Propuestas en femenino para el desarrollo integral de la humanidad (Julio-10)

Bajo este título presentamos nuestro trabajo en el pasado Congreso de Inspiración Femenina que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá. Evidentemente, cuando hablamos de 'propuestas en femenino', no hablamos sólo de propuestas para mujeres, sino para la humanidad contemplada como un todo.

Y evidentemente, teníamos que plantear un 'desarrollo integral' porque hasta el momento, la humanidad ha tenido un desarrollo unilateral, parcial, puesto que la visión e interpretación del mundo sólo se ha contemplado desde la perspectiva de lo masculino.

El desarrollo de la humanidad ha sido de carácter materialista, basado en la lógica y la razón. La imaginación, la fantasía, el juego y las emociones, poco o nada han sido tenidos en cuenta.

La necesidad del exacerbado desarrollo material ha llevado a la humanidad al esclavismo de unos sobre todos y, en este sentido, la especie dominante -el varón- ha dominado a la fémina hasta extremos que aún hoy día son escalofriantes.

 

La esclavitud de la mujer comenzó en las primeras sociedades agrícolas, en las que los más débiles –mujeres y niños- comenzaron a desarrollar trabajos a cambio de sentirse protegidos y conseguir el alimento.

Hoy día pareciera que la esclavitud ha sido abolida, pero a nada que observemos la ‘cruda realidad’, vemos que, incluso, se ha acrecentado; afectando, como antiguamente, a los más desvalidos: a la infancia y a la mujer.

Bien es cierto que a lo largo de la historia ha habido momentos en que la esclavitud pareciera que ha sido abolida, pero no han supuesto, en verdad, una liberación; porque en el fondo no han sido sino cambios en el modelo esclavista imperante, cambios motivados por las necesidades económicas del momento. Así, la supuesta liberación de los esclavos en el siglo XIX, fue una manera de hacer que el ‘esclavo’, además de trabajar, pudiera consumir lo que él mismo producía. De este modo hemos llegado al modelo actual de esclavo-asalariado-buen ciudadano y consumista.

Además de la esclavitud física, esto ha dejado en la mujer un lastre terrible que aún perdura –y nos tememos que seguirá mucho tiempo-, y es el hecho de que confunde la necesidad de sentirse protegida, que hereda de dichas sociedades agrícolas, con el hecho de sentirse amada.

Y ese miedo a no ser amada (y por tanto protegida) le hace a la mujer cumplir puntualmente con todos los modelos que la sociedad exige de ella. Y por supuesto, que la mujer acuda a la cita con imperativos tales como: moda, belleza, moral, costumbres etc., porque de no cumplirlos, será rechazada. No somos –por tanto- dueñas de nuestros cuerpos –como esclavas que somos-. El dueño ha sido y es, esa pirámide de usos, normas, costumbres, cínicas morales, religiones manipuladoras, economías depredadoras… que se llama patriarcado. Occidente también ha puesto un burka a las mujeres y, por supuesto, también les ha practicado una forma de ablación: la de abolir su identidad.

Nuestra propuesta para este desarrollo integral de la mujer pasa por: EL DESARROLLO EMOCIONAL.

Y en este sentido, ni mujeres ni hombres lo tenemos: A los varones les cuesta manifestar sus sentimientos y emociones y, ¡por supuesto!, llorar no es cosa de hombres. Y la mujer es profundamente lábil e inmadura en este terreno. ¡Cuántas mujeres de rangos profesionales elevados se desmoronan ante un conflicto amoroso!

Para ello, nuestra propuesta es que incorporemos todas las edades, desde ya. Es decir, que asumamos a la niña, a la joven, a la mujer madura y a la anciana que llevamos. Y que el varón asuma al niño, al joven, al hombre maduro y al anciano que tiene en su interior. De esta forma nunca nos sorprenderá ninguna edad, porque podremos generar los suficientes recursos emocionales como para que cuando llegue la ancianidad, por ejemplo, no tengamos que ceñirnos a los recursos rancios que nos ofrece el sistema, sino que ya los hayamos proyectado nosotros con una mayor dignidad.

La segunda estrategia es EL CULTIVO DEL LENGUAJE EMOCIONAL.

Aquel que expresamos con nuestro cuerpo, con nuestra sensibilidad y con aquellas actividades que reflejen nuestros sentimientos, como es el arte.

De ahí que propongamos, para esta humanidad en femenino, el desarrollo de cualquier actividad artística: canto, danza, música, poesía, teatro, etc., porque ello nos va a dotar de recursos para expresarnos emocionalmente. Y dentro de lo artístico, queremos hacer especial énfasis en el desarrollo de la expresión corporal, porque en la forma de movernos están implícitas nuestras emociones. De hecho, el término ‘emoción’ proviene del latín ‘emovere’, que significa ‘producir movimiento’.

Y nuestra tercera propuesta es LA AUTOGESTIÓN SOLIDARIA.

Un proceso en el que todos los individuos –unidos por un ideal común- desarrollan sus propias habilidades y las ponen al servicio ‘de’; y a partir de ese desarrollo individual, se general el desarrollo integral de su comunidad. Esta propuesta está basada en el propio modelo de la vida. Sabemos que ésta no sabe de individualidades y que su gestación fue posible a través de la cooperación y solidaridad de todos sus elementos.

Todas estas sugerencias las recogimos en un tratamiento que será motivo de nuestro próximo artículo, ya que requiere una explicación detenida para dar a cada uno de los resonadores elegidos la intención adecuada.

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