Cohibición de la espiritualidad femenina-1 (Junio-13)

Según los estudios de antropología de las sociedades pre-agrícolas, se sabe que hubo un tiempo en el que el concepto de deidad estaba atribuido a una única Diosa. Esto no es difícil de imaginar y menos cuando se sabe que esas sociedades basaban sus conceptualizaciones en analogías. Y si para ellos la imagen de Deidad los creaba, los cuidaba y velaba por ellos… entonces era obviamente femenina.

Bajo el cuidado de la Diosa, la humanidad prosperó durante un período que abarca desde 30000 a.c. hasta el 3000. A partir de ese momento, la idea del Dios masculino empieza a tomar relevancia.

Vamos a ver cómo la situación de la mujer en el contexto social, pasó de ser una figura imprescindible, a ser una esclava. De igual forma, la figura de la Diosa, antes generadora y bondadosa, pasó a ser malvada. Todo esto, para poder avalar el nuevo concepto de sociedad, y para justificar el deterioro al cual sometieron a la mujer en cuanto a su estatus en la sociedad.

Esta es la historia progresiva de una cohibición, específicamente la de la mujer.

Durante muchísimos milenios la mujer era parte fundamental de la sociedad, eran la base socioeconómica y posibilitaron importantes cambios evolutivos. Las comunidades dependían de su trabajo de recolección de vegetales y captura de animales pequeños.

En estas sociedades había un claro igualitarismo entre hombres y mujeres, algunos estudiosos creen que era porque no acumulaban excedentes y no había propiedad privada, así que no había posiciones sociales apreciables.

La introducción de la agricultura vino a cambiar de forma drástica toda aquella concepción de vida que se tenía hasta entonces.

Ahora había que desbrozar los campos para cultivarlos, y todas aquellas tareas suponían un esfuerzo que solo podía –por razones lógicas de cuestión física- desarrollar el varón. Estas nuevas técnicas hicieron que el varón cobrara una posición productiva muy importante y las mujeres comenzaron a asumir un rol no productivo. El varón se convirtió en el proveedor que nunca había sido antes y la mujer quedó atada a su función como reproductora y encargada de las tareas del hogar, actividades que fueron perdiendo prestigio en la misma medida en que comenzaron a valorarse los excedentes productivos que originarían nuestra civilización. Los hombres ejercieron un dominio social y la estructura familiar se modificó convirtiéndose en patriarcal.

En las sociedades pre-agrícolas, las mujeres tenían amplia libertad de movimiento, eran bastante activas y debían mantener relaciones sociales de todo tipo. Pero en las sociedades agrícolas, su actividad quedó restringida al ámbito del hogar, ya no hacía falta que se desplazaran para recolectar. Con esta restricción, sus posibilidades de interrelacionarse socialmente quedaron reducidas, al igual que su aprendizaje de este nuevo modo de vivir. Quedaron relegadas a aprender lo estrictamente necesario para mantener su casa y se les impidió ejercitarse en lo que podía serles de utilidad para sobrevivir.

La mujer pasó a depender por completo de un varón.

Esta nueva forma de comportamiento de la mujer iba en contra de lo que hasta entonces se tenía en mente que debía ser una mujer, es decir, la mujer era la representante de la Diosa, entonces ¿Cómo se iba a justificar que la dejaran en su casa, sin conocimientos y además dominada por un varón y en clara inferioridad de condiciones?

Fue necesario entonces elaborar una serie de tabúes en torno a ella para justificar su estado. Tabúes que la aislaron todavía más. Con premeditación, el varón cambió las antiguas creencias en torno a la Diosa, para poder someter a la mujer. Y es así como la mujer terminó creyendo que ella era efectivamente inferior y mala.

La labor de cambiar las creencias en torno a la Diosa fue una estrategia que llevó varias fases. No fue una labor fácil, pero el mismo entorno fundamentaba la necesidad del cambio. Había que acabar con la idea de que la Diosa era buena; había que justificar que la mujer, su representante, ya no merecía el estatus social que hasta entonces había tenido.

En el próximo capitulo les hablaremos de cómo fue ese acoso y derribo de la Diosa, así de cómo el Dios varón asumió los poderes de creación, generación y fertilización, hasta entonces, atributo ancestral de lo femenino, con el fin de que veamos cómo se cohibió nuestra espiritualidad.

 

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