Enfermedad de la mujer-5 (Julio-07)

Ésta es la quinta y culminante entrega de la ponencia que el grupo de la Escuela Neijing, Inspiración Femenina, presentó en XI Congreso Internacional de la Asociación Hispanoamericana de Acupuntura, Beijing 84, llevado a cabo en Cartagena de Indias, Colombia, en octubre de 2006.

Siguiendo con ese femenino que tiene que adaptarse para sobrevivir y desarrollar su identidad, lo siguiente es:


TENER UN IDEAL y UN PROYECTO


Mientras me adapto a este estilo de vida en guerra, y me doy cuenta de cómo es, cómo piensa el varón, a la vez, voy estudiando, trabajando, preparándome, voy desarrollando poco a poco mis propias convicciones. Para desarrollar mis convicciones, como femenino, necesito:

-UN IDEAL

-UN PROYECTO

Si no, no puedo hacer nada. Si tengo un ideal y un proyecto, las cosas cambian. Nuestro proyecto, es un proyecto de belleza, de estética, de virtud, de ética. No debemos renunciar a él por complacer al varón.


¿En qué medida la especie femenina va a modificar su comportamiento, su actitud, sin enfrentarse al varón? ¿Cómo va a vivir ese proceso hoy decadente que vive el planeta? Si la mujer no se identifica en su femenino, ¡el varón la puede arrastrar hacia su deterioro!, y si la arrastra, veremos pasar a la humanidad hacia la inevitable extinción.

Los varones, parece ser que, de momento, no muestran signos de cambio. En consecuencia, al no tener capacidad de adaptación, de cambio, al permanecer inalterable, todas las cosas que «aparentemente» ha ido creando ese masculino, se han ido deteriorando, destruyendo -como lo vemos día a día-. Por esta razón es urgente que la mujer, desarrolle su identidad con un lenguaje diferente al de la violencia y la guerra, que ha llevado a la destrucción.
 Para ello debe rescatar:


-El sentido de grupo, el sentir común y no el individualista, egoísta y de propiedad privada.


-Debe organizarse con otras mujeres y en comunidad para buscarse la vida. Lo sabe hacer porque ha vivido en condiciones extremas y ha sobrevivido.


-Reconocer su condición de esclava para que nazca en ella la semilla de la liberación. 


-Aprender de los errores anteriores.


Y, sin duda, todo proceso liberador requiere que el ser se dé cuenta de algunas otras cosas, como por ejemplo:

Descubrir el modelo de inteligencia femenino

La mujer siempre se ha guiado por los modelos inteligentes masculinos y ha considerado que ése es el modelo de la especie. Y no, no. El modelo inteligente masculino es el modelo inteligente masculino, nada más. Y, por ello, no puede comunicarse con el modelo inteligente femenino, porque son modelos de inteligencia diferentes. La mujer no ha sido capaz de generar su propio modelo de inteligencia, y lo único que ha hecho, es comunicarse dentro del modelo de inteligencia masculino. Es como dejar de hablar el idioma materno y hablar otros idiomas, pero negarse a hablar el idioma que mejor expresa lo que es lo femenino.


Hacemos hincapié en el desarrollo del modelo de inteligencia femenino, porque vemos que el modelo que hoy rige los destinos de la humanidad no muestra -de momento- signos de cambio. Sólo hay que dar un paseo por la pasarela del mundo y ver a católicos, judíos, comunistas, etc. y concluir que los grandes movimientos que han dirigido la humanidad, unos se han extinguido y otros están en vías de extinción. En consecuencia, ese modelo masculino, al no tener capacidad de adaptación, de cambio, al permanecer inalterable, todas las cosas que «aparentemente» ha ido creando, se han ido destruyendo, como lo vemos día a día. Por esta razón es urgente que la mujer desarrolle su identidad, su modelo de inteligencia.


El modelo de inteligencia masculino, probablemente, no sea realmente inteligente. Sea sólo un modelo reproductor, un modelo de sub-sistencia, no de super-vivencia. La super-vivencia está por encima de la vida... La sub-sistencia, por debajo de la existencia. 
El modelo masculino es un modelo determinista, limitante, limitador. En consecuencia, no se puede tachar -el modelo de inteligencia masculino- como un modelo de verdadera inteligencia, lo cual, consideramos que ha quedado demostrado en las estadísticas que hemos presentado. Es un modelo de comportamiento, pero carece de los signos propios de inteligencia, como son la supervivencia, como son la permanencia, como son la constancia evolutiva y cambiante, como son la creación de nuevos prototipos inteligentes... Ésos son modelos de inteligencia. Y esos modelos los lleva impresos la inteligencia femenina.


«¿He creído oír que el hombre no es inteligente, que la inteligente es la mujer...?», puede decir alguien indignado. No, no, no, no hemos dicho exactamente eso. Simplemente, hemos dicho que el modelo de pensamiento masculino es un modelo de comportamiento, un modelo de subsistencia, un modelo de imposición, de combate, un modelo temporal y que las evidencias nos muestran que nos lleva a un inexorable deterioro.

