Inspiraciones Femeninas en el genoma-III. LA CONDESCENDENCIA (Noviembre-09)

En este resumen especial que estamos haciendo del seminario extraordinario de verano,  que llevaba por título: INSPIRACIONES FEMENINAS A PROPÓSITO DE LAS POSIBILIDADES DEL GENOMA HUMANO. INSPIRACIÓN FEMENINA EN EL GENOMA,  el segundo día tenía como palabra clave:

LA CONDESCENDENCIA.

A tal propósito, les vamos a contar  un cuento:

NARRADORA: Érase que se es un vecindario... donde la vida pone personajes, como usted, como ella, como aquél... Todo consiste en vivir y dejar vivir, o sea, convivir... y aprender, entre todos, la CONDESCENDENCIA... un arte muy delicado y que se aprende sin fin.

 (Se abre telón. Se ve una casa con puerta y ventanas. Al frente un montón de bolsas de basura... Se asoman a las ventanas dos vecinas, que comentan lo sucio que está todo y se recriminan mutuamente por tirar la basura a la calle. Cuando desaparecen, se oyen ruidos en una de las ventanas y sale otra vecina a protestar por que en esa casa vive una mujer muy coqueta y en su casa siempre hay bullicio, gente y fiestas.

Una de las vecinas se asoma, mira a todos lados y tira otra bolsa de basura hacia el basurero... Una vecina del bajo está en la ventana y la ve pasar y sale a gritarle a la de arriba... Pero no ve a nadie... y queda refunfuñando... Otra señora sale fumando y tira la colilla a la calle... de repente se ve volar una lata de coca de otra ventana.

Otra habla sola y refunfuña porque le cae en la ventana toda el agua de las de arriba) Saca la cabeza y comienza a gritar pero no hay nadie.... grita más fuerte...)

(Entra doña Condescendencia barriendo vive en el bajo... y encuentra la bolsa recién tirada... la abre y ve unas telas que las monta como si fuera un vestido y en eso sale Dolores...)

Vecina2 (Dolores)-¿Qué haces Condescendencia revolviendo basura....?

Condes-Es una de mis tareas... Buscar entre lo que las personas desdeñan... Soy Condescendencia. Revuelvo en los lugares donde nadie llega y lo transformo. Por cierto Dolores, este vestido es tuyo, ¿qué pasa? ¿Que no le gusta a tu marido? Y por eso tienes ese moratón nuevo….

Dolores- ¡Pero qué me dices…!

Condes- Te digo lo que todo el barrio comenta y nadie se atreve a decirte…

Dolores- Pero, tú que te llamas condescendencia, qué poco condescendiente estás… mi marido no es tan malo, es un buen hombre, sólo que, a veces se pone nervioso… ¡trabaja tanto!

Condes- Fíjate lo que estás diciendo, como tantas otras mujeres, estás confundiendo la condescendencia con esa posición de transigir y aguantar todo lo que te haga el marido y los hijos. La condescendencia pone en evidencia. Y te aviso, si sigues así, puede que vayamos a tu funeral. Tienes que cambiar. ¿Quieres que te devuelva el vestido? DEJA DE TENER MIEDO…

Dolores- Es muy difícil, porque él ha sido así de toda la vida, y no va a cambiar.

Condes- Cierto, probablemente él no va a cambiar. Si quieres que la situación cambie, cambia tú. Y eso de “toda la vida”… habrá sido así desde hace unos años… la vida es eterna y tú no conoces la eternidad…

Dolores- Venga, devuélveme el vestido, por favor…

 

NARRADOR- CONDESCENDENCIA SIEMPRE DA OPORTUNIDAD PARA LOS QUE, DEJANDO A UN LADO EL MIEDO, SE ATREVEN A CAMBIAR.

 

 (Una vecina gorda viene por abajo, comiendo con ansiedad algo y lo tira... no entra por la puerta de frente, entonces sale y tira el paquete con el bocadillo)

Condes- ¿Qué tal Adiposi, cómo va tu dieta... qué tal llevas la ansiedad...?

Adiposi- Muy bien, ya casi no siento apetito, desde que hago la dieta de la luna menguante... (deja caer una bolsa que tiene tres bocadillos)

Condes- ¿Qué tal?, ¿menguas?

Adiposi-Bueno... u... un poco...... pero ya paso mejor por la puerta, ¿quieres verlo?

(primero se pone de frente luego de costado...)

Adiposi-¿Has visto...? Hasta luego, Condes...

Condes- Hasta luego Adiposi...

(Asoman dos por una ventana una con un matamoscas)

Vecina4 (Sulfurosa)-¿Oye, Topami, te has dado cuenta que cada vez hay más moscas?

Vecina3 (To-pami)-Es que se ha convertido todo en un vertedero... Cada cual tira lo que no le sirve, lo que no le gusta, y no importa que el contenedor esté lleno.

