La Cuántica de los Afectos (Mayo-14)

Este mes nos adentramos en el intrincado mundo de los afectos. Pero queremos darle una nueva perspectiva, para que esos afectos, no nos hagan seres inválidos, atascados y esclavos, sino que, por el contrario, se conviertan en lo que realmente son: un motor de evolución.

Quizás el mundo de los afectos sea la esfera que más nos ‘afecta’ a las mujeres en nuestra vida cotidiana, y se convierte en lo que más suele alterar nuestro hacer. Y en esto, vemos que el nivel de educación y de formación profesional no marca muchas diferencias. Ya sea una mujer culta y estudiada como una mujer sin recursos intelectuales, ambas caen con cierta frecuencia presas de sus afectos, y quedan ‘afectadas’. Esa suele ser nuestra realidad: cuando nuestros afectos se alteran, producen en nosotras una afectación.

Esto, queramos o no, influye en nuestro entorno, porque somos -en cierto sentido- nosotras las  mujeres, un vinculo de unión en las relaciones de familia, de trabajo, etc…

Así que resulta primordial saber qué alcance tienen nuestras vivencias emocionales y cómo podemos vivirlas sin ser unas ‘afectadas’. Los tiempos en los que vivimos no favorecen mucho las relaciones solidas y estables, y tenemos el deber de manejarlas lo mejor que podamos para no estar permanentemente afectadas ni afectar a nuestro entorno. Y es aquí donde entra el juego la cuántica de los afectos.

Hasta hace apenas un siglo, primaba en nuestra sociedad el concepto mecanicista de las cosas, es decir, el de causa y efecto. Pero a partir del descubrimiento y la difusión de la teoría cuántica, se ha empezado a divulgar la idea de que el observador también influye en la realidad que contempla; nosotros producimos un efecto en lo que nos rodea y, por tanto, modificamos nuestro entorno. En pocas palabras, nuestros afectos –por tanto- modifican el entorno.

¿No han experimentado alguna vez, el vacío de personas que se genera entorno a uno, cuando estamos mal, y nadie quiere sentarse con nosotros? Es como si estuviésemos emanando un mensaje cifrado que dijera: “Peligro; apesto”. O esa otra situación en la que, una decisión interna tomada a tiempo, ha hecho que el comportamiento de los que nos rodean cambie, sin siquiera haberles dicho nada

El cómo vivamos nuestro mundo de emociones y de afectos, por el mero hecho de que nos modifica a nosotros los primeros, ya está modificando el entorno. Porque esos efectos-afectos nos transforman permanentemente y esa transformación nos hace dar una respuesta diferente a la que hubiéramos dado antes. Y como hemos cambiado y hemos dado otra respuesta que no es la misma que hubiéramos dado antes de tener esa impresión, entonces ya estamos influyendo en nuestro entorno.

Cambien una sola pieza del puzzle  de la realidad, y el puzzle entero tendrá que reacomodarse para cuadrar.

Y hemos de dejar claro, que ese efecto que produce en nosotros el mundo emocional, muchas veces no hace falta que se exprese con palabras para que afecte a nuestro entorno. A veces un silencio dice más que miles de discursos, o una mirada perdida, o un simple suspiro. Por eso también es importante entender que tratando de reprimir nuestra afectación, no vamos a evitar que nuestro entorno se afecte. De nada sirve callar. Cuando los afectos nos afectan, eso ya está produciendo un cambio inmediato en el entorno.

Así que, más bien, la propuesta es aprender a lidiar y comprender el mundo de nuestros afectos, en vez de tratar de reprimirlos.

No nos han enseñado a cuidar del jardín de nuestras emociones, no nos han educado a saberlas interpretar y  observar adecuadamente. Podríamos decir que, a pesar de tener muchas carreras universitarias, seguimos siendo grandes analfabetos emocionales, y eso hace mucho más difícil que seamos conscientes de hasta qué punto nuestros afectos… afectan, a nosotros y a los demás.

Y además, como no tenemos esta consciencia de nuestra interrelación con lo que nos rodea y no nos percatamos de que podemos modificar la realidad, nos volvemos seres pasivos ante los estímulos que recibimos y, por tanto, susceptibles de cualquier manipulación o experimentación. Pero si nos sabemos “cuánticos” en nuestros afectos, nos volveremos seres activos y difíciles de manipular.

 

Veamos dos ejemplos de cómo se transforma la atmósfera en una habitación, por las emociones:

Un hombre nota que su mujer está extrañamente callada, y le pregunta:

-¿Te pasa algo cariño?

Y ella responde con sequedad:

-No, nada– y retira la mirada hacia otro lado.

Han sido simplemente un gesto y dos palabras, pero ya ha cambiado el aire del ambiente y se ha convertido en irrespirable. No ha hecho falta decir nada. La afectación de una persona está alterando todo su entorno.

Afortunadamente, esto no solo ocurre para enrarecer y afectar en el sentido negativo, sino que también ocurre en el sentido bondadoso. Cuando nos emocionamos ante algo, nos ilusionamos, nos conmovemos ante una situación bella, eso también modifica el entorno. Las partículas a nuestro alrededor se transforman, el aire se hace más liviano y los que nos rodean es más probable que se sensibilicen ante lo que nosotros hemos despertado.

 

Creemos, desde la Inspiración Femenina, que los afectos son un motor de cambio permanente de los seres humanos, y es ese intercambio el que hace que no nos estanquemos y no nos volvamos unos re-sentidos. Es por ello que tenemos una gran responsabilidad: la de darnos cuenta de que con ese ‘efecto’ que produce en nosotros  los afectos, estamos “alterando” el mundo. Cambiamos la realidad con nuestros afectos.

 

Si lo comparamos con la Historia del Arte, podríamos decir que el mundo de los afectos sería un equilibrio activo entre el “impresionismo” y el “expresionismo”: Los afectos nos impresionan y nosotros nos expresamos.

Esa es la clave: te expresas cuando te impresionas, pero si eres consciente de que esa expresión modifica tu entorno, tu expresionismo no tendrá la agresividad de El grito de Munch, sino pincelada activa y fascinante de Kandinski.

Sería como tratar de modular las impresiones que alteran nuestros afectos para poder expresarlas de manera que no afecten a nadie más. Prepararnos para recibir los impactos de otra manera y que no nos convirtamos en unos afectados.

Y si de modular las impresiones se trata, queremos felicitar a JL Padilla, por sus 100 programas de IMPRESIONES, HOY de Tian TV. Sin duda, un programa que nos trasmite la actualidad mundial, de tal modo, que la impresión de ésta sobre nosotros no sea un motivo de enfermedad sino, por el contrario, una invitación a la consciencia.

 

 

 

 

 

 

 

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