Mujer enferma, mujer eterna (Junio-06)

Si hacemos una visión panorámica de la situación de la mujer en el planeta; independientemente del lugar, del nivel económico, de la religión, de la cultura... en cualquier parte donde se esté, nos encontraremos con diferentes acontecimientos que le han pasado, que le pasan y que le seguirán pasando a la mujer; acontecimientos marcados por un sistema de vida patriarcal, machista; y que la llevan a padecer un sin número de enfermedades físicas, síquicas, económicas, sociales, laborales, etc., propias de su condición de ser mujer. A continuación mencionaremos algunas de ellas.

Si nos encontramos con un ser que está en el vientre materno, y se conoce que es del sexo femenino, ya su vida va a estar determinada y marcada por ese hecho de ser mujer. Su vida y su permanencia siempre dependerá de otros; no porque sea un bebé indefenso, sino por el hecho de que nacer mujer es motivo de decepción para unos; para otros implica la adquisición de una dote que son incapaces de obtener, y por tal motivo, prefieren matarla, abandonarla o venderla; para otros es la mano de obra barata en el hogar y termina siendo esclavizada, entre otras cosas. 

En sociedades con más posibilidades económicas su valía depende de la aprobación de los otros y del amor que le otorguen sus allegados; y tiene que luchar por gustar a los demás, con lo cual se hace más esclava de los dictámenes de la sociedad. Ya tiene un papel adjudicado yun camino trazado de antemano donde no cabe la curiosidad, la imaginación y la espontaneidad. Debe ser recatada, humilde, laboriosa, casera, agradecida y conformada.

Su cuerpo es motivo de ocultamiento, de pecado, de vergüenza o de debilidad, y del que no se puede hablar. Un cuerpo que incluso puede ser sometido a graves mutilaciones como es la ablación del clítoris.

 Su educación es muy limitada –si es que la hay- porque “la inteligencia  destruye la feminidad”, porque la educación corresponde al varón. Igualmente sucede con el alimento, cuyo privilegio se lo lleva también el varón.

En ese sentido, la mujer en su infancia está sometida a unos altos índices de desnutrición, anemia, y consecuentemente, enfermedades infecciosas. A esto se añade el alto nivel de analfabetismo, y de esclavitud como mano de obra barata.

Si logra sobrevivir en condiciones mínimamente saludables y alcanza la pubertad, ya entra en el mercado de su cuerpo. Su figura empieza a cambiar y se ve sometida a esa avalancha comercial, cuyo mensaje de fondo es invisible, pero con grandes efectos para la salud. Nos referimos, entre otras cosas, a la mal llamada“Regla”. Ese mensaje oculto lleva impresa la idea de que la mujer es un ser impuro. Su “regla” debe ocultarla o disimularla... “¡¡Comprime tu sangre, que no se note!!...  Para ti y tu comodidad: Com-presas con alas o sin alas, extrafinas, super-absorbentes... O mejor aún el tampax... “Un pene”, para sentirte segura y libre. (No hay error, un pene)

Es una negación a su feminidad, a un proceso que siendo natural y sinónimo de salud se le califica como enfermedad... “Estoy enferma, tengo la regla”... Y como algo que tiene que ocultar; que le impide, en definitiva, comportarse como un varón. Finalmente, esto deriva en la aparición  de multitud  de trastornos en su ciclo menstrual y hormonal, aparecen quistes de ovario, fibroadenomas mamarios, endometriosis... además de los cambios en el carácter y al famoso síndrome pre-menstural que llevan a expresiones tales como... “¡Te vuelves una histérica!”

Además de “La Regla”... ¡¡Sujeta tus pechos!! Moldealos a su gusto... ¡Con Aros, rellenos, siliconas, wonder-bra!... Agrándalos o redúcelos, súbelos o bájalos, estíralos o encógelos… Según las exigencias del varón, claro. (sic)

En definitiva, la adolescente –que adolece de sí misma- está muy influenciada por las opiniones y evaluaciones que le llegan del exterior sobre su valía; lo que la hace más vulnerable para desarrollar una baja autoestima, que la reduce –nunca mejor dicho- a la moda cadavérica: Anorexia nerviosa-bulimia... Es el ideal de belleza que se le impone.

A esta edad si no es esclava o prostituta –según el sitio donde viva- ya tiene que comenzar a buscar su príncipe azul que hará de ella una mujer feliz y valiosa. Una mujer sola es nada.  No puede convertirse en una solterona amargada o en una mujer que por “libre” tenga que comportarse como un varón.

¿Y de tu sexualidad? Ni hablar. Entre la educación sexista basada en la sumisión y la dependencia y la ignorancia, su sexualidad no se desarrolla en su verdadera dimensión. Con el agravante de que no se tiene consciencia del riesgo que conlleva una relación sexual. Por mencionar algunos: El aumento de los embarazos no deseados que aumenta la incidencia de abortos provocados; el abuso de la píldora postcoital, como método para “evitar accidentes”.

Y solamente mencionar que en esta época de la adolescencia tiene mayor riesgo de drogadicción, suicidios, homicidios y accidentes. Muy similar al varón. 

 Si continuamos nuestro recorrido por la historia vital de la mujer llegamos a la Edad Reproductiva... ¿O productiva?

Entre que tiene que ser fértil porque es necesario y obligatorio mantener la estirpe del varón, también debe estar presta para realizar las labores propias de su sexo, y desarrollar sus virtudes, tales como laelaboración del alimento, la fabricación del vestido y de instrumentos de trabajo, el acarreo del agua, la recogida de leña, el mantenimiento del fuego, el cuidado de los animales domésticos, la venta en los mercados locales de los productos del campo por ella elaborados; el cuidado de las personas, la crianza de los hijos, la preparación y administración de remedios y medicinas, la limpieza del hogar y del entorno, el trabajo en el campo... Es decir estar presta para extraer la máxima rentabilidad al más bajo costo.

Está sometida al marido que la suerte le ha deparado y remediará las dificultades que lleguen, mediante el silencio, la comprensión y la resignación. El producto de su trabajo y de su cuerpo es controlado por algún varón que tenga autonomía sobre ella.

Será una Ama de casa profesional. ¡¡¡La reina del hogar!!!... ¡Ah!, con la domesticidad moderna, ahora tendrá mayor educación que ampliará su esfera pública, cultural, profesional, etc. Será una mujer vigorosa y sociable, en vez de ser tímida y sumisa. Ahora será como un varón, trabajará como un varón; pero se le tratará como a una mujer, con todas sus desventajas.

Y para poder entrar en ese mercado laboral es necesario que planifique su familia, y es válido cualquier método anticonceptivo, incluido el aborto provocado, porque ya “la mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer con él lo que le plazca”... Sin saber las verdaderas consecuencias que conlleva para su salud y la de la humanidad en general.

Pero, en definitiva, el objetivo sigue siendo hacerse atractiva a los hombres ya que en el bienestar del hogar, del marido, de los hijos, sigue residiendo su felicidad.

Con todo esto tendrá mayor riesgo de sufrir unas cuantas enfermedades: trastornos endocrinos, enfermedades autoinmunes o autoagresivas como  artritis reumatoide, Lupus eritematoso, esclerosis múltiple, obesidad; Cáncer de mama, útero y pulmón; angina inestable, hipertensión, fibromialgia o deformidades músculo-esqueléticas.

El alimento sigue siendo preferentemente para el varón, perpetuándose la Desnutrición y la anemia, favoreciendo una mayor Mortalidad materna perinatal y mayor incidencia de abortos y complicaciones del parto y del puerperio.

El estrés laboral añadido a los deberes del hogar te produce ansiedad, dolores de cabeza, de espalda, trastornos digestivos y sicológicos que derivan en enfermedades sicosomáticas o en depresión; y mayor dependencia afectiva.

En el mundo una de cada tres mujeres ha padecido malos tratos o abusos en su entorno familiar. El 75% ha vivido violencia física, el 65% ha vivido violencia emocional y el 45% ha experimentado violencia erótico-sexual.

