La liberación a través de lo femenino... a propósito de la maternidad (Febrero-07)

Inspiración Femenina presenta su tercer encuentro con la “Identidad de lo Femenino”, y, en esta ocasión, lo hace bajo la onda de “la maternidad”.

Maternidad: Evidencia de lo creativo… Y el “Verbo se hizo”… es la muestra incontestable de la originalidad, genio y belleza. Asunción de eternidades. Perpetuación de la especie… la más emotiva expresión de la inmortalidad.

La investigación del “Eterno femenino” como unidad de especie que se presentan en estas páginas, es una labor minuciosa, compartida, solidaria y cotejada con la realidad cotidiana. Tiene el sentido del “ahora mismo” y la perseverancia de lo fecundo, con matices de recuerdos y aromas de futuro.

Todos, en alguna manera, nos sentimos aludidos en estas páginas y no podemos permanecer indiferentes. El objetivo está cumplido… Se presenta un “rapto de AMOR sostenido en Mi bemol mayor, opus 54”… A propósito de una descriptiva melodía cargada de sensatez, imaginación y esperanza.

Estamos seguros del disfrute y del descubrimiento en el interior de cada uno… y de la perspectiva de resucitar la verdadera dimensión del “vivir de universo”, esencia innata de la vida.

 

TIAN, Diciembre 2.006

J.L. PADILLA CORRAL

 

A punto de culminar el pasado 2.006, el grupo Inspiración Femenina hemos publicado nuestro tercer libro, que lleva por título:

“La liberación a través de lo femenino…

…a propósito de la maternidad”

Podría parecer un título pretencioso, pero, más que una pretensión, es una necesidad urgente de humanidad.

Desde siempre, filosofías, ideologías, religiones, han utilizado el término liberación –y la han buscado-, y, excepto contadas excepciones, creemos que es obvio que ni hombres ni mujeres la han alcanzado. Pensamos que uno de los motivos de este fracaso de especie está en el hecho de que se plantea desde un marco de falsas libertades.

El resultado ha sido que una parte de la humanidad goza de unas libertades que no dejan de ser parciales y condicionales, a costa del sufrimiento y la falta de libertad de otros.  El contexto social en el que nos movemos en los países del primer mundo, nos da la falsa idea de libertad, sí, para todos. Somos muy democráticos y tenemos libertad de vestir lo que nos ofrecen, libertad de tomarnos unos días de vacaciones al año y viajar a donde queramos siempre y cuando podamos pagarlo… con unos controles policiales en los aeropuertos que, bajo la excusa de la seguridad, parecen más bien controles carcelarios, etc.

La supuesta “libertad”, es resultado de un ejercicio de poder, fundamentalmente por parte de quien lo ha ostentado, es decir, lo masculino. Y el concepto de libertad también se basa en esta libertad de estilo masculino. La mujer nunca ha gozado de esta libertad –recordemos que, en este país, hasta hace poco tiempo la mujer precisaba de una autorización del marido o del padre para poder viajar sola-, es más, es un ser al que no se conoce en estado de libertad. Siempre esclava de complacer al marido, a los hijos, a los padres… de tener la imagen social que se espera de ella, de ser una “buena mujer”. Y no sólo la libertad del varón ha anulado la de la mujer, también ha esquilmado al resto del planeta –véase la continua desaparición de especies, el empobrecimiento de los recursos de la tierra por la mala utilización, la contaminación, etc.-. La libertad y la liberación no pueden residir en el dolor de los demás.

El camino de la liberación ha sido planteado por todas las culturas y nunca ha estado adornado por la sencillez y la comodidad. Plantearlo a través de lo femenino,entraña una dificultad añadida, porque las mujeres, a lo largo de la historia, hemos arrastrado un handicap importante: No saber quiénes somos.

Necesitamos, como especie, conocer, saber cuál es la naturaleza de lo femenino en estado de libertad. Necesitamos saber cuál es su punto de vista, su manera de organizarse, su opinión, su criterio con respecto a la vida. Y eso es urgente, porque nuestra especie da síntomas de desaparición.

La liberación incluye tanto a varones como a mujeres, porque consideramos que ambos forman parte del femenino de humanidad, y es necesario que, entre los dos, desarrollen esta imprescindible labor de especie.

¿Por qué a través de lo femenino?

Porque, como hemos dicho, lo femenino todavía no ha desarrollado su libertad, y es el “esclavo” el que busca la liberación. Lo masculino ya se ha expresado sobradamente, ya sabemos lo que da de sí y no puede servir de referencia a la hora de buscar la auténtica libertad.

Lo femenino, la inspiración femenina, tiene un modelo de libertad diferente a la del varón. Un modelo que se basa en la especial condición de su cuerpo, que le permite ser receptáculo de la Creación a través de la fecundidad. Y eso es una diferencia evidente entre el varón y la mujer. Rescatemos las diferencias que tenemos y busquemos su desarrollo liberador, para poder salir de la tela de araña en que actualmente estamos las mujeres. Éste sería un planteamiento nuevo que no parte del varón, ni parte de la esclavitud de nadie. Y es de inspiración femenina, porque, en su modelo de concretización, necesita de la fémina –y del varón como ser intermediario–. Por eso, nuestra propuesta como inspiración femenina es desarrollar la liberación de lo femenino a través de la maternidad; una cualidad propia de lo femenino, que hasta ahora ha sido un motivo de esclavitud. Atrevámonos a vivirla desde el punto de vista de lo femenino y, probablemente, empezaremos a saborear lo que es la liberación.

En definitiva, todo aquello que nos conduzca a la propia identificación, va a ser un camino que nos lleve a la libertad.

Proponemos un modelo de libertad que no sólo es aplicable a la mujer. También es aplicable al varón porque él puede ser fecundado de una idea, de un proyecto etc. De la misma manera, es un modelo en el que participan todas las mujeres, tanto las que han sido madres físicamente como las que no. Por lo tanto, es un modelo que se puede aplicar a todos los seresde nuestra especie, y de las demás especies, porque es un modelo que se basa, sobre todo, en el respeto a la vida.

La vida nos ofrece algo a través de lo cual poder ir descubriendo cómo es esta libertad: La Energía Espiritual Sensible, la sexualidad. Todo empieza por la atracción libre de los seres. Esa atracción mutua es un vivo ejemplo de un proceso libertario, ¿por qué? Porque no hay quien nos imponga que un ser nos atraiga. Quizás nos han podido imponer un matrimonio, pero no esa atracción que surge cuando se conoce a una persona. Esa atracción sucede o no, nuestra voluntad tampoco ejerce influencia sobre ella; es absolutamente libertaria.

Si seguimos la evolución natural en esta relación de amor llegará un momento en que puede surgir que la mujer quede fecundada. Ésta será la primera fase que vamos a contemplar en este camino de liberación a través de lo femenino. Luego vendrá la fase de la maternidad, después la crianza en la infancia, la maternidad con hijos adolescentes y la maternidad con los hijos adultos.

Cada una de estas fases va a tener elementos liberadores –con criterios distintos a la libertad masculina– que van a ser comunes y válidos tanto para lo femenino como para lo masculino.

En este libro vamos a irnos adentrando en la fascinante aventura del desarrollo de cada una de estas etapas, buceando en sus profundidades, buscando sus tesoros, reconociendo los elementos que nos han esclavizado y sacando a la superficie aquellos que pueden liberarnos. Todo un mundo sin descubrir, virgen ante nuestros ojos, anheloso de ser explorado y desarrollado.

Bienvenidos a esta maravillosa inmersión.

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