Generalidades sobre la enfermedad de la mujer (Marzo-12)

GENERALIDADES SOBRE LA ENFERMEDAD DE LA MUJER

Como ya vimos el mes pasado, no es lo mismo hacer una historia clínica a un varón que a una mujer, porque algunos datos de ésta nos aportan una información valiosísima a la hora de buscar un tratamiento o entender su proceso.

Vamos a ver ahora unas características que son comunes a ambos sexos, pero que marcan mucho la historia femenina:

1-Cada cultura tiene una forma de enfermar

La cultura actual, con nuestro estilo de vida, hace que, tanto hombres como mujeres, enfermen fundamentalmente de su psiquismo, de patologías cardiacas, degenerativas, neoformaciones y, cada vez con más frecuencia, autoagresivas.

Todos sabemos que esto es así, al igual que sabemos que, si queremos prevenir, hay que ver cómo inducir un cambio del estilo de vida. Si éste no se produce y se repiten los esquemas socioculturales, vamos a seguir repitiendo enfermedades.

Tengamos en cuenta que nuestra estructura es un organismo vivo que busca improvisar, crear, desarrollarse. Si no le damos esta opción (es decir, si seguimos los esquemas establecidos), más pronto o más tarde se rompe. Por tanto, la primera labor preventiva que podemos desarrollar es educar a los niños para que puedan dar otras respuestas, mostrarles otras perspectivas, hacer que ellos mismos resuelvan sus problemas de otra forma.

2-Cada generación “genera” un prototipo.

-Cada generación, por las características económicas, políticas, religiosas, guerras… tiene un PLAN, que genera un PROTOTIPO y te marcan la cronología de tu vida: a tal edad estudio, luego boda, luego hijos… Si no cumples, entras en un estado de frustración que te puede llevar fácilmente a enfermar.

Por ejemplo: la generación de nuestras madres tenían un prototipo de mujer-familia, y su frustración se producía cuando algo en la familia fallaba.

Luego el prototipo cambió, teníamos que ser mujeres liberadas, modernas, con una profesión…

En la actualidad ya se ha vuelto a modificar. Y es importante darnos cuenta de que cada vez los prototipos cambian más rápidamente, aunque también, en alguna medida, seguimos sujetas a los anteriores.

Todos estamos bajo la influencia de estos planes. Te subes o te suben al carro y, en base a eso, haces tu vida. Y es como un manto que te acompaña siempre. Y que tiene mucha fuerza. No podemos luchar contra él, porque nos puede arrastrar. Lo que sí podemos es buscar otros prototipos de comportamiento que no sean los que nos marcan sino los que nos salen, y en este caso, tendremos que estar siempre alerta, pues todo el mundo va a tratar de llevarnos de vuelta al redil…

Asumir algo distinto es dar oportunidad al destino para lo imprevisible. Si no se hace así, se repite lo de todos.

3-Cada generación es responsable de cómo están las cosas.

En cada generación, la generación anterior es responsable subsidiaria de que las cosas estén como están. Por ejemplo: que los jóvenes estén tirados en el sillón. No es que tengamos mala suerte con los hijos, sino que los hemos hecho así. Y es muy importante darnos cuenta de ello.

Ha habido épocas más lentas, en que los hijos eran como los padres, para garantizar la supervivencia. Ahora todo es rápido y ya la supervivencia está garantizada. Se tiene todo lo que se quiere. Hay mucho consumo, mucho deterioro, falta de sustento espiritual, mucho materialismo. Son características de esta sociedad, que hemos hecho entre todos.

Si queremos revertir esta situación, tenemos que ver qué puntos de la historia de la humanidad han permitido pequeñas cosas que produjeron cambios, y esas pequeñas cosas nos darán ideas para hacer otras pequeñas cosas. Por ejemplo: cuando se introdujo la purificación de las aguas… una pequeña cosa que produjo grandes cambios.

Si nosotros ahora, por ejemplo, introducimos a los jóvenes en el mundo creativo, pueden ir por otro camino que no sea el de la sociedad de consumo, comodidad y bienestar.

4-Materialidad

Hay un refrán que nos define bien la cultura en la que estamos: “Más vale pájaro en mano que cientos volando”…  El pájaro en mano es que lo concreto, lo físico es lo que vale, y lo de cien volando no tiene valor porque están volando.

Esta imagen nos sirve para ver que el pensamiento global del ser, a la medida que se va haciendo con las estructuras del planeta, su concepción de la vida es cada vez mas material.

Y las perspectivas bajo lo espiritual tienen poco eco, aunque las manejen en una poesía, pero en su vida cotidiana no.

La materia es una forma de organizarse la energía. En esta cultura nos hemos  quedado enfijados en los datos materiales. Y cuando nos quedamos atrapados en la materia, nuestra estructura mental también queda en ella y se estanca.

5-Falta de adaptación

El futuro está ahí: Fecundaciones in Vitro. Aborto como anticonceptivo. Lenguaje genético… Puede que nos guste o no, pero eso ocurre ahora mismo y va a seguir ocurriendo. Ya desde ahora tenemos que situarnos, sin condenar ni moralizar, ante lo que viene o ya está inexorablemente. Hay que adaptarse a la situación actual.

Las comunidades que han sobrevivido es porque se han adaptado a los cambios.

Lo cierto es que en el momento actual, los cambios en las concepciones de las cosas, al igual que en la tecnología, incluso en los estilos de vida, son tan rápidos que el ser no tiene tiempo a procesarlo, a adaptarse, a asimilarlos. Y, por mucho que se aísle, es tal la incidencia que llega igualmente.

Esto es más acuciante en personas de edad y de bajos recursos intelectuales, porque sin ideales, proyectos, recursos, etc… las posibilidades de adaptación son menores. Psíquica y espiritualmente, no encuentran soluciones y respuestas, maneras de relacionarse con el medio.

Eso ocasiona una mala relación con lo psíquico, y con lo material y concreto, que en muchas ocasiones les lleva a tener miedo de hacer cosas porque sencillamente, no saben; no les ha dado su adaptación para aprender a manejar Internet, por ejemplo.

Evidentemente, todo esto es un proceso psíquico, pero nosotros somos una unidad y nuestra estructura se da por enterada, los mecanismos celulares se activan, buscan formas nuevas de adaptación… y esto puede dar lugar a lo que se conoce como enfermedad.

Podríamos decir, entonces, que la enfermedad aparece

                -Cuando no podemos adaptarnos

                -Cuando el ser ha perdido su sentido

                -Cuando tiene un desequilibrio de sus emociones y sus sentires.

6-La enfermedad como lenguaje

Así pues, el estilo y calidad de vida y la precipitación de la humanidad que ha habido en los últimos 50 años, no permite que el ser se exprese y se relacione claramente. No le permite fluir. Y cuando nuestra estructura de adaptación no puede con todo, somatiza.

Si la mujer no puede hablar, no se puede expresar, el cuerpo habla y se manifiesta. La enfermedad es una de las formas que tiene el cuerpo de decir las cosas, cuando no tiene los recursos para expresarse de otra forma. Como ya les adelantábamos en nuestro primer artículo de esta serie.

Cada ser es un lenguaje distinto. Pero con dos discursos:

-Uno en el que se expresa en relación con el medio: ir a trabajar, comprar una casa…

-Otro que manifiesta los sueños, ilusiones, ideales, fantasías… y que no llega a salir al exterior, es un discurso interno. Llega un momento en que el ser tiene que expresarlo y, la mayoría de las veces, no puede. Y lo hace a través del organismo.

Esto lo vamos a encontrar mucho en la consulta, mujeres con distintos y difusos lenguajes corporales (enfermedades) por incapacidad de expresión.

 

Tenemos que aprender que vivimos en una comunidad humana en el que el lenguaje del ser es multifactorial, no es verbal, gestual,  se manifiesta en órganos entrañas y sentidos, lo dice –el cuerpo- de una manera que nos resulta difícil de interpretar. Ese lenguaje lo hace por medio de la enfermedad. Y la mujer utiliza este lenguaje con mucha frecuencia.

 

Formas culturales de enfermar; prototipos generacionales que, si no se cumplen, con frecuencia inducen a la enfermedad; extrema materialidad de la sociedad actual, con pérdida de valores, ideales y sentido; cambios vertiginosos sociales, científicos y tecnológicos, que dificultan la adaptación; dificultad de expresión sobre todo de la mujer…  Son factores que pensamos hay que tener en cuenta, porque podemos hacer toda una deducción terapéutica de una patología y no tener ningún tipo de resultado, por no haber considerado que, en realidad, esa mujer estaba diciéndonos otras cosas con esos dolores o esa alergia.

 

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