Rescate (El año del rescate) (Enero-08)

Hoy nos inspiramos en… el año del rescate que acaba de finalizar.

Y a tal propósito, queremos hacer una pequeña revisión y reflexión sobre aquellos aspectos que hemos rescatado a lo largo de 2.007

Nuestro punto de partida fue en torno a LA LIBERACIÓN A TRAVÉS DE LO FEMENINO, A PROPÓSITO DE LA MATERNIDAD. Nuestro objetivo era rescatar a la maternidad del carácter esclavista que tiene en nuestros días y que ha tenido a lo largo de la historia, de una u otra forma, porque unas veces fue una esclavitud ser madre y otras veces fue una esclavitud no serlo.

De cada una de las fases de la maternidad fuimos rescatando aquel o aquellos elementos que podían ser liberadores, tanto para la mujer como para el varón, tanto para la mujer con hijos biológicos como para aquella que no los hubiera tenido.

En este sentido, veíamos cómo, de la etapa del embarazo, rescatábamos un estado de gracia no voluntario, la mujer no tenía que hacer nada más que dejarse llevar por su biología, para sentir una amplificación de consciencia y una visión inocente y complaciente de los acontecimientos. Y lo extrapolábamos a cualquier situación de la vida en el que una o uno se siente preñado de una idea, un proyecto, una ilusión etc.

En la etapa de la lactancia, entre otras cualidades, rescatábamos una mayor resistencia al estrés y el sentido incondicional del amor.

En la etapa de la crianza o educación rescatábamos la vivencia de que todos somos hijos. El perder esta visión y situarnos como adultos establece una distancia generacional y hace que se pierda la inocencia. También hacíamos una revisión de los conceptos de la educación.

En la etapa de la adolescencia rescatábamos el sentido de la posesión como un impedimento para la liberación, tanto de los padres como de los hijos. Igualmente, invitábamos a hacer una revisión de los afectos, los amores, de los momentos de divertimento del adulto, ese estallido de la primavera que constituye la llegada de la adolescencia, veíamos que nos tenía que contagiar, y no producir “alergia”. También en esta época se produce el despertar a la vocación y los ideales, que tanta falta hace rescatarlos en la “adultez”, esos ideales que, por las “obligaciones” del adulto, hemos ido dejando atrás.

Y finalmente, en la etapa adulta, entender cuál era el verdadero sentido de la custodia y que todo hombre es custodio de otro hombre, junto con el despertar a la obediencia de vida, nos situaban en una posición liberadora que no se vive cuando entendemos que nuestros hijos van a ser siempre “nuestros”.

Todo esto con consejos concretos y prácticos, como el dejar de utilizar la palabra “MI” o dejar de dar consejos no solicitados.

Les recordamos que a propósito de todo ello, se publicó, en diciembre de 2.006, un libro con el mismo título: “La liberación a través de lo femenino, a propósito de la maternidad”, en el que podrán encontrar desarrollados todos estos conceptos.

Llegó el verano y seguimos rescatando… La artesanía de la mujer.

Rescatábamos la artesanía manual como forma de relación de la mujer con lo Divino, ya que fuimos una manualidad del Divino.

Seguimos con el rescate de la artesanía anímica, trabajando en varios aspectos:

-El sentimiento de inferioridad de la mujer, personalizado en la tradicional imagen del ama de casa, nos llevaba a rescatar que, para salir de él, teníamos que incorporar la fantasía.

-El rencor: que se puede mutar a través del sentido del humor y al tomar consciencia de que el rencor se produce como consecuencia de una renuncia a los propios ideales. También se apuntaba que vivir con la consciencia de que cada día es nuevo, permite que surjan otras opciones y posibilidades.

-El miedo y la culpa: el vehículo para liberarse de estas situaciones seguía siendo el humor, en sus distintas facetas: el humor negro, el humor en las cosas cotidianas, el humor que permite reírse de sí misma.

Después vino el rescate de la artesanía fisiológica de la mujer, y veíamos cómo toda su cascada hormonal marca la forma de actuar, de pensar y de sentir de lo femenino.

Y finalmente el rescate de la artesanía de la relación con el hombre, con aspectos tan importantes como: para relacionarse bien con los hombres, una mujer tiene que tener muy claros sus amores, tiene que tener una vocación o un ideal claro, y estar a gusto con lo que hace. Y siempre bajo el signo del no combate. Y con la consciencia y la creencia firme de que el amor es inmortal y que, al ser cada día diferente, cada día puedo introducir cosas nuevas y de esa manera el amor no se cansa.

Y en el viaje del rescate, llegó el primer Congreso Internacional, en torno a la:

“Conspiración y Confabulación de lo femenino”.

A lo largo de la historia de la humanidad, la mujer ha sido objeto de una conspiración, la cual ha tenido, como máximo exponente la guerra. Conspiración que ha tenido una vertiente importante entre las propias mujeres y hacia ella misma.

Rescatábamos, como la conspiración más grave entre las mujeres, la conspiración de las madres hacia las hijas a través de la “ley del silencio”: las madres no suelen transmitir a sus hijas la experiencia de sus fracasos, sus frustraciones, de sus renuncias. Y, ello ha imposibilitado que las hijas tuvieran, al menos, la opción de evitar cometer los mismos errores.

Hemos rescatado que no es posible confabularse con nada ni con nadie, si no tomamos consciencia de que dependemos de una Fuerza Creadora. El tomar consciencia de ello, nos posibilita confabularnos con:

Nosotras mismas

Con otras mujeres

Con algunos hombres

Y en este nuevo año seguiremos rescatando -ya que como especie femenina somos “náufragas” de nuestra identidad- y navegaremos en las aguas del “VÍNCULO”.

La mujer: El Vínculo.

Vínculo, como red de la vida. Vínculo, como posibilidad de que la mujer rescate su olvidada esencia.

                                Año 2008: VINCUL-ADAS.

 

 

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