Economía Artesanal (Junio 2014)

El artículo que queremos compartir hoy con ustedes creemos que es muy bien aplicable a los tiempos que corren.

El tema que vamos a tratar es: “La Economía Artesanal”.

Creemos que es necesario buscar otros modelos que nos ayuden a tener otra perspectiva sobre un tema que –al que más o al que menos- inquieta un poco a todos.

El control de la riqueza ha sido un ámbito tradicionalmente de varones. Ellos han controlado los medios de producción y la distribución de la riqueza y la pobreza en el mundo. Hoy en día compramos cosas, no porque las usemos, sino, por si acaso algún día las necesitamos…

En este mundo de hegemonía masculina la economía es considerada un poder, un asunto de “los grandes”; y se ve claramente que, cuando de grandes asuntos se trata, la mujer no pinta mucho. ¿Pero ha sido esto así siempre? 

Hasta ahora hemos vivido -y vivimos- una economía espermática, con un derroche de todo: producción y consumo. Los mercados son hipercompetitivos, lo importante es la productividad. ¿Qué es eso? Una espermatogénesis. Producción, producción, producción. Consumo, consumo, consumo. 

¡Hagamos una economía femenina!: Un óvulo al mes. 

¿Cómo se traduciría esto? Menos producción, menos consumo, más calidad, más creatividad. Un ejemplo de economía ovular es la artesanía, y un ejemplo de economía espermática es la producción en cadena.

Es evidente que estar sano es económico… médicos, hospitales, medicamentos, jornadas laborales perdidas… Desde un punto de vista estrictamente económico, estar enfermo es carísimo, para la persona enferma y para la sociedad.

Es por ello que la propuesta a traer hoy, es la ECONOMIA ARTESANAL. Y en ese sentido uno de los factores que tenemos que tener en cuenta si queremos desarrollar una economía artesanal es la  alimentación saludable.  

Y dentro de las pequeñas cosas que podemos todos hacer para estar sanos, es tener una alimentación saludable. Dicen que “somos lo que comemos”… y el dicho no está tan desencaminado, puesto que de lo que ingerimos vamos a extraer la energía que necesitamos para nuestra actividad y nuestro pensamiento. Si nuestra alimentación es inadecuada, todos nuestros sistemas se resienten.

Los cambios en la alimentación están en los programas de prevención de salud primaria, aunque no se les suele dar la importancia que tienen. Está estudiadísimo el costo que representa para la sanidad el mayor problema derivado de una alimentación inadecuada: la obesidad. 

La OMS considera que la obesidad representa, tras el tabaco, la segunda causa de mortalidad prematura y evitable. Unapersona obesa incurre en un 25% más engastos de salud que una persona de peso normal en un año determinado. 

Si queremos favorecer a que la obesidad no siga en aumento, una de las propuestas que traemos es: ¡COMER MENOS! Sí,  es tan simple como “quedarse siempre con un poco de hambre”, funciona.

Si además añadimos un ayuno semanal, mejor.

Por otro lado, volviendo a la economía, la alimentación saludable puede ser muy económica, puesto que para estar bien nutridos, no necesitamos mucho. Lo que sí es imprescindible es desarrollar el arte, el arte de saber mezclar los alimentos, el arte de cocinarlos adecuadamente, de servirlos bellamente y de comerlos moderadamente.

Resumiendo: nos alimentamos de todo lo que entra por nuestros sentidos; cuanto más bello, más alimento. Y eso no tiene por qué ser caro sino todo lo contrario.

Otra economía artesanal más importante de lo que parece es la limpieza.

 Limpiar artesanalmente es un mecanismo sanador de primer orden, y esto ya se vio cuando la potabilización de las aguas permitió el aumento de la esperanza de vida.

 ¡Qué descanso para el alma y para la mente!, cuando se está limpio por dentro, por fuera… La limpieza no es una actividad, es una actitud ante la vida. La actitud de estar SIEMPRE AL DÍA. El no acumular.

¿Cuántas veces no se acumulan montañas de arrugas? ¿Y que hay del desbordamiento catastrófico del cesto de basura? O no sacar la mancha de la ropa a tiempo: implica dejarla luego a remojo y gastar más agua.

Estar al día significa no estar endeudado. Y esa es la economía mas sana que puede haber. Limpiar implica ir saldando las pequeñas deudas cotidianas con la vida. Es una actitud que es reflejo de esa limpieza diaria de que no te quede nada pendiente.

