Economía (Octubre-05)

Ya han pasado las vacaciones, ese tiempo de ocio y “libertad”, en el que el ciudadano, al cesar en sus “obligaciones” y  entrar en el “dolce fare niente”, piensa que el tiempo se detiene y  que como en las películas de dibujos animados, el hada madrina viene con su varita y todo lo deja congelado, mientras el o ella, disfrutan de ese tan merecido descanso. No se le  ocurre pensar que  once meses de obligaciones y uno de “libertad”, pareciera que no guardan una balanza equilibrada, o a lo mejor sí lo piensa, pero se limita a esbozar una sonrisa impotente, asumiendo que la libertad a veces simplemente es libertad condicional.

 Para el ciudadano de camping, de apartamento playero de 75 metros cuadrados con sofá cama en  el salón para cuando vengan los vándalos amiguitos de la prole,  de caravanas  interminables en donde uno se cree que es diferente a los demás porque estrenó coche, de  pantalón corto y chancleta como expresión  de lo salvaje que lleva dentro, todo se detiene porque el está descansando. Sin embargo hay otros, que también descansan, ( los setenta y cinco metros cuadrados corresponden  a la cubierta del yate)   pero, para ellos, las cosas no se detienen, entre otras, los grandes negocios.

Y así, a comienzos de este Septiembre, nos sorprende la empresa Gas Natural con la tentativa de compra de la empresa eléctrica Endesa, una de las grandes de España.

No vamos a indagar  en el asunto intrínseco económico,  del cual se habla largo y tendido en nuestro país estos días. El motivo por el que traemos a colación el tema, es por una insólita frase que pronuncio uno de los directivos de Gas Natural al anunciar la noticia:

         Hoy hemos puesto el semen, en nueve meses tendremos la criatura.

Decir que nos produjo estupor, es poco.  En este acontecer: ¿Dónde está el óvulo? Porque hasta donde sabemos, hoy por hoy, sigue siendo necesario. Pero la frase nos permitió reafirmarnos en algo que ya hemos manifestado muchas veces: La economía es un patrimonio exclusivamente masculino. El control de la riqueza, no el tenerla, es un ámbito totalmente de varones. Ellos controlan los medios de producción, los medios de riqueza, los medios de ruina y lo hacen a través de la bolsa fundamentalmente. Es un coto privado de caza. Y desde luego, una vez más, se ve claramente que cuando de grandes asuntos se trata- no de jugar a que todos  participamos por igual y la  igualdad de oportunidades y todas esas chorradas-,  la mujer, pintar, no pinta nada. Ya ven, el óvulo ni se menciona, lo único que cuenta es el semen. Será para lanzarlo al aire.

Y no solo son los hechos, sino que en esa expresión va toda una forma  económica de entender el mundo, que es como decir una forma religiosa, política, artística… porque todo pasa  por el criterio económico. No hay que olvidar que vivimos la era del “Homus economicus”.  

Es fácil hacer un razonamiento lógico deductivo:

Si vivimos la era del “homus economicus”, y  la economía está controlada y pensada  por los varones,

Deducción: Vivimos de pleno en una era de varones.

¡Sí! ¡Sí!... Abortamos  y hacemos con nuestro cuerpo lo que queremos (¿o lo que quieren ellos que hagamos?). Trabajamos (con sueldos  30% inferiores a los varones)… Tenemos un nivel de participación en la vida pública elevado (en los países del  primer mundo y cuando el bacalao no es  muy grande)

Pero ahora, vayamos al “Informe sobre desarrollo humano 2005”, hecho público en estos días por el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas:

Vivimos en un mundo donde cada día mueren 30.000 niños por causas evitables , lo que supone  diez millones  fallecidos al año (el 44% africanos)  y donde las 500 personas más ricas del planeta reúnen más ingresos que los 416 millones de personas más pobres.  115 millones siguen sin escolarizar; falta agua potable  para mil millones de personas.

Diez y ocho países, con 460 millones de habitantes, han empeorado su  nivel de vida   respecto a 1990.

Hay recordar que la ONU se propuso como objetivos del Milenio  en el 2000 erradicar la pobreza. Ahora se lo plantean par el 2015.

En medio de todo ello hay que recordar que el 70% de la pobreza lo ostentan las mujeres y los niños. 2500 Millones de personas sobreviven con menos de dos euros al día. Es decir, el 40% de la población mundial solo logra el 5% de los ingresos, mientras el 10% más rico tiene un 54%. Las personas más  ricas tienen un ingreso medio anual de 212 millones de euros.

El informe sitúa a Noruega en cabeza del mundo y a Níger en la cola. Está claro que la N, “n”-o garantiza riqueza, depende de donde se la ponga.

En el mapa geográfico que nos presenta el informe,  la mitad de África ha retrocedido en su desarrollo entre 1990 y 2003 y presenta, por supuesto, los niveles de desarrollo más bajo. A eso hay que añadirle la mortandad por SIDA.

Aunque no se tenga un espíritu demasiado crítico hay que pensar que esta economía  “espermática” no ha dado muy buenos resultados y sobre todo no ha sido una vía de evolución para esta humanidad, salvo que planteemos que la única evolución es la económica.

Como tal, es un concepto  bastante moderno. La mujer como recolectora, guardadora, era quien ostentaba este papel. Saber guardar, prevenir, preparar distribuir, fueron las primeras formas de economía. Saber prever las cosas que se podían necesitar era una labor propia de la mujer. Y es lógico que así fuera pues el sustento de la especie que corría a cargo de ella-fue la época nomádica, en las que las abuelas recolectaban- se basaba en una “economía” destinada a dicho sustento.

Posteriormente, cuando apareció el truque, la mujer fue perdiendo responsabilidades; y ya con la aparición del dinero, la mujer perdió la función de administración de la economía.  En imágenes diarias de la bolsas de Tokio, Londres o New York,  solo vemos hombres, hombres…

 Con el negocio, con la transición, la economía empezó a tener un carácter masculino, un carácter de acopio, de ganancia, de cantidad. Es una economía invasiva.

 

Tampoco es que a la mujer sea un tema que le ocupe, al menos tal y como la economía está planteada.  En un negocio hay que discutir, hay que engañar, hay que triunfar. La mujer, lo del triunfo, lo del engaño y todas esas cuestiones, las lleva mal.

La economía le interesa en la medida en que revierte en ella.

Desde la inspiración femenina tenemos una propuesta y es que la economía deje de tener un carácter espermático y sea una:

                                                  Economía ovular

Hasta ahora hemos vivido y vivimos  una economía espermática que crea un dominio del esperma sobre el óvulo. Pero después crea todo un residuo imposible de reciclar. Como los espermatozoides, uno es el que pasa, el resto, no son útiles. Igualmente en este estilo de vida económico, generamos una cantidad enorme de basura que somos incapaces de reciclar. Por tanto, una economía espermática no es una economía humana. Es una economía de dominio del esperma sobre el óvulo.

 En el fondo es el reflejo de un comportamiento sexual.

Nosotros tenemos esa economía porque la economía es espermática. Esa es una economía sexual. Y proponemos, al menos, tener la posibilidad de que también haya una economía ovular.

¿Cómo está el mercado de la economía hoy? Hiper-productivo, hiper-competitivo. ¿Qué es eso? Una espermatogénesis. Es una fábrica de espermatozoides: Producción, producción, producción. Consumo, consumo, consumo.

Hagamos una economía femenina: Un óvulo al mes.

¿Cómo se traduciría esto?

 En  buscar calidad.   Cuando  tienes  calidad no  puedes  tener la casa llena de cosas, porque la calidad vale dinero. Tienes cuatro  o cinco cosas, pero muy buenas, no te conformas con menos. La consecuencia es que  consumes menos. Si tienes una nevera extraordinaria no necesitas cambiarla cada año. Si tienes un buen coche pasa igual, tienes coche para rato.  Consumes mucho menos. Para cuando quieras cambiar de coche,  otro – en ese consumo machista-  ha tenido 4 o 5 coches, y tú has tenido uno.

 Has estado más segura, has ido mejor, has gastado menos. Has tenido el criterio de querer comprarte un buen coche y has podido hacerlo. Se puede hacer,  pero  no se hace porque se  quiere el último muñeco de turno y hay que estar cambiando continuamente. No  se busca calidad. ¿Yo para qué quiero un coche? Para desplazarme, para que me de seguridad y me de un aporte suficiente de garantía, no quiero más. A lo mejor no es tan bonito, pero no es eso lo que busco.

En la medida en que la mujer introdujera en el mercado laboral el criterio sexual amplificado de lo maternal, la producción sería menor, pero la calidad sería excelente.

¿Qué entendemos por criterio sexual amplificado  de lo maternal?

Así como el hombre va a imponer sus criterios, sus normas, escrituras, negociaciones, la mujer en los negocios, debe de imponer su estar. El negocio tiene que ser como una expansión de su mundo maternal, para generar confianza en el inversor y generar confianza y credibilidad en los empleados. Gracias al afecto que tú les das, generas confianza, afecto y la gente te responde.

Esa expansión de lo maternal supondría generar una confianza enorme.  Supone tratar a tus empleados y a tus superiores como un enjambre que nace, que crece. Y no es una cuestión “familiar”, sino “maternal”.

Tampoco se trata de ser “maternalista”. Es una  ampliación de la postura sexual maternal, en la que cuidas de que todo esté en su sitio, buscas que todo esté aireado, que esté limpio, que haya un detalle estético. Buscar hablar con calma, sin precipitación. Tienes paciencia con la gente, tienes condescendencia, perdonas a éste, le das otra oportunidad al otro. Como si fueran hijos, pero no son tus hijos, son empelados. Y eso no renuncia al negocio. Pero vamos a confiar.