El modelo de pensamiento femenino, en cambio, es un modelo inteligente, porque busca lo intemporal, lo permanente, lo cambiante, nuevos modelos de inteligencia.


Haría bien el hombre en, al menos, pensar que algunas mujeres son inteligentes. Y en la medida en que escuchara y contemplara el modelo femenino, confirmaría que él no tiene un modelo de pensamiento inteligente, sino un simple modelo reproductor, de subsistencia, de consumo, temporal,limitante y limitador, esclavista y violento. Ése es el modelo de pensamiento masculino. No es inteligente. Va camino de destruir su propia especie. Eso no es un signo de inteligencia, es un signo de falta de inteligencia.

El paso culminante, y urgente de dar hacia esa identidad femenina es 
Asumir el vínculo liberador de la Fuerza a través de la oración:Recuperar la complicidad con la Creación.

La mujer tiene miedo al varón y tiene miedo a Dios, porque han representado lo mismo para ella, pues sustituyó a Dios por el varón. Por eso, cuando ella se queda sola,siente que le falta el apoyo de Dios, del varón, se siente una mujer fracasada. Sin embargo, la mujer, dentro de los sexos, es la única que se identifica por sí misma. Y es gracias a que ella tiene el recuerdo de la Divinidad. No necesita al varón como referencia, mientras que él sí necesita a la fémina para identificarse. Si la mujer hubiera seguido siendo contemplativa y viviendo las experiencias divinas, no necesitaría de nadie. Ahora, al perder su identidad, necesita poner un Dios en su vida y, ese Dios es el varón. Y por eso ella desea tanto tener un hombre en casa. Y ya le da igual el tipo de hombre que sea.Esto es debido a su falta de identidad. En la medida en que un ser vivo se identifica y sabe que tiene recursos para subsistir, para mantenerse, para proyectarse, para evolucionar, no necesita de nadie. Si está, bien, y si no, también. Tiene recursos por él mismo.


Por eso es importante que, en ese proceso de identificación de lo femenino, la mujer incorpore la necesidad de acercarse a esa Fuerza Creadora y deje el temor a la soledad. Se reencuentre con su posición de religiosidad a través del Amor, reconociendoque la soledad es lo más cercano al vacío, el vacío es lo más cercano a la vacuidad, la vacuidad es lo más cercano a la Nada y la Nada es lo más cercano a Dios.

Meditando, el ser se desarrolla en su fundamento.

Orando, alcanza su trascendencia.

En esa medida, el ser encuentra el SENTIDO SAGRADO DE SU VIDA.

¿Cuál es el espacio sagrado del ser que la mujer tiene que reencontrar?

El espacio sagrado del ser es la situación en la que, haga lo que haga, cuente con esa suerte llamada Dios.


¿Ése es el espacio sagrado? ¿Ésa es la forma de consagrarse? Sí. No hace falta cortarse las venas y pegarlas con las del otro, ni tomar el cáliz de la hierba mate, ni tomar ayahuasca y emborracharse durante una semana.


¿Y cómo puede, en este caso la mujer, cultivar su espiritualidad y su hacer sagrado? La primera cultura espiritual que tiene el Ser es: la dedicación a aquello que siente que debe hacer. Ahí la suerte, Dios, siempre está en su mejor momento. La mujer con hijos por ejemplo, que no piense que la educación de su hijo depende de ella. No, mejor que piense en ella. ¿En qué sentido? En el sentido de que es un ser sagrado y se tiene que consagrar.

¿Y cómo consagrarse? Volvemos de nuevo a recordar la vocación. 
La mujer debe reconocer el retraso, la diferencia que aún mantiene con el varón, incluso en los países desarrollados. ¡Imagínense en los no desarrollados!, que son la mayoría: hay una distancia abismal. Su deber, entonces, es reducir los abismos. El estudio es necesario, e incluir en ese movimiento de reducción de los abismos, un sentido espiritual; darle a su formación un sentido afectivo.

La mujer tiene que asumir la oración como una vivencia imprescindible para su desarrollo, que la va a referenciar en esa fuente inagotable de Amor que es la Creación. Una Creación que nos mantiene y entretiene incondicionalmente, y que apuesta, aún apuesta por el hombre. Sólo vibrando en sintonía con la Fuerza, la mujer podrá convertirse, realmente, en una opción de liberación para toda la especie humanidad.

Me salvaguardaste cuando estaba enfermo;

me salvaguardaste cuando estaba débil;

me salvaguardaste cuando estaba confuso;

me salvaguardaste cuando estaba apenado;

me salvaguardaste cuando lloraba.

Y con tantas salvaguardas que me hiciste,

jamás me reprochaste nada.

Tú sí que me amas.

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