Después de todo esto, a partir de los cuarenta la mujer es invisible para los hombres...Y cuando llega LA MENOPAUSIA, deja de ser mujer. Comienza su decadencia. Pero aun así, seguirá trabajando sin derecho a la jubilación, porque además de cuidar de su esposo y de sus hijos, ahora vienen los nietos. O por el contrario sufrirá el efecto del “nido vacío”, con lo cual su vida ya no tiene sentido.

Si no tiene otras fuentes de autoestima más que las rutinarias del hogar y hay una ausencia de funciones maternas, será más propensa a la depresión, y padecerá más dolores de cabeza, reuma, insomnio, etc.

Como consecuencia de la Menopausia vienen los sofocos, la osteoporosis, osteoartritis; y la terapia hormonal sustitutiva: “¡¡Ponte parches hormonales en el culo y seguirás manteniendo la juventud!!”... Aunque con ello aumente más el riesgo de enfermedad coronaria, de ictus, de trombo-embolismo venoso, de cáncer de mama invasivo.

Una de cada tres mujeres mayores sufre Incontinencia urinaria, con su respectivo impacto psicológico, social y físico.

Paulatinamente, con los años, va perdiendo sus funciones, se deterioran sus sentidos y sus posibilidades físicas, con lo cual pierde su autonomía, comienza a ser dependiente,  a tener miedo a la soledad. Así su calidad de vida se va mermando. Ya tiene más riesgos de sufrir cualquier enfermedad crónica, todos sus sistemas empiezan a fallar: Enfermedad cardiaco-isquémica como la Angina inestable. Trastornos autoinmunes que favorecen el  cáncer, diabetes, Alzheimer, alteraciones músculo-esqueléticas, fracturas de cadera.

En general, la mujer sufre más enfermedades crónicas y degenerativas que el varón, pero porque dura más años.

¿De ahí el dicho “mujer enferma, mujer eterna”?

¿No será que la historia de la enfermedad de la mujer se reduce al hecho de ser mujer?

¿O el hecho de ser mujer te ha permitido ser eterna aunque estés enferma?

 

Sí, ésa ha sido nuestra enfermedad –ser mujer- en esta humanidad patriarcal, en la que hemos sido tratadas como un ser inferior y despreciable, sobre el que se pueden cometer todo tipo de abusos. Es la historia de la enfermedad de ser mujer, que debemos comenzar a cambiar, porque hay todo un mundo sin explorar y conocer al que sólo accederemos con nuestros propios ojos y mediante nuestros recursos. Y ese mundo por conocer es el de la mujer.

Pero ¿qué recursos tenemos? Casi no nos atrevemos a pensar solas,
somos incapaces de valernos por nosotras mismas y estamos todavía muy lejos de saber que sólo la libertad económica y la educación procuran la verdadera
libertad.
Se sabe que cuando aumenta el ingreso y la educación de las mujeres, mejora la salud y la nutrición de toda la familia, en grados comparativamente mayores que cuando dichos aumentos se refieren al hombre. El desempeño de una actividad remunerada tiene un efecto psicológico positivo, no sólo da independencia económica sino que da una fuente de identidad, unión con otras personas y realización personal. La mujer valora y se siente satisfecha y realizada por el desempeño de otras funciones, incluso es más saludable que la mujer que no trabaja.

No sólo es recomendable el desempeño de un trabajo remunerado sino también la participación en actividades físicas, deportivas, desarrollo de hobbies, participación en actividades sociales, culturales, que potenciarán estilos de vida saludables, adaptativos y con mayor satisfacción personal.

Las causas que determinan el comportamiento de cualquier personano depen­den de factores biológicos y heredados únicamente, ni tampoco son totalmente ambientales y se han aprendido del exterior. Más bien ambos polos: Genética y Ambiente, han interaccionado desde el mismo momento de la concepción del nuevo ser humano, condicionando su desarrollo y posterior crecimiento tanto físico como psicológico. Los genes heredados son importantes, pero es gracias a la acción y cualidades de un contexto de un ambiente, que las capacidades o potencialidades de una persona se amplían, se debilitan o simplemente no brotan y se extinguen. Además, este complejo entramado de interrelaciones biológicas y evoluti­vas puede ser influenciado, en el aquí y ahora de la vida de una persona, por el papel que ejercen agentes muy importantes como la familia, y el entorno educativo y sociocultural.

En ese sentido el estilo de vida que nos han impuesto por ser mujeres –que lo hemos esbozado desde el inicio de este articulo- nos ha llevado a enfermar de unas cosas, a las que nos hemos sabido adaptar para poder desempeñar las funciones de madre y mujer de esta cultura. Pero a su vez, este estilo de vida nos ha protegido de otra cantidad de enfermedades que son generadas justo por este estilo de vida.

El hecho de querer igualarnos al varón, favorecerá que entremos también en ese ciclo de enfermedades propias del varón, que conducen a la muerte a edades más tempranas. Sabemos que la mujer en cualquier parte del planeta, independientemente de las condiciones de vida que tenga, vive más años que los varones. Al tratar de ser igual al varón comenzaremos a sufrir sus padecimientos; más los que aparezcan por desidentificarse como mujer.

En el caso de la mujer, lo que le ha tocado vivir, le ha permitido adaptarse y desarrollar potencialidades nuevas, por ejemplo, el solo hecho de vivir la enfermedad de otra manera: sólo es algo más que hay que superar entre las infinitas tareas que se realizan a lo largo del día. Vivir la enfermedad como un mecanismo de adaptación que me permita sobrevivir por más tiempo.

Cada uno ha desarrollado conductas adaptativas diferentes que le han permitido su supervivencia. Si perdemos esas conductas dejaremos de existir. Por eso la propuesta es, que partiendo de donde estamos, desde este estado de inferioridad, en este medio que nos ha tocado vivir debemos rescatar todas esas conductas que nos han permitido sobrevivir y adaptarnos, rescatar todos los factores ventajosos y positivos que hay en lo que nos toca vivir. Veamos...

El ser la encargada de la reproducción ha hecho que sea más vigilante, más sociable, con mayor capacidad para la intuición, la interpretación de emociones y sentimientos.

Por ser mujer se me ha educado en los valores de cooperación, y dependencia, cuidado de los demás, promoción de la salud familiar y de la comunidad, sin el interés previo de obtener un beneficio o una renta propio. Esto ha permitido desarrollar un instinto de sanación propio y hacia los demás, con recursos propios.

La mujer es un ser dependiente y comunitario, más preocupado por las relaciones igualitarias y solidarias, favoreciendo una vida en comunidad, siendo así más extrovertida, afable y flexible. Lo cual me ha permitido adaptarme mejor a las dificultades que me toca vivir. Además, que por su naturaleza, no es un ser violento, en esa medida ha podido adaptarse sin violencia.

Posee mayor apertura mental a la experiencia, es más flexible ante la vida, con mayor tolerancia, imaginación y amplitud de intereses. Se reconoce como un ser ignorante con deseos de aprender cosas nuevas.

Esas funciones que ha desempeñado como “virtudes propias de la mujer”, en realidad son funciones artesanales –de arte-sano- que han permitido suplir las necesidades básicas, mantener la vida,  aún a costa de la propia vida. El esforzarse más allá de las propias posibilidades para favorecer la supervivencia de los hijos y de la comunidad, ha permitido desarrollar mecanismos de autocuración, de adaptación, de evolución y de longevidad propios; aún en las condiciones de vida más duras. En cualquier parte del mundo, independientemente de las condiciones de vida que tenga, la mujer vive más años que los varones.

De la misma forma debemos empezar a asumir y valorar nuestra propia fisiología corporal que se ha tratado de ocultar, de despreciar y de vivirla como una enfermedad. Reconocernos como un ser en permanente sintonía con el universo, lo cual se refleja en los ciclos hormonales mensuales de crecimiento, fecundidad y renovación que no solo se reducen a la reproducción sino que impregnan todo el cuerpo llevándolo a un estado muy cercano a la Creación: la recreación... RECRE-ARTE. Y que al superar esa etapa accedemos a otro estadio que es la MENOPAUSIA... menos pausa... sin prisa pero sin pausa.

La Menopausia, edad de oro en la mujer. Esun momento de excepción que permite la evolución. Es aquel en el que energéticamente es posible ese cambio evolutivo, como es de los 50 a los 60.

Biológicamentees más favorable esa evolución para la mujer. Porque cesa la reproducción, cesa la ovulación, cesa la menstruación, entra biológicamente en otro estado, más favorable para la mujer.La mujer está en una posición inestable; las posiciones inestables son las más favorecedoras del cambio, de la evolución.

Más favorable que ocurra eso en la mujer, puesto que sociológicamente, socialmente esta mujer ha logrado otro status en relación con el patriarcado, de estilo de vida, de manera de vivir, el acceso al trabajo, etc. Ya no puede ser una mujer explotada. Llega a ser respetada, llega a ser referencia y pilar de la comunidad.

Después, reproductoramente también es más favorable que ese acontecimiento sea excepcionalmente en la mujer, puesto que el nivel de reproducción ha bajado drásticamente. Es decir, globalmente el nivel de reproducción en el planeta ha bajado.

Como el factor fundamental para la reproducción es lo femenino, digamos que tanto energéticamente como biológicamente, como sociológicamente, como reproductivamente es más probable que esa evolución se da en la mujer que en el varón.

La probabilidad en el varón se reduce en tanto en cuanto la sociedad patriarcal todavía vemos que le queda mucho carrete, todavía va a continuar miles de años más. Entonces las probabilidades (estamos hablando del cálculo de probabilidades) de esa evolución dentro del varón son menores.

O sea que genéricamente podemos decir ahora que la excepcionalidad de la evolución es más probable en la mujer, porque va ganando en categoría lo femenino porque se va a tener que encargar de cuidar al varón, entonces es más lábil el varón en esa edad, que la hembra. La hembra es mucho más resistente en esa edad y mucho más capaz puesto que se aparta del mundo de lo material, puesto que ya no reproduce, abandona el mundo de la materia y esa energía la está empleando en el mundo de la idea. En cambio el varón sigue en el proceso material y su oportunidad es tener de referencia a la hembra para entrar en ese cambio de estructura y de no dar preponderancia a su cuerpo, al mantenimiento de su forma, sino dar preponderancia a los ideales.

 En la medida que el varón se alerta hacia un ideal, podrá situarse en una similitud a la hembra, en igualdad de condiciones, de probabilidades. Entonces sí, sus probabilidades se aproximan muy parecidamente a las de la hembra. La hembra no tiene que hacer ese esfuerzo, le viene dado biológicamente. Finalmente es el varón el que tiene que equipararse a la mujer, no al contrario. Justo es todo lo contrario a la idea que nos han vendido –incluso el gremio feminista- de querer ser igual al hombre, de equipararse con el hombre.

En definitiva, la propuesta es que reconociendo y sabiendo dónde estamos en esta sociedad patriarcal, debemos empezar a recuperar todos los recursos que este estilo de vida nos ha permitido desarrollar, y a partir de ahí irán surgiendo nuevas expectativas, nuevos elementos que nos permitan llevar a cabo nuestra verdadera naturaleza de mujer. No se trata de combatir o luchar contra el sistema. Se trata de surgir desde donde estamos, con lo que hemos aprendido y  desarrollado, que no es poco. Porque en realidad nuestra enfermedad es un estilo de salud que nos ha permitido desarrollar recursos de adaptación. La adaptación ha permitido a la mujer sobrevivir, ser una arte-sana, y así, ser Eterna...

Porque si por ser mujer, soy enferma; por ser enferma soy eterna. Pues... por ser Mujer soy Eterna... Gracias a Dios... Lo cual no indica que siempre esté enferma.

 

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