Guerra de Deberes (Noviembre)

En las últimas semanas, todos hemos escuchado, en España, que existe una nueva guerra: “la guerra de los deberes”… ¡Eso nos faltaba! Como no hay suficientes guerras en el mundo, una más. Lo peor del caso es que es una guerra que implica a los niños, a los papás y a las mamás, a los maestros… ¡El futuro del país y de los que tienen que prepararlo, están en guerra!

Pero antes de pasar a analizar lo que implica, pensemos en las palabras, que tienen una importancia mucho mayor de la que les solemos dar: DEBERES…

dice la RAE a propósito del “deber”:

-Estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva.

-Tener obligación de corresponder a alguien en lo moral.

-Cumplir obligaciones nacidas de respeto, gratitud u otros motivos.

-Adeudar(tener una deuda material).

-Tener por causa, ser consecuencia de.

Pues eso que llevan los niños a casa después del colegio, no se corresponde con ninguna de estas definiciones. Lo que sí es cierto es que los deberes pendientes son una fuente de estrés y de frustración. Es como si el niño siempre estuviera con una deuda, porque, aunque haga los deberes, al día siguiente va a volver a tener; no puede librarse de esa deuda.

Y podríamos seguir filosofando: ¿Cuáles son realmente los deberes de un niño? ¿Disfrutar, jugar, pasarlo bien, socializar, curiosear, investigar, ser creativo, desarrollar sensibilidad artística (por poner solo algunas cosillas)? ¿O hacer todos los ejercicios de matemáticas, de geografía, de lengua, de inglés, etc.? Porque, puestos a que tenga ‘deberes’, al menos estos deberían merecer su nombre.

Entrando ya en materia, la actual guerra -como ustedes sabrán- viene dada por una asociación de padres -la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos)-, que protesta por la desmedida cantidad de deberes que tienen los hijos, e insta a los profesores a que no pongan deberes durante los fines de semana del mes de noviembre, amenazando con hacer huelga de deberes (los niños, claro). Por su parte, otra asociación, la CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos) los critica, sobre todo, porque inducen a que no se cumplan las normas, y defienden el valor educativo de los deberes.

Parece que de nada nos valen los buenos ejemplos de otros lugares del planeta, no muy lejanos, como por ejemplo Finlandia, con un sistema educativo número uno mundial en el Informe PISA, en donde los niños comienzan su educación obligatoria a los 7 años, con horarios mucho más reducidos (608 horas lectivas frente a las 875 horas en España), prácticamente sin tareas después del colegio, y con unos resultados escolares excepcionales (solo hay un 8% de los niños que no terminan sus estudios, mientras que, en España, uno de cada tres deja los estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). No tienen pruebas ni exámenes hasta los 10-12 años y aún entonces no tienen el nivel de importancia que se les da en otros países, con lo que el grado de competitividad entre los niños es muy reducido.

Tienen un excepcional elenco de maestros. Ser maestro de primaria en Finlandia es una de las profesiones más difíciles, que requiere mejores notas y que se evalúa constantemente. Igualmente, es una profesión de mucho prestigio, puesto que opinan que el niño de 7 años está en un momento crucial en cuanto a la enseñanza, por tanto, le prestan la mayor atención.

El grado de motivación es un elemento muy importante en la enseñanza. Sin embargo, el tipo de enseñanza teórica y con muchos deberes para casa desmotiva a cualquiera. Los nuevos índices no solo miden los conocimientos o la habilidad para resolver problemas sino que también se interesan por el grado de felicidad que muestran los niños… En este aspecto, el sistema educativo de España también está por debajo de la media europea.

Esto no implica que veamos que la educación es un problema solamente en España. Desgraciadamente, podemos hacerlo extensivo a la mayoría de los países, incluyendo Estados Unidos, que suele marcar el modelo a seguir en todo el mundo.

Resumiendo: nuestros niños (españoles) tienen más horas de colegio, más deberes, se aburren, están desmotivados, aprenden menos, tienen mayor porcentaje de fracaso escolar, son menos felices… ¿No será ya momento de cambiar ‘algo’ en nuestro sistema de enseñanza? Por ejemplo, dejar los ‘deberes’ y dar más importancia a otros aspectos educativos, que hagan de nuestros hijos seres felices, artistas, solidarios, creativos. Si luego tienen que repasar un concepto o terminar un ejercicio, lo harán sin que sea una carga para ellos. Pero ocupar dos horas diarias complementando una mala educación, no hace sino aumentar lo de ‘mala’ y disminuir lo de ‘educación’.

Y, sobre todo, dejemos que los niños sean NIÑOS. No hagamos, de ellos, adultos pequeñitos.


ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV