La Trampa de la Liberación a través del Sexo (Junio)

El tema que nos va a acompañar en esta siguiente entrega, que creemos que es una de las grandes trampas que también tiene nuestra sociedad de hoy en día, y en especial las mujeres, es: “La trampa de la liberación a través del sexo”.

 

Haciendo un breve repaso, vemos que la liberación sexual hace referencia al cambio que, en muchos países de occidente, se dio durante la segunda mitad del siglo XX, retando los moldes tradicionales establecidos del comportamiento sexual humano y las relaciones sexuales.

 

Podríamos decir que dicha liberación sexual tuvo sus inicios en los 50, y su máximo desarrollo entre los años 1960 y 1980.

 

Una de las reivindicaciones que supuso la liberación sexual fue la recuperación plena del cuerpo humano y su desnudez, la sexualidad y la condición humana individual y el papel tradicional que jugaba la mujer dentro del matrimonio. Así como también la igualdad entre los sexos, el feminismo y los métodos anticonceptivos.

 

¿Y por qué decimos que es una trampa más esa liberación a través del sexo? Porque pensamos que lo que ha hecho la mujer en busca de esa liberación sexual ha sido imitar al varón, y de esa manera lo que ha logrado es ella misma masculinizarse.

 

Ha querido descubrir sus gustos, sus maneras de vivir esa sexualidad, en una referencia que no le correspondía -la del varón-, y se ha ido alejando cada vez más de su verdadera

identidad y desarrollo de la naturaleza femenina, es decir, dejamos de respetar nuestros

ritmos y ciclos.

 

Hemos buscado tanto la igualdad con el varón que creímos que lo mejor también sería tener una sexualidad como la de ellos, es decir, cuanto más sexo pudiéramos obtener mejor, seríamos mujeres de pro, dándole así preponderancia a la cantidad en lugar de calidad. Pero... qué lejos estamos, realmente, de lo que pueda llegar a ser la

verdadera liberación.

 

Creímos también que la llegada de la píldora anticonceptiva era nuestra liberación, porque no tendríamos que preocuparnos de si quedábamos embarazadas o no, y una vez más volvimos a caer en la trampa. Pensamos que con controlar nuestros ritmos hormonales íbamos a dejar de ser esclavas, sin embargo, pasamos a estar “siempre disponibles, listas y a disposición” del varón.

 

Y nos creímos que íbamos a ser más libres en la medida en que nos exhibiéramos desnudas o semi desnudas por donde quisiera que fuéramos, al igual que ellos, y pensábamos: “al que no le guste que mire para otro lado, es mi cuerpo y yo hago lo que quiero”.

Nosotras, desde la Inspiración Femenina, nos preguntamos si realmente esta es la liberación que queremos. ¿De verdad me siento más libre cuanto más sexo tengo?

Sentimos que la liberación a través del sexo va más allá, que no solo se queda en lo genital o en la atracción sexual, que ¡ojo!, no renegamos de ello, pero pensamos que urge darle a nuestra sexualidad otro carisma.

La sexualidad se expande por todo el cuerpo, y está en todo lo que hacemos: en la práctica de la cortesía, en una sonrisa, en el humor, en el piropo, en nuestras miradas -por poner algunos ejemplos-… Ya así estamos viviendo también la sexualidad.

 

En cuanto a lo femenino más explícitamente, es imperioso que indague y exprese sus emociones y afectos, que sea consecuente con ello.

Porque ocurre que cuando comenzamos una relación afectiva nos da mucho miedo el expresarnos, porque pensamos que si nos mostramos tal cual somos no vamos a gustarle a la otra persona, y vamos actuando según creemos que es lo adecuado, pero nos olvidamos de que lo adecuado es lo que está estipulado por esta sociedad.

Con lo cual actuamos, y poco a poco nos vamos quedando prendidas a esa persona hasta el punto de que no podemos dejar de pensar en ella y nos obsesionamos.

 

Ocurre también que vamos dejando de lado nuestros proyectos y nuestros ideales a un segundo plano, y todos nuestros pensamientos giran en torno a las fantasías y ganas que tenemos de encontrarnos con esa persona. De la misma manera que nos vamos quedando anclados exclusivamente en el sexo. Y no es que el sexo no sea importante, sí lo es, pero hay más cosas como el compartir, el charlar, hasta el discutir.

 

Los ritmos sexuales de la mujer han variado mucho. Antes estaban muy ligados a la fecundación y la mujer era especialmente sensible y ansiosa de la búsqueda del varón en la ovulación, por la reproducción. Eso creemos que ya está pasando, y ahora se está o se trata de manifestar otra sexualidad por parte de la mujer que, en un principio, trata de ser como lo masculino, y eso fracasa porque son cosas muy diferentes.

Ya lo genital, lo carnal -en general- pasa a un segundo plano, si es que se deja guiar por su feminidad. Si no, entra en el plano competitivo con el varón y, claro, puede desarrollar muchas más capacidades sexuales que un varón.

 

Urge que tomemos consciencia de cuál es nuestra verdadera posición, como féminas, en cuanto a la supuesta liberación sexual.

Solamente sabiendo el punto en donde nos encontramos es posible poder plantear una nueva forma de relacionarnos con ese Soplo Espiritual Sensible y, así, poder llegar a una verdadera liberación, donde el sentir y el expresarnos no estén codificados.

ACCESO

RED INSPIRACIÓN

ESCUELA NEIJING

CONTACTO

 

 

COMUNICACIONESTIAN

 

TIANTV