El Sentido del Movimiento (Abril 2015)

Después de habernos adentrado en los 5 sentidos materiales, y haber visto cómo se pueden amplificar para poder percibir otro tipo de realidad, más allá de la que nuestra cultura y educación nos han impuesto, es propio que hablemos de los “Sentidos Inmateriales”.

Los 5 sentidos materiales nos ayudan a movernos dentro de esta realidad tridimensional, pero –cómo nos han explicado los físicos cuánticos- la realidad se compone de muchas mas dimensiones que las tres que conocemos. El universo no sólo es alto, ancho y profundo.

Nuestro cuerpo dispone de otros 5 sentidos, que los hemos llamado inmateriales, y que nos ayudan a percibir, relacionarnos, y movernos dentro de esas otras realidades. El sentido del movimiento, el sentido común, el sentido Divino, el sinsentido y el sentido propio forman parte de todos nosotros y es importante descubrirlos para poder acceder a otra percepción de la realidad; para poder desarrollar una nueva sensibilidad femenina.

Estos 5 sentidos están ahí y no han sido descubiertos, pero actúan silenciosamente, permitiendo que el ser humano acceda a realidades más sutiles que el mundo material en el que habita.

 

El Sentido del Movimiento: Recuperar el Nomadismo.

El sentido del movimiento es el primer sentido que aparece ya que es la cualidad intrínseca de la vida. Todo lo que está vivo se mueve, aunque no lo parezca.

La manera de movernos nos da una percepción de la vida, nos hace comportarnos de una manera u otra. Si te mueves de manera pesada, es porque estas aburrido, cansado; en cambio, si te mueves de forma ligera, tal vez estés contento, animado… Es decir, nuestra mente se va conformando por la manera en la que nos movemos, y viceversa, nos movemos de la manera en la que nuestra mente está actuando.

Sin duda, la cultura, la educación, las normas sociales han hecho que perdamos nuestro sentido del movimiento propio. Al ser todos diferentes, tendríamos que tener cada uno nuestro propio tipo de movimiento, pero no es así. La cultura nos dice que los hombres se tienen que mover de una determinada manera, y las mujeres de otra; pero no solo eso, los que son médicos se mueven de una forma y los militares de otra; los ejecutivos se mueven más rígidos y los bailarines más fluidos –aunque depende si son bailarines de ballet o de danza contemporánea-.

Es decir, a través de los movimientos se puede percibir el tipo de educación que has recibido, lo que estas sintiendo y pensando a la hora de moverte…

El movimiento nos permite comunicarnos con todo lo que nos rodea. Antiguamente este hecho se sabía, y las personas desarrollaban un estilo de comunicación con el TODO a través del movimiento, de ahí que surgieran infinidad de danzas sagradas para entablar ese vinculo con la Creación.

Sin embargo, hoy en día, al ser humano le cuesta trabajo moverse porque se ha vuelto sedentario. Sedentario no solo en el movimiento de su cuerpo, pero también sedentario en el movimiento de su mente y su espíritu; porque también la mente y el espíritu tienen su movimiento aunque aparentemente estén quietos.

Y es este sedentarismo mental y espiritual el que ha condicionado nuestro movimiento. El cuerpo ya no está integrado, ya no puede hacer muchas cosas a la vez.     Por eso resulta de suma importancia recuperar el nomadismo en este sentido del movimiento. Este nomadismo nos va a permitir permeabilizarnos, comunicarnos y actuar de una manera más saludable con nuestro entorno.

Nos va a permitir amplificar nuestras conciencias y no ser sólo médicos, o sólo ejecutivos, o sólo bailarines, sino que vamos a poder comportarnos y movernos de acuerdo a las circunstancias que se nos presenten, y si somos músicos pero un día tenemos que presidir una reunión ejecutiva, nuestro cuerpo nos va a acompañar, por ejemplo. Mimetizarse con el entorno a través del movimiento es la clave.

Este sentido del movimiento es una herramienta de identificación, y la Creación nos dio la posibilidad de desarrollarnos en muchas facetas, Ella no conoce la especialización. Nos dio nuestro propio movimiento para poder identificarnos con nuestras habilidades, pero el entorno nos ha hecho olvidar - a través de los cánones culturales y la limitación a un solo movimiento- cuál es nuestro verdadero movimiento, cual es nuestra verdadera naturaleza.

Debemos tratar de adoptar nuevos movimientos, aunque esto resulte incómodo, ya que es una manera de cambiar los patrones culturales que nos hacen que no nos identifiquemos.

A través del conocimiento del movimiento puedo sanarme, modificar mi mente y mis emociones, vale la pena tratar de cambiar, simplemente modificando la manera en que nos movemos.

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