Cómo incide la Economía de Mercado en la Mujer-2 (Abril-14)

En el anterior artículo analizábamos datos y conceptos sobre la incidencia de la economía en la mujer del mundo rural. Hoy nos centramos en el impacto que produce sobre las mujeres del llamado ‘primer mundo’:

No olvidemos que la economía ha sido creada por mentalidades masculinas, que nunca tuvieron en cuenta la incorporación de las mujeres a ese mundo y que nunca se contó con ellas como elementos activos, sino más bien como esclavitud.

La diferencia salarial, el dilema maternal entre trabajo y familia, la mano de obra barata, la cantidad de trabajo no remunerado que realizan son algunos de los problemas con los que se encuentran las mujeres. Lo que esta claro es que, si en esta economía, creada por varones, fueran ellos los encargados del hogar , hijos y todo ese trabajo no remunerado, probablemente cobrarían por ello. Pero no es así.

 

Las mujeres que han llegado a lo más alto y tienen influencia en la economía mundial,  desarrollan su actividad en un entorno donde los hombres son mayoría, y ellas representan casi una excepción en el escenario de la política internacional.

Kristin Lagarde, presidenta del FMI y Angela Merckel, presidenta de Alemania, pertenecen a esa minoría de mujeres que, a pesar de su enorme poder de mando, no pueden contrarrestar la enorme desigualdad de género en el ámbito de la economía.

En ninguna región del mundo las mujeres y los hombres gozan de los mismos derechos y las mismas oportunidades. El 70% de la población pobre en el mundo, son mujeres. Continuamos fuera de los espacios de poder, invisibilizadas y estereotipadas. A nivel de educación, de los casi 75 millones de menores que hay sin escolarizar, 2/3  son niñas.

La proporción en los espacios de economía es de 2 mujeres de cada 10.

En todos los campos es más difícil para la mujer llegar a puestos directivos, pero en economía las cosas son mucho más complejas y provocan que las mujeres sean mucho más pobres.

Por ejemplo:  en un momento de su vida laboral, la mujer tiene que tomar la decisión de los hijos, y observamos que incluso mujeres que han invertido muchísimo en capital humano en sus estudios universitarios, se ven obligadas bien a abandonar o bien a ir cambiando su situación laboral para poder compatibilizar su situación laboral con la familiar…  Todo esto va llevando consigo una pérdida de talento,  perdemos a todas estas mujeres. Las pierde el mercado, las pierde la sociedad, y las consecuencias son muy grandes.

Habitualmente esto no se conoce, porque las mujeres que están en puestos de decisión importantes suelen ser invisibles.. cuando dejan de estar, nadie lo nota. Hay unas inercias periodísticas que hacen que siempre aparezcan los mismos personajes, en general hombres, diciendo los mismos discursos.  No estamos escuchando voces de mujeres, no estamos viendo ejemplos con los que las mujeres puedan referenciarse. Y creemos que la economía es un tema demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de los hombres.

El famoso ‘techo de cristal’ existe. Y no solo el techo: son techo, paredes…  Y esto es debido a que hay una discriminación importante, en la carrera profesional a la mujer le cuesta mucho más llegar arriba, muchas veces mejor preparada que los hombres de al lado, pero hay una cultura empresarial basada, no en la meritocracia sino en la endogamia.

A pesar de que en las carreras universitarias las mejores medias son las mujeres, incluso en los doctorados, y que hay más porcentaje de titulares universitarios chicas, cuando llegamos a la cátedra nos paramos: solo un 15% de mujeres. Y esto es debido, entre otras razones, a que las mujeres publicamos menos, y la razón son los hijos. Deberíamos tener en cuenta que el hijo no es sólo de la madre, es también del padre y es un bien de la sociedad. Hasta que no nos concienciemos de esto todos, hombres y mujeres, empresarios, agentes sociales, sindicatos… no llegaremos a una situación solvente.

Hemos de salir todos de la crisis y nos hacen falta discursos sensatos de mujeres especialistas en economía, que nos indiquen otros caminos, que hagan un abordaje con perspectiva de género, que nos explique otras alternativas.

Las mujeres hemos salido al mercado laboral, nos hemos implicado, pero los hombres no han entrado dentro. No se responsabilizan de lo que es una familia, unos hijos. Los varones delegan, y nosotras lo hemos asumido. Y la sociedad es muy favorable a que este sea el resultado. Y esto es lo que hay que romper de alguna manera.

En esta época de crisis, la visión de una mujer en economía es más que necesaria.

Primero: porque las mujeres miramos a largo plazo: como tenemos hijos, miramos a 20 años vista.

Segundo: Miramos la microeconomía, que es realmente el bienestar de las personas. Y ponemos a las personas en el centro. Y esto es el cambio que se necesita hacer, porque al fin y al cabo, nos ha llevado la economía a donde nos ha llevado, el capitalismo ya ha dado de sí todo lo que podía dar, y hemos de buscar una tercera vía: poner a las personas en el centro.

Tercero: En economía, como en tantas otras cosas, la diversidad es absolutamente fundamental. Los hombres y las mujeres somos diferentes. Cuando estamos en una reunión hombres y mujeres, aportamos cosas diferentes. Cuando estamos en una investigación y hay unos resultados, las mujeres preguntan por unas cosas y los hombres por otras, porque nos fijamos en cosas diferentes. Y esta diversidad lo único que hace es enriquecer. Separarnos, lo único que hace es restar. Juntándonos y respetándonos, lo único que haríamos es sumar.

En una situación tan grave como la que estamos, necesitamos a todos, a todas las buenas opiniones de hombres y de mujeres.

Cuarto: Debemos cambiar de paradigma en cuanto a la economía y dejar de pensar en una economía de competitividad para pasar a una economía de cooperación. Y ahí las mujeres tenemos mucho que decir.

Probablemente ése sea el futuro, el futuro de la empresa es la colaboración y la cooperación.

 

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