Inspiraciones femeninas en el genoma-IV. EL TRABAJO INUTIL (Enero-10)

Seguimos en el año nuevo, 2010, desde la Inspiración Femenina con el eco del curso de verano 2009. El título del seminario fue: «Inspiraciones Femeninas en el genoma. A propósito de las posibilidades del genoma humano».
Fuimos inspiradas de la necesidad de búsqueda de desarrollar nuestras posibilidades y probabilidades, que llevamos en nuestro genoma. No conocemos ni nuestra identidad ni nuestras capacidades, porque son bien «cimentadas» por el estilo de pensar y actuar que la humanidad ha elegido. Nuestro fiel ayudante en ese camino ha sido el I Ching, «El Libro de las Mutaciones».
           

Hoy estamos descubriendo un hexagrama del I Ching, que se llama GÚ.
      

Arriba LA MONTAÑA
. Abajo EL VIENTO
           

Un hexagrama siempre se escribe de abajo hacia arriba, ésa es la regla. Ahora, atendiendo a la estructura del signo, observamos que el trigrama de abajo tiene un trazo yin y dos yang encima (El Viento). Igualmente, en el trigrama de arriba aparecen dos trazos yin debajo de un yang (La Montaña).
           

Según la traducción de Richard Wilhelm, el hexagrama se llama «El TRABAJO EN LO ECHADO A PERDER». Es el numero 18 en el I Ching. En el tablero del ajedrez oracular lo encontramos en el escaque 39, bajo el nombre de «EL TRABAJO INÚTIL», con la sentencia: «EL HACER IRREMEDIABLE».
           

En los Textos, está dicho: lo firme se halla arriba y lo blando abajo…. Cuando lo firme se coloca por debajo de lo débil, es señal de apoyo y relación, y todo es favorable. En otro sentido, el trigrama de abajo, El Viento, indica sabiduría interior, influjo espiritual; viento que lo penetra todo. Y el trigrama de arriba, La Montaña, indica quietud hacia fuera. Y la sabiduría interior, ésa que caracteriza a lo femenino, desde luego la vamos a necesitar. Pues, es muy evidente, que por la lógica racional no es posible que haya una montaña sobre el viento. Intentarlo sería «un trabajo inútil»…
           

«EL TRABAJO EN LO ECHADO A PERDER», el hexagrama, en su dictamen, comienza diciendo de forma muy clara que aquello que se ha echado a perder por culpa humana, puede también subsanarse por el trabajo humano. 
            Este concepto nos parece muy importante, porque es la base que la sociedad ha producido en nuestra mente. Eso ha dado pie a una serie de cambios epigenomáticos que llevan a la situación actual. 
           

En el primer artículo estuvimos hablando de lo blando, pero el epigenoma que arrastramos es el de lo duro, el del ejército, el del poder. En el segundo artículo estuvimos hablando de la condescendencia y de la complicidad de lo femenino…; lo que prima en la sociedad actual no es eso, sino todo lo contrario: la individualidad, la insolidaridad, el «esto no es mi problema», la competitividad… Consideramos que éstos son aspectos de «Lo echado a perder» que pueden modificarse o subsanarse por el trabajo humano. 
           

Interpretando el hexagrama «El trabajo en lo echado a perder» se pueden hacer varios cambios en nuestra consciencia, en la manera de ver la vida; e introducir pequeños cambios prácticos en la vida cotidiana.

A nivel material, vivimos en el mundo de lo desechable, porque hay que consumir y, para eso, hay que desechar lo anterior. En otros tiempos de la humanidad, todo se reciclaba, y de los pantalones del papá se hacían las faldas de la niña…; cuando algo se estropeaba, se reparaba. La comida, por ejemplo, era pecado tirarla, porque no era tan abundante como ahora en este primer mundo. Y cuando ya no se podía reutilizar, se daba a los animales, con lo cual, se reciclaba también.
  Ahora eso es impensable. La ropa se compra barata, sale más caro reciclarla. Cuando un electrodoméstico se rompe, lo más fácil y barato es tirarlo y comprar otro. Se dice que con la comida que se tira solamente en Europa, se acabaría el hambre en el Tercer Mundo. 
           

El mundo del consumo, de todos es sabido, nos lleva a una hiperexplotación de los recursos naturales, a un estado de exceso «de todo» en el Primer Mundo a costa de un déficit «de todo» en los otros mundos. Al aceptar este mundo consumista, estamos colaborando a la pobreza, a la explotación, a la falta de recursos de esa otra parte de la población.
           

Todo lo que es reciclaje, restauración de objetos, moderación en el consumo, utilización adecuada de lo que hay, sin desechar, reutilización de lo «viejo», no acumulación material… son actividades en lo echado a perder. Sentimos que no es casual que el artículo sale justo en este mes, en enero, cuando todo el mundo puede vivir en su propia carne el inmenso cansancio, después de una época de intenso consumo, repetido todo tantas veces, que probablemente ya está amenazando nuestro genoma.

Pero lo echado a perder, evidentemente, no se queda en lo material. Lo echado a perder en las relaciones sigue, hoy en día, el mismo camino de lo material: desecharlo. Así, cuando en una relación de pareja empiezan las dificultades, lo más fácil es la separación, el divorcio. Es más fácil abandonar, descartar una relación cuando da problemas, que sumergirse en ella. Y no les estamos sugiriendo que aguanten y aguanten, pero sí que trabajen en eso «echado a perder», para que, en el caso de que haya que acabar por separarse o divorciarse, no sea como una guerra, que va a dejar a escudilla llena de gusanos  -véase rencores, peleas, odios, mentiras, situaciones sin resolver-, sino que pueda hacerse una disolución que permita a ambos seguir sin heridas.

El trabajo en lo echado a perder está íntimamente relacionado con el trabajo inútil, que es el nombre del hexagrama en el tablero del ajedrez oracular. Y nosotras, mujeres, somos expertas en trabajos «inútiles». Sí añadir que todavía hay debates y discusiones sobre la «utilidad de la mujer», estamos en nuestra «salsa» con la necesidad de reevaluar los valores dominantes de hoy en día. No nos mencionan ni en los libros de historia, ni de arte, ni en los de literatura más antigua. Suponemos que hemos existido, aunque no haya huellas históricas. Pero ese miedo a sentirnos «inútiles» está metido profundamente en nuestra conciencia y subconciencia. Quien tenga dudas, que recuerde su primer sentir ante una computadora, y un poco más tarde en sus primeros pasos al aprender a usar Internet. Es la propia cultura, la reproducción de esta lógica patriarcal, la que conduce a que las mujeres se vean, se sientan y se experimenten inútiles ante las nuevas tecnologías. Y esto es solamente un ejemplo.

Sin embargo, desde siempre hemos sido «útiles» en la realización de los «trabajos inútiles» como la limpieza, que es el ejemplo más sencillo. Es un hacer irremediable, pero totalmente inútil, porque se vuelve a ensuciar… ¡y rápido! Pero si no se hace, si no vas a lavar los platos por la noche, no habrá platos para el desayuno. Así de simple y claro. Y amplificando nuestra visión…: si no hay vacío, no es posible que se den las condiciones para la existencia de la vida. 
               

La razón, la lógica y la deducción, en su expresión reciente en el hombre, es el desarrollo de lo útil; estamos viviendo obsesionados por la utilidad. En su camino científico de descubrir el Misterio, cada vez el hombre precisa menos de ese momento especial de «vivir lo inútil», para seguir -teóricamente- vivo.
           

Si se fijan por un instante, el arte y la belleza siempre han estado en lo inútil, lo que nunca ha tenido utilidad; al menos comparado con el trabajo de un maquinista, de un fontanero o un ingeniero. Muchos creen que les falta sentido práctico a la poesía, a la pintura... Por ejemplo, los cuartetos de cuerda y orquestras podrían ser una pura y simple perdida de tiempo.
           

En el mundo económico, donde «el tiempo es oro», hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo… ¡qué absurdo es! Piénsese en el esfuerzo que supone, en las largas horas de práctica y disciplina que se necesitan para ser un consumado pianista o bailarín. Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados, para lograr algo que es total y absolutamente inútil. Pero esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental. Pero ¿con qué objeto?, ¿por qué, si una obra musical nunca ha alimentado el estómago de un hambriento, si un cuadro de pintura nunca ha podido frenar una bala mortal?

 

El ser humano necesita el arte. Lo necesita casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presente: «en una página impresa, en un lienzo, en un teatro o en la pantalla de televisión»; resultaría imposible imaginar la vida sin ellos. Hay quien cree que una apreciación entusiasta del arte puede hacernos realmente mejores: más justos, más decentes, más sensibles, más comprensivos. Y quizá sea cierto, por lo menos en algunos casos raros…

La creatividad y la imaginación son innatas en el ser humano, y el arte se nutre de ellas como de la búsqueda del ideal y la belleza. Es decir, el arte es parte de la creatividad del ser humano, como… el ser humano es parte de la Creación. Somos inseparables. Por eso podemos decir: ¡El arte es inútilmente necesario!La real y más grande experiencia de la vida y del éxtasis surge del hacer lo inútil; surge a través de la poesía, de la pintura, de la meditación y de la oración. La mayor alegría te llena sólo cuando eres capaz de hacer algo que no puede reducirse a un modelo de compra-venta. Es un movimiento profundo hacia adentro, hacia la esencia. 
 Y cuando asalta la duda de la propia inutilidad, contestarse enseguida: «Seguro que esto sirve para que alguien se sienta «muy útil». ¡Y es verdad!
           

Y nunca podemos olvidar que el hombre en la Creación es inútil.

La mayor sorpresa nos esperó cuando empezábamos a investigar el hexagrama bajo su otro título, que es «El Hacer Irremediable». La puerta que nos abrió el Cielo promete ser una verdadera revolución.         

¿Qué significa realmente «El Hacer Irremediable»? 
           

Lo irremediable está escrito en nuestros genes; está inscrito en la genética en general. Hay una fuerza…, no hay una determinación, pero sí una predisposición, no solamente a la talla, el peso y el color de los ojos, etc., sino también a un determinado tipo de carácter y forma de ser. Esto por una parte.
           

Y por otra parte, hay un determinado tipo de hacer que está condicionado por el epigenoma y el genoma en general, que te pueden hacer realizar una serie de cosas de forma irremediable; es decir que no tienen remedio.
            Al decir que «no tienen remedio» significa que no están sujetas a tu voluntad, o sea, que lo vas hacer o va a ocurrir, te guste o no te guste, quieras o no quieras; es una fuerza que te conmina irremediablemente hacia eso… «¡Pero yo no quiero!...», sale la respuesta casi sin querer.
  ¡Peor!... Los acontecimientos suceden, y no nos han preguntado si queremos o no. Hay una Fuerza que está por encima del gusto, del deseo -desde nuestro punto de vista-.
           

Por ejemplo, durante la época en la que todavía no somos adultos del todo, padres, amigos, abuelos… irremediablemente deciden por nosotros. No tenemos remedio, no hay remedio.
  Hay mucha serie de cosas que son irremediables, como si hablan a tu alrededor, irremediablemente acabas hablando; como irremediablemente llega la pubertad, y aparecen las hormonas, y tú no puedes hacer nada para eso; irremediablemente llega la adultez y todo el cortejo social…
           

La palabra «irremediable» no es tan mala, sino que es una constatación de hechos concretos. Irremediablemente, si tú naces en Norte América, pensarás de una forma distinta que si estás en Uruguay. Irremediablemente, por ejemplo, usted es así y no ha podido comportarse de otra manera… aunque quiera.

Lo irremediable se relaciona con la Fuerza, en este caso de Lo Celeste, no con la fuerza de que alguien te lo imponga; pero tenemos equivalentes desde la niñez hasta determinados momentos de la vida en los que irremediablemente…
  Y si vamos en contra de ello, como irremediablemente va a ocurrir, en vez de dejarte llevar por esos acontecimientos…, lo único que vas hacer es pasarlo fatal. Porque tú ves que irremediablemente tu vida está ligada a ese proceso, y tú luchas por otra cosa, pero como es irremediable… no tiene remedio, tú vas a terminar en esa cosa. 
 ¡Qué lastima no habernos dado cuenta de ello! Con lo que hemos sufrido, tratando de evitarlo y de evitarlo…, la rebeldía…, «chorradas» que hemos planteado y todas esas cosas… y que ¡de nada sirven!…
           

Hay que darle importancia a lo irremediable -desde el punto de vista de que no tenemos remedios para nada-, porque ahora en la Medicina Genética, en la Medicina Cuántica, vemos que eso funciona por su cuenta; y hay tantos factores, que difícilmente podemos tener acceso sobre ello.

Irremediablemente va a ser así, lo que ocurre es que no lo sabemos; hay un misterio sobre ello. El saber que El Irremediable, El que no necesita remedios, La Creación, El Divino, lo que sea… va hacer sobre nosotros lo que Él crea que debe hacer… finalmente, es un gran alivio.Lo irremediable es el saber y el asumir que nuestro Destino y nuestras cosas están en el cálculo de probabilidades previstos por la Creación, por Lo Divino, y que nosotros no tenemos acceso a ninguna de esas informaciones. Por eso, «el hacer irremediable»: hagamos lo que hagamos, estaba previsto que hiciéramos eso; nos van a ofrecer una serie de posibilidades. Estaba previsto que hiciéramos esto, esto, esto o esto… Lo Divino sabe que vamos hacer esto, dentro de una serie de posibilidades; esperemos que cojan la buena… No obstante ¡las malas también estaban previstas! 
           

La Creación nos va a dar recursos para que veamos, y nosotros solamente tenemos que dejarnos llevar. Y a lo mejor no es lo que nosotros pensábamos y queríamos, pero claramente nos muestran que ¡eso es así!
            Y cuando empezamos a hacer en ese sentido, pronto nos encontramos ¡en nuestra salsa!

El Aporte de lo Femenino en este hexagrama consiste en una frase muy corta y clara: «Aceptar lo irremediable»

Aceptamos determinados acontecimientos que ocurren en la vida. Por ejemplo, si te sale un hijo vago de los que están todo el día acostados y no te hace ni caso; y es irremediable, tienes que aceptarlo. El padre le pegará una paliza, o lo echará de casa; pero la madre… es capaz de aceptar lo irremediable. La mujer tiene la capacidad de distinguir lo que es remediable de lo que es irremediable. Ella aporta su capacidad de ver lo irremediable. La madre normal no puede evitar amar a su hijo, y éste le engaña, y le pega y la echa, pero sigue siendo su hijo. 
            La mujer tiene la capacidad de sentir que hay una fuerza con la que no se puede combatir. Hay muchas cosas irremediables.

Al aceptar, entras en el hacer irremediable que te marcan las Fuerzas. Planteemos lo que planteemos, nuestro hacer no nos da el libre albedrío… ¡no existe! Hagamos lo que hagamos, bien o mal, eso estaba previsto por Lo Divino. Todo está previsto, de entrada. Entonces, cualquier cosa que yo me imagine que hago yo, no es verdad, ¡estoy en un error!

Cuando nos salimos de la referencia con Lo Divino, estamos perdidos. Sí, también es un hacer irremediable, pero no vamos a disfrutar, no vamos a ser lo que realmente pensó la Creación para nosotros. No, estaremos otra vez deshojando la margarita.

Haciendo según Lo Divino… no hay error. Y desde Inspiración Femenina creemos que es desde luego «un trabajo inútil» ir contra «lo irremediable». Haciéndolo, la Humanidad «se ha echado a perder»…

 

Hasta aquí hemos llegado en este mes de enero de 2010, con nuestra aventura vibrante por el mundo oracular. Un mundo muy poco conocido, pero supersensible y dispuesto a apoyarnos, si hay una decisión firme y una entrega verdadera hacia los nuevos horizontes… hacia… La Creación.
Y por seguir con las buenas costumbres, como estamos en época de desear algo para nuestros amigos por el año nuevo… os deseamos:
«¡Feliz Renovación del Genoma!»

¡Hasta los nuevos descubrimientos, desde la Humanidad Femenina!

  Continuará…

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