El mundo laboral está cargado de desconfianza, nadie se fía de nadie. Hay que introducir confianza a través del afecto. Quizás no voy a ser muy competitiva, porque empleo bastante tiempo en escuchar y hablar. Mi nivel de competitividad y de rendimiento va a ser bajo, pero la calidad va a ser mejor. Ahí me voy a llevar el mercado, en al calidad.

 

 

Es decir, una empresa dirigida por el espíritu femenino sexual, en el área sexual de ampliación de la maternidad, va a garantizar calidad. Va a producir menos, pero con menos unidades va a crear una demanda por el buen artículo que producirá. Y lo bueno finalmente se descubre que es bueno y todo el mundo va a decantarse por ese producto.

El slogan sería:”En esta empresa no vivimos para trabajar, trabajamos para vivir. Trabajamos justo para vivir”.

 

El compromiso del trabajador sería muy bueno y proliferarían multitud de fábricas. Habría mucho más trabajo, en contra de lo que parece, porque el mercado laboral sería mucho más estable y se haría lo necesario: ceniceros, muñecas, bicicletas… Fabricamos justo lo que hace falta al ritmo que hace falta, y no necesitamos competir. ¿Cuántos mecheros –buenos mecheros- necesitamos en este país? Un millón. Pues vamos a hacerlos. Antes de que se terminen ya vamos a hacer radios, bonitas, buenas.

 Así tenemos el trabajo necesario. Y cada vez que  ese objeto ya no sea necesario, no lo fabricamos: ya no fuma nadie, pues ya no hacemos ceniceros. Ahora hacemos floreros, por ejemplo.

Evidentemente, con ese planteamiento  acabas con la sociedad de consumo. De eso se trata. Y  terminas,  de paso, con la competencia.

A mí lo que me interesa es, si  tengo un niña, es comprarle una muñeca buena, que le dure para toda la vida.

Yo hago ollas expres, buenísimas,   tú compras una y la tienes para siempre.  Es un poco ese instinto sexual materno que cogía la ropa, la arreglaba, le hacía una camiseta a éste, acomodaba para el otro… y todo eso era, en definitiva, una expansión de la sexualidad, para arreglarlo todo, para que todo valiera. Este criterio conlleva, sin duda, un  sentido del reciclaje.

Este es otro aspecto:

Si  tenemos una fábrica, no vamos a llenarlo todo de basura. Toda la que  pueda producir esa fábrica, tiene que reciclarse, ahí no vamos a perder nada. Todo el excedente que se pueda producir, si es que se produce, tiene que tener una salida. Si no, estás hiper valorando el mercado, estás produciendo justo una sociedad machista.  Es el sentido sexual del ahorro. Véase ahorro sexual aquella actitud que emplea su sexualidad  cuando realmente hace falta. Si no, la cultiva, la desarrolla y la deja ahí en stand-by.

 

Todo oficio artesanal lo reclamaríamos para lo femenino. Y dejaríamos las cadenas de montaje para los pueblos necesitados. De tal forma que la economía espermática fuera para los países del tercer mundo: África, Asia y América Latina. Economía espermática: producción, producción, producción, para saciar el hambre. Por supuesto todo el beneficio quedaría en estos países. Y la economía ovular  sería para los países ricos: Todo artesanía.

“Esto es una pieza única, esto es para usted, hemos roto el molde”. Pero es de una calidad superior, no le va hacer falta otra en lo que le quede de vida.

Ellos, los países ricos tendrían sus modelos únicos, exclusivos. Tendrían  unos artesanos  buenísimos, que dispondrían de todos los medios para trabajar y trabaja “a su aire”. Que lo subvencionen los ricos. Y del mercado  de la economía ovular, va a salir la hiper- producción espermática. Pero el rico, para eso es rico, puede permitirse comprarse un buen jarrón y seguir teniendo su fábrica espermática que siga haciendo yogures, lácteos, cereales etc., en gran cantidad, para satisfacer las necesidades del mercado.

En la medida en que el mercado hambriento se sacie, empezará a entrar poco a poco artesanía nacional.

Sin embargo ocurre  todo lo contrario: Los países pobres se dedican fundamentalmente a la artesanía y los países ricos a la industria a lo bestia.

El  problema es que no hay un criterio sexual adecuado. Con este criterio sexual, la economía cambia.

La sexualidad te lleva a esos niveles. Si el criterio sexual te lleva a ese tipo de economía, todo eso va a favorecer lo creativo, lo eterno –porque vas a hacer una pieza que va a durar para siempre-.

Sería una forma de proyectar  el sentido inmortal a través de la economía.

En vez  de “consumir”, consumarse,

En vez de gastar, degustar.

En vez de poner un precio, ofrecer belleza.

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV