Inspiración Femenina (Marzo-03)

Inspiración es sinónimo de principio: La inspiración es el comienzo de la vida. Ese instante define en el ser humano, dependiente de la madre hasta el parto, una nueva andadura en este plano de existencia.

Lo femenino también es, por su cualidad gestacional, principio... de nuestras vidas.

Y apenas en este comienzo de año, ambos principios "inspiración" y "femenina", se alían como reconociéndose cómplices del nacimiento de una nueva semilla, de un nuevo grupo que surge en la Escuela por inspiración del Maestro, amante custodio de lo femenino.

Desde los comienzos de la escuela, el empeño en el rescate de la mujer siempre ha estado presente. Hoy día, en que los signos de auto aniquilación de la especie son evidentes, la definición de lo femenino es perentoria, urgente e imprescindible.

Y decimos "definición" porque sentimos, que al menos hasta donde podemos mirar atrás, lo femenino siempre ha estado manipulado, tergiversado y adulterado por los esquemas económicos y religiosos patriarcales que nunca han permitido que lo femenino aflorara en su verdadera esencia. Otros esquemas también han colaborado, pero, sin duda, la aparición del "homus economicus" basado en la propiedad privada y la concepción del dios-macho -propia de las religiones monoteístas- han sido definitivas en este sentido.

Relegado su instinto maternal al hecho físico de la procreación, la mujer no ha sabido, ni podido desarrollar aspectos de su esencia que la hacen ser madre con o sin hijos. Ella ha sido su propio aborto.

O madre y esposa o puta o para "vestir santos". Nos negamos a creer, que en este caso, el tres sea todo lo existe.

Craso favor se le ha hecho vendiéndole la monogamia como un logro evolutivo, (lo de la poligamia era cosa de organizaciones tribales que aún no se habían bajado de los árboles) cuando detrás de una organización familiar de carácter monógamo no había sino la legitimación de una herencia.

Y cuando llegó su supuesta liberación, no fue sino un eslabón más a la cadena de los servilismos a los que ha estado sometida. La historia, escrita por los hombres, pues ella no gozaba de status para lápiz y calco, ha hecho creer que fue un logro de la propia mujer y pasa por alto el pequeño detalle que fue el varón quien permitió, desde su posición de control del mundo laboral, que ella accediera a un trabajo, siempre inferiormente reconocido en su valoración ¡y, por supuesto, en su remuneración!

La incorporación al trabajo productivo ha sido una carga más a sus ya muchas obligaciones, de las que, por cierto, no se le ha relegado.

Cuando interesó dejarla en casa, se le puso cerrojo; cuando es más productiva fuera de ella, incluso se le compra el coche para que vaya a trabajar. Cuando interesaron hijos, se la reventó a parir; cuando los hijos son un obstáculo para la producción, se la pone a abortar. Cuando se la quiere tener contenta, se la halaga o se la engaña, que a veces es lo mismo; cuando deja de importar, "la enajenación mental transitoria" la apuñala. Cuando había que casarla, la encandilaron con espectros llamados príncipes azules; cuando se la ha querido posicionar como "fast sex", el abolengo ha dejado paso a la vulgaridad.

 

El grupo "Inspiración femenina" se forma para dar respuesta a la identidad de la mujer, para descubrir esas facetas que están sin descubrir o que estaban ahí pero no se han puesto de manifiesto o estaban ahí y no han sido utilizadas.

El mundo ha ido muy deprisa. La aparición de la mujer en todas las esferas de la vida actual es una evidencia: Ya hay más empresarias que empresarios, ya hay más médicas que médicos... secretarias, ministras... científicas... El problema es que la mujer tiene un estilo masculino. Le surge por imitación al varón, a quien sigue considerando superior, por eso le imita.

La mujer se va a ir haciendo cargo de las cosas, pero si lo hace desde el rol masculino, la resultante, a la larga, va a ser mala, porque es una imitación, no es algo auténtico.

La mujer no puede renunciar a ser mujer. El hombre mal que bien puede renunciar a ser un hombre y se homosexualiza, hasta tal punto que puede llegar a ser una mujer. Pero la mujer por mucho que se empeñe imita muy mal al hombre. De hecho las mujeres no son travestís, no se operan y se convierten en varones. Se pueden masculinizar, pero no se quitan el pecho y se ponen un pene artificial. El hombre sí: Se pone hormonas, se le cambia la voz, le crece el pecho. La mujer, por mucho que se masculinice, sigue siendo mujer.

 

En la revista y, a partir de ahora, se abre un nuevo espacio -Inspiración femenina- e invitamos a las mujeres a que escriban y nos den sus sugerencias.

Todos los fines de semana habrá en Tian un tiempo para las mujeres que acuden a los cursos en donde abordaremos un amplio abanico de temas.

Desde aquí, hacemos partícipes a hombres y mujeres para que nos aporten material de investigación: Películas, libros, noticias, artículos reportajes. Nos podéis mandar cartas y también e-mail:

Somos hijas de una costilla, el varón es hijo del barro de la tierra. Tenemos diferente procedencia, quizá tengamos destinos también distintos. Somos dos especies diferentes que comparten espacios comunes, pero hay aspectos propios de cada especie que aún no se han desarrollado.

Lo que ahora comienza es una empresa del rescate de lo femenino, empresa de descubrir, descubriendo lo femenino, llamando a las puertas del cielo, pidiendo, buscando... auxilio.

Desde el alma de mujer,

te damos las gracias, Maestro,

por tu vocación

de restituir a lo femenino

en el lugar que le corresponde

en el sueño de las Diosas.

 

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