Historia clínica femenina (Febrero-12)

El trabajo que comenzamos a mostrarles el mes pasado, es un punto de vista muy particular sobre la patología de lo femenino. Nos explicamos: si ustedes consultan un manual de medicina occidental, no van a encontrar diferencias significativas entre las patologías masculinas y femeninas, excepto las propias de la genitalidad de cada especie. Pero cuando se habla de depresión, se habla de ambos sexos; cuando se habla de enfermedades autoagresivas, lo mismo.

Pero todos sabemos que lo masculino y lo femenino viven de forma muy distinta sus enfermedades, que las causas de enfermar son diferentes, y eso deberíamos tenerlo en cuenta, como sanadores.

El trabajo que vamos a presentar a partir de ahora, es recopilación de historias clínicas reales, todas ellas de mujeres, en las que se da una explicación diferente a las causas y a los mecanismos de enfermar. Nos parece fundamental tener esto en cuenta cuando tratemos con mujeres enfermas.  Al igual que nos parece importante una serie de datos que deberíamos recoger en la historia clínica que hagamos a una mujer:

HISTORIA CLINICA FEMENINA

Cuando nos encontramos con una mujer enferma, hay que tener en cuenta una serie de detalles, para empezar:

Sexo:

El hecho de que sea una mujer ya nos está diciendo que tiene más miedo que si fuera un hombre. También, por ser mujer, seguramente ha vivido más acontecimientos sufrientes y dolorosos que el hombre. En resumen, cuando estamos, de forma genérica, ante un paciente que es una mujer, su patología, enfermedad está multiplicada por mucho, porque tiene una historia, una cultura, proceso y desarrollo en el planeta en el que ha estado esclavizada y retrasada, con lo cual, sus padecimientos son mucho más grandes y, sobre todo, más complejos que el que puede presentar un varón, que es el representante del dominio.

Edad:

También es un dato importante, puesto que, si por ejemplo, es climatérica, hay que ver cómo está viviendo esta fase de su vida. Y si está en edad fértil, hay que preguntar por la menstruación. Hay que ver si manifiesta la edad que tiene o si trata desesperadamente de mostrarse diferente…

Hijos:

Si es mujer siempre hay que preguntarle si tiene hijos. Porque una mujer con hijos es diferente a una sin hijos, aunque toda mujer sea genéricamente madre. También hay que preguntar, en este sentido, si ha tenido abortos, y si han sido espontáneos o provocados. No para juzgarla, evidentemente, pero sí sabremos, si ha tenido abortos provocados, que en ella subyace un sentimiento de culpa – aunque sea inconsciente- que puede estar produciendo su patología.

Estado civil:

Antes se preguntaba si era soltera o casada. Ahora se pregunta si tiene alguna pareja estable. Eso es vital porque eso va a condicionar la vida de esa persona.

Profesión:

Nos va a informar mucho, no tiene nada que ver la vida de una mujer ama de casa, con la vida de una mujer ejecutiva o profesional, o con la de una empleada doméstica. Además de preguntar la profesión, nos interesaremos por si está a gusto con lo que hace o le gustaría hacer otra cosa.

Lugar de origen:

Es muy importante también, en la historia clínica, saber si estamos ante una mujer que ha nacido en la misma localidad donde vive, donde tiene su familia, sus amigos… o si nos encontramos ante una mujer que se ha trasladado pero dentro de la misma región o del mismo país… o si es una inmigrante, con el consiguiente choque cultural y/o de idioma,  además de la falta del apoyo de la familia, amigos, etc.

Además, conocer el lugar de origen nos va a dar datos sobre su idiosincrasia, y nos puede ayudar a entender su historia.

A partir de estos datos, ya haremos la historia clínica habitual con los antecedentes familiares, personales, quirúrgicos… Motivo de consulta… La exploración por sistemas, etc…

 

En nuestro próximo artículo, les presentaremos una serie de generalidades a tener en cuenta, antes de pasar a revisar patologías concretas.

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV