LA MATERIA ¿ES O NO ES? ESA ES LA CUESTIÓN. A PROPÓSITO DE LO ILIMITADO. (Febrero 2015)

 

En el recorrido que venimos haciendo desde hace unos meses, a propósito del desarrollo de una nueva sensibilidad desde lo femenino, creemos que un elemento de especial importancia para realmente desarrollar otras sensibilidades es la percepción de lo material y lo inmaterial, el tiempo y el espacio, lo limitado y lo ilimitado.

Y una de las cosas que hemos de preguntarnos, en esta nueva sensibilidad de lo femenino es: La materia… ¿existe? ¿Es realmente lo que percibimos, o hay algo que nos estamos perdiendo?

Clarísimamente podríamos afirmar que sí, que la materia existe, porque podemos verla, tocarla, olerla, saborearla… es decir, nuestros sentidos nos informan de su existencia.

Sin embargo, la ciencia nos dice que esto no es exactamente así, que en realidad lo que llamamos materia es un estado de la energía, o una manifestación de la misma.

Tendremos que aceptar que nuestros sentidos tienen una capacidad limitada para percibir lo que existe… Nuestra audición se limita a unas frecuencias –por ejemplo, los perros oyen más que nosotros-; igual que nuestra visión –un simple mosquito ve el espectro infrarrojo, nosotros no somos capaces-; nuestro olfato percibe muchos menos matices que el olfato de un cerdo, por ejemplo… Y sin embargo, creemos que la realidad es tal y como nosotros la percibimos.

Del mismo modo, aunque llevemos siglos con el conocimiento de que el Sol no sale por el este ni se pone por el oeste, sino que es el planeta el que gira, seguimos diciéndolo, puesto que eso es lo que perciben nuestros sentidos.

Sin embargo, todos tenemos experiencias en las que los conceptos que habitualmente manejamos, como el tiempo y el espacio, se modifican. Por ejemplo:

-Todavía existen algunas  comunidades indígenas que no tienen en su lenguaje una idea concreta de lo que es el tiempo y lo que es el espacio, como la tenemos nosotros de minutos, meses, horas... si se le pregunta a un “Auaruna” -un jíbaro de la alta Amazonia-: “¿Cuantos años tienes?”, pues se ríe, no entiende la pregunta...

-¿Cuánto tiempo hace que naciste?

-Yo no recuerdo... ¿tú recuerdas?

No necesitan de ese factor para definirse.

Sin irnos tan lejos, les proponemos una experiencia: visualícense a sí mismos, en global… como concepto, como esencia… verán que no lo hacen con una determinada edad. Es más, ni siquiera nos vemos con una forma determinada. Probablemente es porque nuestra ALMA no tiene edad, y cuando la evocamos, nos imaginamos… sin edad y sin forma determinada.

Otro ejemplo es el mundo de los SUEÑOS, en los que tampoco existe el tiempo, ni el espacio tal como los conocemos. Podríamos decir que, en el mundo de los sueños, nos salimos de la tercera dimensión para entrar en otras dimensiones.

Los que hayan estado navegando en mar abierto, de seguro que han sentido esa sensación de infinito. Igualmente tenemos esa sensación en el desierto o cuando se asciende a cumbres, de esas desde las que sólo se ven otras cumbres (casi siempre blancas). Desde esos parajes también se tiene la vivencia de contacto con el infinito. Aunque quizá la forma más sencilla de tener esta vivencia es tumbarnos a observar las estrellas… Al cabo de un rato, el cielo parece que se acerque y luego se aleje… Infinito.

Ya a nivel mucho más humano, tenemos la vivencia de infinito o de ilimitado, cuando algo que teníamos claro que no podíamos hacer, de repente lo HACEMOS. Por ejemplo: yo no sé cantar… y de repente va y canto. En ese momento siento que puedo hacer cualquier cosa. Me he convertido a mí mismo en infinitas posibilidades.

En estas vivencias el factor tiempo y el factor espacio se han diluido. O se han relativizado tanto que tienen poco que ver con la vivencia habitual del tiempo y del espacio. Son instantes en los que nuestros sentidos se han amplificado, han salido de su habitual limitación.

Incluso a nivel biológico, tenemos dos hemisferios cerebrales, que procesan la información recibida de forma muy distinta, y el resultado de la unión de ambos nos da nuestra vivencia de los acontecimientos. Pues bien, el cerebro derecho, lo que podríamos llamar la ‘mente emocional’, tiene unas características muy interesantes: no tiene concepto de tiempo (para la mente emocional, el tiempo es el instante, el momento), y no delimita los contornos (nuestro yo, nuestra individualidad, nuestros límites, los establece el cerebro izquierdo). De forma natural, nuestra estructura tiene elementos para vivir en lo ilimitado, en lo infinito, en la eternidad. Cierto es que luego el cerebro racional pone el contrapunto, pero la capacidad de entrar en otras dimensiones está ahí.

 

¿Qué es lo que sucede, para que no vivamos siempre en estados amplificados, ilimitados?

Que en nuestro estado actual estamos sometidos a tres dimensiones, más la dimensión del tiempo, que vivimos de forma lineal. Pero volviendo a la ciencia, se acepta hoy en día que existen más dimensiones, cada una de ellas con una amplificación de la anterior. Por lo dicho anteriormente, la capacidad de entrar en ellas existe en nosotros, pero no la desarrollamos, porque vivimos en una sociedad con un predominio de la materialidad, en la cual el ser humano ha convertido al tiempo en dinero, y al espacio en poder. Y claro, no quiere relativizar ni el dinero ni el poder. Por poner dos elementos que dificultan la vivencia de lo Ilimitado.

Nuestra conciencia tridimensional y material nos lleva a considerar, por ejemplo, que todo tiene un principio y un fin, con lo cual nuestro destino es… morir. Pero es un destino desde el mismo momento en que nacemos, con lo cual, fíjense, toda la humanidad estamos, desde esta concepción de la vida, en el ‘corredor de la muerte’ desde el mismo momento del comienzo de nuestra vida.

Nuestra conciencia tridimensional y material nos lleva a aceptar la situación mundial de la mujer. Si hubiera un cambio de consciencia que nos permitiera una visión ilimitada, ¿creen, de verdad, que seguiríamos siendo consideradas –y considerándonos- inferiores, seguiríamos siendo maltratadas, esclavizadas? Sólo con ponernos de acuerdo –nosotras- en no consentirlo, sería suficiente para que esta lacra mundial desapareciera.

Podemos, desde el punto de vista energético, y teniendo en cuenta el ideograma de Yung, hacer un abordaje que nos permita, desde nuestro propio cuerpo, entrar en otras dimensiones y acercarnos a la vivencia de lo ilimitado, lo eterno, lo infinito.

Es por ello que hemos recogido un abordaje energético que creemos de mucha utilidad para desarrollar esta nueva sensibilidad. Es un abordaje desarrollado por el Dr. Jose Luis Padilla en su libro Alkimia de la Inmortalidad, específicamente en el capítulo 14: Hacia lo Infinito, lo Eterno y lo Inmortal.

Descripción: eterno.gif

 

 

 

 

El ideograma chino de Eterno, Yung, consta de dos partes, la de arriba, que tiene dos trazos, y que se corresponde con el Cielo anterior, con las aguas anteriores, con la materia oscura –o la energía oscura-; y la de abajo, que es igual que el ideograma de SHUI, el agua, el elemento fundamental para la vida en este planeta.

Los dos primeros trazos, como pertenecen al Cielo anterior, vamos a asociarlos a los canales extraordinarios, y de ellos, a TM y RM.

Así, tendremos una primera actuación en el sentido de Lo Eterno: podemos atribuir al primer trazo un resonador: 3ID: Houxi, la continuidad del torrente; y al segundo, 7P: Tongxuan: El joven misterioso.

“El torrente de la Creación continua para crear un nuevo joven misterioso”.

El ideograma restante configura, como decíamos, SHUI, el agua, tiene 6 trazos que se van a corresponder con los 6 canales unitarios: en los puntos ting, porque son los puntos de mutación, que nos conectan un canal con el otro:

Tae Yang (ID-V) 1ID-67V

Chao Yang (TR-VB): 1TR-44VB

Yang Ming (IG-E): 1IG-45E

Tae Yin (P-B): 11P-1B

Jue Yin (MC-H): 9MC-1H

Chao Yin (C-R): 9C-1R

“El torrente de la Creación continua para crear un nuevo joven misterioso, pero con el soporte de seis planos de energía”.

¿Cómo hacerlo?

Vamos con el dedo meñique a Houxi y con el pulgar a Lieque/Tongxuan, con la intención simplemente de presionar y repetir la frase: ‘El verbo se hace carne y habita en nosotros’. (Así incorporamos la vibración del verbo al resonador)

Los dedos anular, medio e índice plegados, con la posición de la receptividad de la tierra. En el primer movimiento también podemos repetirnos: ‘Yo soy la consecuencia misteriosa de la continuidad del Torrente del Cielo’.

Pasamos al otro lado y repetimos, la presión y la frase, y así sucesivamente vamos a hacer con el resto de los resonadores (los ting).

YUNG "Lo Eterno, El Eterno, Eterno..." dentro de su misterio habita en nosotros, y podemos recordar y hacer consciente esa vivencia. Empezaremos a incorporar de una manera consciente, empezaremos a sentirlo. Aunque no sepamos luego describirlo, indudablemente nos va a hacer ver más cosas de las que habitualmente se ven.

 

 

 

 

 

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