Custodia (Marzo-04)

Inspirándonos en... la Custodia

 

En esta búsqueda de los atributos de lo femenino, otra de las palabras que apremia rescatar es la custodia.

La custodia de los hijos, la custodia de la tierra, la custodia de la casa, la custodia de la "familia", la custodia de... de la relación con la pareja, de los amigos, de los ideales, de las tradiciones... la custodia de la vida.

Vemos que la custodia es un campo muy extenso para abordarlo en un simple artículo, porque incluiría fundamentalmente la custodia de los ideales (pensamiento), de los afectos (sentimiento) y de lo material (acciones), entrando de nuevo en un equilibrio -o desequilibrio- con posibilidades de ser sanador y liberador o, por el contrario, generador de patologías y de infelicidad.

¿Cómo podríamos definir la custodia?

En una primera aproximación, el diccionario nos dice: CUSTODIA: Acción y efecto de custodiar.

CUSTODIAR: Guardar con cuidado y vigilancia.

CUIDADO: Solicitud y atención para hacer bien algo. Asistir, guardar, conservar.

 

A la mujer, el afán de custodiar, le viene dado por su capacidad de engendrar, de procrear, de ser la mantenedora de la vida que se gesta en su interior durante 9 meses. Por supuesto, esta capacidad de la mujer es universal: Cualquier mujer es madre, haya parido o no. Quizás por eso siempre se la asoció a la madre tierra, que custodia nuestra supervivencia: Nos acoge, nos provee de agua, de vegetales, de peces del mar y aves del cielo, y de todo tipo de animales de la tierra...

Esto nos lleva directamente a los orígenes de la humanidad. Si buscamos las referencias bíblicas, el Génesis nos dice: "… sed fecundos y multiplicaos, henchid la tierra y someterla, mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpentea sobre la tierra…".

Esta cita bíblica parece que nos da autoridad para dominar y someter a la tierra y al resto de lo creado, pero… todo parece indicar que es un gravísimo error de traducción, que, en realidad, Dios lo da al hombre "en custodia", para que lo cuide, lo guarde, lo proteja, lo conserve, no para que lo someta o lo domine.

¿Cómo podemos pensar que un Dios Creador todopoderoso e infinitamente bondadoso, someta a unas criaturas de su creación al dominio y a la posesión de otras? ¿No será esto un invento de las criaturas dominantes para legitimar sus acciones en el nombre de Dios?

¿Por qué la humanidad tuvo necesidad de cambiar el sentido de la custodia por el de la posesión?

En tiempos remotos, cuando la humanidad era nómada, poco podía poseer. Evidentemente, cuando se está continuamente viajando, el equipaje no puede ser pesado. El ser humano de estos tiempos vive inmerso en el entorno que le rodea, lo respeta, se relaciona con él y sigue su camino, no lo posee.

Cuando la humanidad pierde su carácter nomádico y se establecen los primeros núcleos sedentarios, comienza a aparecer el concepto de propiedad. El ser humano sigue buscando su nomadismo, al no encontrarlo, se empieza a rodear de cosas, en un afán de sustitución de lo que encontraba nomadeando. Y las cosas de las que se rodea, las empieza a considerar de su propiedad.

Comienza a aparecer la agricultura y, con ella, las cosechas, que unas veces son suficientes, otras insuficientes y otras muy abundantes. Cuando un asentamiento tiene exceso de producción, quiere obtener un beneficio por él, y lo cambia por otras cosas a otros clanes… o bien, un clan trata de apoderarse de lo que es propiedad de los otros… comienzan las luchas tribales por la posesión.

La mujer se convierte en la mejor custodiadora de la propiedad. Pero ya no es custodia en el sentido de cuidadora, sino de posesión. Este rol de la mujer sigue vigente hoy en día.

Pero el concepto de propiedad, de posesión, se extiende a todo, y hoy en día, la mujer considera que los hijos son de su propiedad -"mis hijos"-; MI marido, MI casa, MI familia, MI ciudad, MI país, MI trabajo, MIS amigos, MI vida. Ha perdido su visión de totalidad y cree que sólo tiene que cuidar "lo SUYO" o lo de "los suyos".

Pero aún va más allá, porque incluso lo suyo lo quiere cuidar para conservarlo junto a ella, o para que se desarrolle según sus deseos. Y así, esperamos que los hijos sean como nosotras queremos, esperamos que el marido o la pareja, actúe según nuestros gustos; queremos, al fin y al cabo, poseer todo aquello que nos rodea.

Éste es uno de los mayores problemas con el que se enfrenta el concepto de "custodia", porque, si nos fijamos en la definición del diccionario, en ningún momento nombra la palabra "posesión".

Si considero que algo es mío, lo voy a guardar, lo voy a tratar de conservar, pero para mí, para eso es mío. Si es un hijo, para eso lo parí. Si es un marido, para eso lo cacé. Si es una casa, para eso la compré, la decoré, la arreglé…

De este modo, no pienso en lo mejor para mi hijo, mi marido, mi casa, sino en lo mejor para mí, o en lo que yo creo que es mejor para todos… sin tener en cuenta lo que los demás crean que es mejor para ellos.

Ejemplo: Si tengo un hijo… (el lenguaje nos gasta estas malas pasadas: "si tengo un hijo", de tener, poseer…), si he sido vehículo para la llegada de un ser al que llamamos hijo, es lógico que desee lo mejor para él. En ese sentido, trataré de educarle para que sea un "hombre de bien". Pero si reflexionamos un poco, ¿quién me da el derecho de pensar qué es lo mejor para él? Solemos pensar que lo mejor para los otros es lo que habíamos decidido que era lo mejor para nosotros mismos, junto con lo que le dé prestigio y valor social. Por ejemplo: Si un hijo quiere ser pintor (tiene un ideal, un proyecto), probablemente veremos en ello un riesgo para su futuro económico, para su proyección social, porque para ganar dinero (parece que es el único valor social), hace falta ser muy buen pintor y tener mucha suerte. En la mayoría de los casos, le sugeriremos -o algo más que sugerir- que deje la pintura como hobby, y que dedique su vida a algo serio -productivo-.

¿Qué padre o madre acepta con agrado que su hijo no sea lo que él o ella han deseado que sean?

La función de padres custodios implica el reconocimiento de ser los vehículos que ha utilizado la creación para traer a un nuevo ser a este mundo, sólo eso; implica reconocer que los hijos no son propiedad de los padres, que la función de éstos es poner a su disposición los medios adecuados para que desarrollen su proyecto vital, sea éste del agrado de los padres o no.

Y, en esa medida, es la mujer, la madre, por su mayor contacto con el hijo/hija, la que tiene que ir observando, con la intención de ver por dónde va el niño, si tiene afición a la pintura, a la música, a la mecánica... e ir poniendo elementos al alcance del niño. Evidentemente, si un niño ha nacido para tocar el tambor y nunca ve un tambor, probablemente marcará ritmos en una mesa, pero se le dificulta su camino. Custodiar es allanar el camino, no marcar el camino.

Custodiar también incluye "educar". Los padres custodios deberían educar a sus hijos de tal forma que éstos descubran su camino. Asimismo, deberían plantearse una educación liberadora, de tal forma que no les esclavice en unos modos o modas culturales, que no les sumerja en la hegemonía de unos hacia otras u otros. Recordemos el estado actual de la humanidad y cuántas cosas achacamos a factores culturales y sociales. Los factores culturales y sociales están ahí, pero si los padres custodios educan adecuadamente a sus hijos, éstos (sean varones o mujeres) podrán evolucionar trascendiendo dichos factores.

 

Indagando en la palabra "custodia", nos encontramos de nuevo con tres tipos de custodia:

-Todo lo creado, por el mero hecho de existir, ya es custodiado. ¿Por qué? Porque todo lo que existe es imprescindible y necesario, todo existe por alguna razón, aunque la mayoría de las veces no se entienda. Por tanto, la primera custodia es la que le da el origen, la Providencia , la Creación le custodia.

-Después, cuando el ser, persona, animal, vegetal o cosa, toma consciencia de existencia, se custodia a sí mismo, por la necesidad de desarrollar la función para la que ha sido creado. Ésa es la segunda custodia.

-Si, además, esa persona, animal, piedra, planta... adquiere un determinado valor para la comunidad, se le añade una nueva custodia por parte de aquellos que lo necesitan.

Así pues, tres custodias existen permanentemente sobre lo creado: la custodia que ejerce la propia Creación, la custodia de uno sobre sí mismo, y la custodia de los demás sobre uno.

En ningún momento esta tarea de custodiar debe hacer al hombre esclavo o dependiente de nada ni de nadie. Evidentemente, la frase del Tao Te Jing: "Existe una fuerza en el universo que genera, mantiene y entretiene todo; como no sé su nombre, le llamo Dao", nos muestra cómo custodia la Fuerza : Mantiene y entretiene. La Providencia , el Cielo, nos proporciona los elementos necesarios para nuestra función y nuestra permanencia. Ése sería el modelo a imitar cuando el hombre custodia a otro hombre o a otras cosas: Proporcionarle los medios adecuados para su función y su permanencia.

Que nadie piense que la custodia "no es su problema", puesto que es parte de la función de interrelación de todos los seres vivos: Custodiarse a sí mismos, custodiar a los otros de su propia especie y custodiar al entorno. De nuevo tres tipos de custodia. Parece que estemos permanentemente en el misterio de la custodia.

La custodia es la expresión de una fidelidad de amor que no controla, que no vigila, que no cela, que no persigue, que no juzga. Que da su Ser por los otros. ¡Eso es custodiar!

Hay que replantearse qué custodiamos, a quién custodiamos y cómo custodiamos, a ver si estamos respondiendo en lo que es verdaderamente la custodia, o haciendo otra cosa disfrazada de custodia.

La custodia no es un trabajo, no es un esfuerzo, es una función de la naturaleza divina del ser.

En este año del cuido, del cuidado, la custodia adquiere aún más actualidad. Y la mujer, la fémina, depositaria de esta expresión de amor, debería cuestionarse sus custodias, retomar el ejercicio adecuado de las mismas y ser motivo de inspiración al eterno femenino que es la humanidad.

 

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV