Educación especial para Niñas (Febrero-14)


En los tiempos modernos, cuando hablamos de educación, generalmente pensamos que queremos una educación igualitaria para niños y niñas. Y en cierto sentido esto sí debería de ser así.

Por otro lado, pensamos, desde la inspiración femenina, que una parte de la educación de esa niña debería de ser especial y diferente que la del niño.  ¿Por qué una educación especial para niñas? Porque cuando llega una niña al mundo ¿a dónde llega?

El niño llega a un mundo con todo muy bien preparado para que él siga siendo el rey. Llega a un mundo de bienvenida en dónde todo ha sido pensado y construido para que se sienta como pez en el agua.

En cambio la niña llega a un mundo en dónde el ambiente es hostil hacia ella. Muy pocas cosas en la sociedad están pensadas para que ella tenga una vida más fácil y esto va a incidir en su economía, en sus afectos y en su salud.

Es por eso que es de vital importancia preparar a esa niña para que pueda desenvolverse mejor. Y si aprende a conocerse y conocer sus potencialidades, esto la va ayudar mucho en su educación, además de que la va a ayudar a no imitar el modelo masculino.

Hay aspectos propios de la mujer que no han sido transmitidos adecuadamente -o no han sido transmitidos para nada-  y que consideramos de vital importancia que esa niña sepa bien.

El primero de ellos es la menstruación. Es raro que esa niña-mujer esté preparada para recibirla, en principio se asusta y le da vergüenza. Debemos transmitirle que la menstruación es un proceso natural, regenerador, que nada tiene que ver con un castigo, sino al contrario, que gracias a ella tenemos la posibilidad de renovar la sangre mes con mes, y después de cada menstruación, podemos ser una mujer diferente.

También es importante que conozcan el ciclo hormonal al cual estamos sujetas. Tenemos un ciclo hormonal muy complejo y podemos llegar a ser cuatro mujeres diferentes en un mes. Está sensación, sin la educación adecuada puede llegar a ser una experiencia desagradable, en la cual pueden sentirse fuera de lugar e inestables.

A la sociedad le gustaría que todo el mes fuéramos iguales, así nos podrían manejar mejor, pero no lo somos. Y si la niña pronto se da cuenta de esto, puede realmente aprovechar favorablemente cada ciclo del mes en el que está y convertirse en un ser creativo.

Los ciclos son absolutamente normales, así como todo en la naturaleza tiene sus ciclos, pero si los vivimos con ignorancia y represión, pueden causarnos verdaderos problemas de identidad y de convivencia.

Y así como tenemos que aprender sobre nuestros ciclos, también a las mujeres nos tienen que educar para conocer nuestro cuerpo y aprender a valorarlo y a amarlo. Quizás así podamos acabar con esos sentimientos de culpa y aprendamos a disfrutar más de nuestra sexualidad. Es por tanto, nuestra labor investigarlo, quererlo, cuidarlo y elaborar métodos de enseñanza que hagan a las niñas, futuras mujeres, asumir su corporeidad de otra manera. Nuestro cuerpo es algo hermoso, es un templo y debemos enseñarles a respetarlo.

Nuestra cultura judeocristiana ha hecho de nosotros mujeres reprimidas, que no han sabido disfrutar de una sexualidad libre y quizás sea porque ni siquiera nos enseñaron a conocer nuestro cuerpo.

La educación y los afectos son algo que no se puede separar. El primer aspecto va a influir directamente en el segundo. Quizás si nuestras madres lo hubieran sabido, hoy en día, los acontecimientos afectuosos serían un motivo de alegría más que de sufrimiento porque sabríamos canalizarlos mejor.

Es por eso que sería bueno que educáramos a esas niñas a expresarse. La expresión es una de las deudas pendientes de lo femenino. Las mujeres nos hemos acostumbrado a mentir mucho por ese miedo a no ser aceptadas si la gente sabe lo que pensamos y sentimos. Hay que fomentar que esa niña se exprese desde muy pequeña, así va a ganar la seguridad de poder ser quien ella es sin miedo al rechazo y no tendrá ninguna necesidad de mentir. La mentira es uno de los factores que más afectan la salud de nuestra especie, y la mujer ha tenido que mentir mucho para sobrevivir.

También, por ese medio hostil al que llegamos las mujeres, es de doble importancia que se eduque a esas niñas para que sean fuertes. Que aprendan rápido a resolver sus problemas, enseñarlas a que si se caen, se pueden levantar ellas solas. Muchas veces creemos que las tenemos que sobre proteger pero con esto les hacemos más daño. El mundo va a ser implacable con ellas, debemos darles fuerza para que desarrollen una actitud de respeto, primero hacia ellas mismas pero también hacia lo que las rodea para que sean muy prudentes a la hora de actuar.

Esa prudencia a la hora de actuar quizás les pueda dar el temple para saber esperar a la hora de enamorarse. Lo ideal sería que esa niña adolescente esperara para tener novio hasta que fuera un poco más grande. La razón es muy simple. Las mujeres cuando nos enamoramos nos tiramos de cabeza, ya nada nos importa más que ese amor, y cuando tenemos un novio a la edad de 14, 15, 16, 17 años, todavía no tenemos nuestra personalidad definida, nuestros valores bien asentados, nos falta fuerza y convicción para que nadie nos saque de nuestros ideales. El niño adolescente, a esa edad, quiere probar su hombría, su fuerza. Entonces la resultante es desastrosa la mayoría de las veces. El hombre le dice a la mujer lo que tiene que hacer, cómo tiene que vestir con quien puede salir o no, etc. Y la mujer ha perdido su oportunidad de conocerse, y de desarrollarse.

Por esta razón es importante que enseñemos a esas niñas a amar otras cosas para que ese amor hacia el varón pueda esperar. Y ese amor se puede canalizar a través del arte. Instruir a la niña en cualquier arte es de suma importancia porque a través de él, la niña y mujer puede volcar todas sus emociones y sus afectos. Eso es expresión.

Debemos estar capacitadas porque las mujeres tenemos una responsabilidad social humana y de especie porque si me pongo mal, vamos a salpicar a todo nuestro entorno. Es por ello que tenemos hacer hincapié en que estudie para que se pueda defender mejor. Si no tiene cultura no se sabrá manejar.

Música, idiomas, deporte, además de insistirle que es necesario que estudie. Que el estudio y el aprendizaje han de ser una parte consustancial de su vida. Enseñarla a que sepa sobre todo lo que sucede a su alrededor.

Sin duda habrá muchísimos factores más que pueden hacer de la educación de la niña un proceso más enriquecedor. Esto es solo una pincelada para poder comenzar…

 

 

 

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