Vecina4-Así estamos, con los niños, dos por tres con diarrea... enfermos, con los mocos sueltos... Y nadie hace nada... (se meten)

Condes- Disculpar, pero no he podido evitar escucharos… ¿Quién pretendes que haga algo?

Topami- La gente…

Condes-¿Y quién es la gente? Si quieres que algo cambie, cambia tú primero. Eso de que nadie hace nada me suena a los discursos hipócritas sobre el hambre o la pobreza en el mundo… ¿qué esperas? ¿que el gobierno solucione los problemas? La única forma de cambiar algo, insisto, es que cambies tú. Por ejemplo, tú sabes que eres muy egoísta, que no te gusta compartir nada, que te han pedido la mesa esa grandota que tienes para hacer comidas en comunidad y ni siquiera eso has querido compartir…  Cambia, empieza por ti misma. En esas pequeñas cosas que puedes hacerlo. Deja de ser tan egoísta, por ejemplo. Y deja de ser tan desordenada, empieza a ser más pulcra.

Topami-¿Y por qué tengo que cambiar yo? Que cambien los otros, que están peor… por ejemplo Sulfurosa, que tiene una mala leche que no hay quien la aguante…

Sulfurosa-¿Cómo que yo tengo mala leche? ¿de dónde te has sacado tú que yo tengo mala leche? La mala leche la tienes tú, que nunca prestas nada…

Condes-A ver si la diarrea de tus niños va a ser porque están tomando leche que está mala…

Dejar de pelearos, eso no sirve, sólo estáis reproduciendo lo mismo una y otra vez. Por cierto, tu madre también tenía muy mala leche, ¿verdad?

Sulfurosa-Sí, fíjate qué nombrecito me puso…

Condes-¿Y a ti te gustaba su mal humor?

Sulfurosa- No, claro que no.

Condes- Está bien guardar cosas de las madres, pero no todas. Sobre todo, hay que cambiar aquellas cosas de la madre que no nos gustaban…

 

NARRADOR- LA CONDESCENDENCIA ES UN IMPULSO QUE NOS LLEVA A CONOCERNOS, Y TAMBIÉN A LOS OTROS. Y LOS OTROS A NOSOTROS…

 

(Mientras tanto Condes se encuentra una bolsa en la acera que contiene el bocadillo) Mira al público, pone caras... y llama a su vecina)

Condes- y hablando del hambre en el mundo… Adiposi, se te ha caído algo... (Asoma por la ventana y se echa las manos a la cabeza)

Adiposi-¿No te apetecen...? (con cara de desesperación)

Condes-¿Estas muy ansiosa, verdad?

Adiposi- ¿En qué lo has notado?

Condes- No… intuición femenina…

Adiposi- Pues sí, un poco… Es que todos los días hago ejercicios de visualización y dieta, pero por las noches... siento que la nevera me llama.... Adiposiiiiii.... Adiposiiiiii.... y me tengo que levantar a comer hasta vaciarla. Estoy desesperada... todo el medio me llama con la comida, es algo inevitable, la sociedad está constituida de estímulos gástricos…

Condes- ¡Ay Adiposi, pero no lo ocultes... Ocultarlo es una forma de perpetuarlo! ¿No que estás tratando de escapar de algo que consideras una “basurita”? fíjate, no vas a poder cambiar la sociedad, pero sí puedes cambiar tú.

Adiposi-¿Y qué puedo hacer?

Condes- No niegues tu ansiedad por la comida, simplemente, haz otra cosa…

Adiposi-¿Un hacer?

Condes- Algo que te guste mucho hacer y a lo que hayas renunciado...

Adiposi- Mira, ahora que lo dices, a mí me gusta mucho cantar y bailar, y hace como catorce años, Condescendencia, que dejé de hacerlo... por cierto... justo cuando empecé a engordar.

Condes-Te propongo dos cosas: la primera que cuando te vengan ganas de comer las aproveches para preparar comida para compartir con las demás... Y, la segunda, que cuando te entre la ansiedad, cantes... porque, para cantar, necesitas que la boca esté vacía.... (Adiposi se ilusiona)

Adiposi-¡Ay, me estás haciendo feliz Condes! ¿Qué tal si hago unos canapés para las vecinas con esos bocadillos?

Condes- Me parece muy buena opción. Tírame el ganchito que te los mando.

 NARRADORA: CONDESCENDENCIA ES DULZURA, PERO TAMBIÉN ES RIGOR…

Condes- Hola margarita… estás regando las flores… ¿qué tal de amores?

Margarita- Bien, en la verbena conocí a un chico nuevo en el barrio que me gusta mucho…

Condes- Pero… ¿de la misma talla que los anteriores?

Margarita- Sí, fíjate, no lo había pensado pero se parece un poco a Camilo

Condes- ¿A aquel que tenía tres novias al mismo tiempo? Te lo hizo pasar fatal… cuando finalmente se decidió por la rubia, te quedaste hecha polvo.

Margarita- Pero esta vez no me pasará lo mismo.

Condes- ¿Y qué has cambiado para que no te vuelva a pasar lo mismo? Porque, te recuerdo, que sigues siendo la misma coqueta de siempre, y que los hombres de tu vida son siempre muy parecidos. Y siempre piensas que eso no va a volver a pasar.

Margarita- No es verdad, lo que pasa es que me han puesto el cartel de coqueta…

Condes- Eso no es así, tú solita te lo has puesto… cambia y verás como el cartel se diluye.

Y si te gusta ser así, pues nada, no cambies. Pero entonces no te quejes, ni del cartel ni de lo que te va a pasar… yo no voy a estar aquí siempre para recordarte las cosas. Si no quieres cambiar, perderás la oportunidad.

Cuando uno no cambia, es que no es condescendiente consigo mismo.

Cuando una persona elige el mismo tipo de persona es porque no ha cambiado. Cuando cambie encontrará a alguien diferente. Mientras no cambies no van a darse otras circunstancias. Si has mantenido tu mismo criterio, no esperes que los demás cambien. Porque los demás esperan, también que tu cambies. Entonces, SI TU QUIERES QUE ALGO CAMBIE, CAMBIA TÚ. Y YA TODO CAMBIARÁ, TODO.

Si usted quiere cambiar, cambie usted.

Lo normal es que ante un experiencia usted piense: que ha pasado aquí? Usted ha quedado hecho polvo. ¿Qué ha ocurrido? Esto y esto. En que he participado en esto? Haciendo esto. ESTO TENGO QUE CAMBIARLO. Me pasa una vez, esto no me vuelve a pasar otra vez, así de simple. ¿Qué participación he tenido yo? Esta. Ya está. Esto lo tengo que cambiar.

 

(Condescendencia entra al edificio. Para entonces ya se ha puesto el sol... todo queda con luz azul de noche. Por dentro lucecitas de flexo. Adiposi sale por la ventana. Afuera se oscurece y dentro se ilumina)

Todas salen por la ventana y dicen a la vez:

-¡OH! Condescendencia ha entrado al vecindario

¡Quién se lo iba a imaginar!

Ya se siente ya se escucha…

Todo ha empezado a cambiar

 

Adiposi-(Canta)¡Ay!, qué noche tan bonita... sólo quiero compartir con ustedes mis vecinas mi comida... El mejor sabor de boca es compartir esta vida... (salen todas las cabecitas).

Margarita-Yo voy a dejar de ocultar mis fracasos amorosos y con mis siete vestidos de novia que tengo en el baúl... voy a hacer cortinas blancas para todas...

Todas-¿Siete?

Margarita-Sí, es que lo había ocultado hasta ahora.

Dolores-Pues, yo voy a abrir la habitación de mi difunto esposo, que hace treinta y cinco años, y voy a regalar todas sus cosas para quien las necesite.

Topami-Pues yo, voy a dejar que vuele mi egoísmo y que se lo lleve el viento, y voy a compartir la mesa que siempre me han pedido, y que nunca he querido prestar...

Sulfurosa-Voy a abrir el cajón de mi mal humor para que vean que también soy capaz de ser amable... jajajajaja....

Todas- ¿De verdad? -se ríen-

Condescendencia-Eh, oigan... Y ahora que todas han limpiado su patio trasero, ¿por qué no limpian el patio delantero?

La condescendencia implica un cambio, pero el cambio da miedo... se recurre al “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

La condescendencia busca reactivar lo descendido, lo caído, lo inmóvil. Lo quieto, que le hace moverse sin ningún objetivo concreto. No busca una meta específica… sino que seas una persona que sepas buscarte, que sepas buscar la alegría, la pasión. No es una señora que juzga sino que aspira a que haya esa unión en lo Divino, en lo humano, en lo propio.

 

NARRADORA: SI QUIERES QUE ALGO CAMBIE, CAMBIA TÚ… SE CONDESCENDIENTE.

Y esa noche, cada una, condescendencia sintió... Y entre todas reciclaron sus basuras personales, entre risas, lágrimas y una gran ilusión... Y en cada nueva estación, primavera, verano, otoño, invierno, el vecindario pintan de un renovado color, y los niños garabatos grafitean con pasión... ¡Ay que belleza, qué pulcritud...! Todo se ha vuelto luz de virtud...

Y hasta aquí ha llegado el cuento, Condescendencia y rigor, ya se han salido del cuento y entre ustedes ya se encuentran, pa’ que les digan que sí...

 

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