Economía implica movimiento de los valores. Si estos se quedan estancados, la economía se cae. Del mismo modo, en esta economía artesanal, esa limpieza interna es una forma de no acumular las pequeñas rencillas, que se van convirtiendo en rencores, en flema, glera y tumor.

Otro factor importante dentro de esa limpieza es buscar un reciclado justo y la generación de los menos residuos posible. Y eso, sí que se nota en el bolsillito. Cuando reciclas las cosas, y no tienes que estar tirando y comprando todo nuevo.

Se asocia la limpieza a un sentido de inferioridad de falta de control de los bienes. Cuando la mujer tenia el control de los bienes, no había ese concepto de que limpiar era algo inferior. Pero cuando ella pierde esa posición, el acto de la limpieza queda relegado a lo inferior.

Necesitamos pequeños movimientos que sean posibilidades reales de ejecución, y que las puedan hacer hombres y mujeres.

Otra de las propuestas que traemos como economía artesanal es: el desarrollo de nuevas habilidades sin renuncia a las anteriores.

En nuestra sociedad, durante siglos las mujeres hemos estado recluidas a la casa, y con las labores propias como única ocupación, pero la hemos asociado con la esclavitud y la falta de oportunidades que, genéricamente, hemos sufrido. De ahí que, con la “liberación” de la mujer, hemos rechazado cualquier actividad que nos recordara a nuestras madres y abuelas, como: coser, bordar, hacer manualidades de cualquier tipo, manufacturar conservas, mermeladas, hacer la pasta, el pan, transformar una lámpara… Han sido habilidades que hemos desarrollado las mujeres pero que en la actualidad rechazamos.

A partir de los años 50, se establece la sociedad de consumo. EEUU, empieza la producción en. Aquí se produce el cambio y se pasa del uso de las cosas al consumo de las cosas. Se empiezan a fabricar muchas cosas y hace falta que se consuman. Curiosamente, 20 años mas tarde, en los 70, se produce la liberación femenina, que trajo muchas cosas buenas, y también muchas trampas. Esa liberación hace que las mujeres pierdan las habilidades que antes tenían, y las colocan en la posición ideal para ser las grandes consumidoras y consumir todos los objetos que se están utilizando.

Nuestra sociedad necesita que las mujeres sean grandes consumidoras porque, de otro modo, no se podría vender todo lo que se produce.

Nos preguntamos: ¿Por qué es la mujer la más consumidora? ¿Qué hace de ella seguir ese impulso del consumo? Pensamos que, entre otras cosas, la necesidad de rellenar carencias, de desarrollo, de autoestima, de afectividad, en ella se convierten fácilmente en pulsiones por comprar, creyendo que así se va a sentir mejor.

No tenemos consciencia del placer que nos pude dar el reciclar los alimentos, hacer conservas cuando tenemos superávit de algunos o cuando están a buen precio; hacer nuestras propias tartas de cumpleaños o de desayuno, etc.

Y todo esto, no quita para que seamos abogadas, ingenieras o empresarias. Simplemente estamos adquiriendo nuevas habilidades, pero eso nunca tendría que suponer renunciar a las que ya teníamos.

La arte-sanía, como ya saben, es el desarrollo del un arte que sana.

Y ya para ir culminando, por el momento, el último aspecto que queríamos tocar se refiere a: la adaptación alegre.

Un ejemplo de ello es la situación actual del primer mundo, en este caso, España. Desde los últimos 5-6 años, se está pasando por una profunda crisis económica que ha modificado la capacidad adquisitiva de la población en general.

En España se sigue consumiendo superfluamente y luego tenemos que ajustar los gastos en las cosas más fundamentales, como alimentación, educación, sanidad…

Nos han hecho creer que el consumo superfluo nos daría felicidad, y nos lo creímos. Nos dijeron que era más chic cenar fuera, y cuanto más caro mejor, que preparar una buena cena en casa… y nos lo creímos. Nos dijeron que a los amigos se les encuentra en el bar, y que allí la cerveza es más buena (además de más cara), y nos lo creímos.

No estamos defendiendo el ahorro. Pensamos sinceramente que el dinero está para gastarlo, ¡pero en lo que haga falta! Y si de momento tenemos poco, es cuestión de establecer prioridades.

Como ven, estas reflexiones que estamos haciendo no son exclusivas para las mujeres, por supuesto que los varones pueden adoptarlas perfectamente. Alimentación saludable, limpieza, desarrollo de nuevas habilidades sin renuncia de las anteriores, y adaptación alegre. Cuatro aspectos de economía artesanal pensados para vivir la economía de otra forma, seamos hombres o mujeres.

 

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