazón como proyección del fuego. Son dos polos del mismo eje, que no se pueen separar desde ningún punto de vista. Igualmente no podemos separar, desde ningún punto de vista, el pensar y el sentir.

Y en las mujeres, menos. Nuestro cerebro y nuestro corazón pueden y deben funcionar al unísono.

 

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV