Menopausia (Septiembre-05)

La menopausia es un tiempo especial para la mujer. Durante 30 años de su vida, cada mes ha estado renovando su sangre gracias a la menstruación, y preparando la posibilidad de la llegada de un reencarnado. Cuando este tiempo llega a su culminación, la mujer entra en un tiempo mágico, porque el fin de esa etapa reproductora la lleva a un momento de mutación en el que, energéticamente, toda la sangre que utilizaba en el proceso menstrual se va a mutar en energía.

Es un tiempo de plenitud, de amplificación de consciencia, de serenidad, de madurez en todos los aspectos de la vida. Los hijos ya no requieren de su permanente atención. Ya ha hecho todas las tonterías que tenía que hacer, incluidas las sexuales. No es que “siente la cabeza” –en general, la ha tenido incluso demasiado sentada-, sino que sus intereses van por otros derroteros.

¿Se han dado cuenta de que las pintoras, las escritoras, las artistas en general, suelen desarrollar su mejor obra en el tiempo de la menopausia? Es un tiempo especialmente creativo. Y debe ser así, porque ese plus de energía que tiene la mujer en este momento, si no lo canaliza hacia la creatividad y el arte, es probable que le produzca esas incómodas manifestaciones como son acaloradas, alteraciones óseas, hipertensión, ligeras alteraciones metabólicas como hipercolesterolemia o hiperglucemias, aumento de peso, y síndromes depresivos o equivalentes –la famosa fibromialgia, por ejemplo-.

La mujer menopáusica está lo suficientemente harta de todo, pero tiene la suficiente energía, como para comenzar de nuevo. Al igual que ocurre en Septiembre, hemos recogido la cosecha, hemos limpiado el campo y está preparado para volver a sembrar… una semilla celeste, no trasgénica, no manipulada, auténtica.

Fruto de estas reflexiones, hemos establecido un tratamiento basado en el concepto de las células madre. No pretendemos con él recuperar el proceso de la ovulación, sino utilizar los óvulos –que son células madre- antes de que se atrofien definitivamente. Pensamos que la Creación, aunque suele dotarnos de más recursos de los imprescindibles –siempre vamos sobrados de posibilidades-, tampoco derrocha. Y en cuestión de óvulos, es llamativa la cantidad que se forman en la mujer, para utilizar tan pocos a lo largo de su vida.

En condiciones normales, las gónadas empiezan a formarse cuando el embrión tiene unos 5 mm, a las 5-6 semanas de edad, a partir de un masa de células que forman crestas situadas medialmente en relación con los cuerpos de Müller y de Wolff, las crestas gonadales. Los ovocitos primarios (o células germinales) procedentes de la pared posterior del intestino primitivo, migran a los conductos mesonéfricos que constituirán, conjuntamente con las crestas gonadales, los ovarios embrionarios. Las células germinales (también llamadas ovogonias u oogonias) son, a las 20 semanas de la gestación, unos 6-7 millones. Poco después, hacia la semana 25 comienza un proceso de atresia de estas células, de manera que al nacer, sólo quedan en el ovario 1-2 millones de ovogonias. La atresia continua durante la infancia y pubertad y, al llegar la menarquia sólo quedan 300 o 400.000, de las cuales en cada ciclo menstrual unas 1.000 inician un desarrollo folicular y sólo una ovula, atresiándose las restantes.

¿Qué sucede con todos esos ovulitos que no llegan a madurar?

Pensamos que energéticamente tienen más funciones, en relación con estas características que adquiere la mujer cuando llega al tiempo de la menopausia, y que podríamos estimular con un tratamiento adecuado.

 

Fundamento energético del tratamiento.

-Consideramos que los ovocitos, como cualquier célula germinal o cualquier célula madre, pertenecen al Reino Mutante del Agua. Porque son células primigenias, del origen, de la esencia.

-El elemento que tiene capacidad -por su fuerza alkímica- para inducir la activación o la mutación, es el fuego.

Por tanto, estamos en el eje de la vida: AGUA - FUEGO.

-Por otra parte, estas nuevas visiones que tiene la mujer climatérica, tienen que favorecer el encauzar su vida acorde con lo previsto en su destino.

 

RESONADORES:

-                   LONGYUAN: 2R: “Dragón de Aguas Profundas”: Sería ese dragón, esa serpiente de aguas profundas, con toda la capacidad mutacional, que tendría que ver con el Soplo Espiritual Sensible. El dragón recoge el fuego en sí mismo, y está en territorio del Agua. Además, es resonador Fuego, aunque se ha elegido por su nombre alkímico. Pertenece a un canal del Reino Mutante del Agua, pero es el agua Yin,  el agua más concreta, por eso equiparamos el dragón a los óvulos.

-                   MINGMEN: 4TM: “Puerta del Destino”: Es el recuerdo del Nódulo de Hensen, donde incide el fuego sobre el agua para que se inicie el proceso de formación de un nuevo ser. Nos vamos a los primeros momentos de la formación de esa mujer, a la etapa embrionaria. Todos sus proyectos están ahí. Por eso trabajamos en La puerta del destino, para abrir su destino a un nuevo metabolismo que ella tiene, ahora que ha cesado su sangrado mensual. De esta forma abrimos esa puerta a una nueva dimensión. De nuevo se establece la alianza entre el Fuego de la inducción (es Sanjiao el que incide sobre el nódulo de Hensen) y el Agua de la concretización (puesto que el canal al que pertenece, el Tou Mae, está en la esfera del Agua).

-                   YANGCHI: 4TR: “El estanque de los Yang”En él confluye doblemente la información del origen: por un lado por ser resonador de Sanjiao –Fuego primigenio, inmaterial- y por otro, por ser resonador Yuan –Energía Original-. Inductor por excelencia, tanto de los procesos materiales como inmateriales, Sanjiao va a actuar en el sentido de que se produzca esa alkimia de lo interno.

El tratamiento comienza a realizarse 1 año después de la última menstruación, para estar seguras de que  ya se está en el tiempo climatérico.

La técnica que aplicaremos es la MOXA. De nuevo el Fuego. En cada resonador haremos aproximaciones indirectas con la moxa, hasta que la piel quede roja.

 

En la LUNA NUEVA de cada mes -ni un día antes ni un día después de lo que marca el almanaque-, preferiblemente por la noche, porque entramos en el máximo de Yin, vamos a actuar sobre los óvulos que aún conservamos, pero que no están haciendo su antiguo proceso de preparación, maduración y descarte; están quietos. Están en un estado Yin.

Con la MOXA vamos a generar, algo así como un nuevo BIG BANG, que les va generar un despertar, para que no queden sumidos en el olvido... y la mujer retome su destino con todas las posibilidades.

No tenemos casuística que presentar, pero ya se está realizando este tratamiento en grupos de mujeres, y ellas constatan “cambios”. Sabemos que estamos estimulando células madre e intuimos que el organismo de cada mujer las utilizará según sus necesidades, esas que el organismo conoce pero no llegan a ser conscientes.

No sabemos si los resultados van a ser a corto o largo plazo. No hay indicaciones específicas. En principio, está indicado en todas las mujeres en etapa climatérica.

No es aconsejable mezclar en un mismo día este tratamiento con ningún otro.

¡Buen viaje en “Dragón airways”!

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