Sentimentalismo (Octubre-13)

 

¿Le ha ocurrido alguna vez que, queriendo decir “te amo”,

no se ha atrevido porque ha pensado que no era emocionalmente correcto?

¿Cuántas veces ha tenido alguna idea clara,

pero sus sentimientos no la dejaron cristalizar?

¿Cuántas veces su idea de la vida

no ha tenido mucho que ver con lo que sentía de ella?

¿Cuántas veces conocer algo le ha llevado a desconfiar, y a no entregarse plenamente?

¿Cuántas veces nos han llamado sentimentales

porque nuestros sentires han teñido nuestra razón?

Ser sentimental en una cultura como la nuestra parece parte de una especie de pecado capital, pues se ha entendido como la debilidad permanente de quien se dejar llevar por sus sentimientos, nublando su capacidad racional.

Muy por el contrario, desde la Inspiración Femenina creemos que el sentimentalismo es la capacidad de aunar lo ‘senti’ con lo ‘mental’, el sentir con el pensar. El sentimentalismo se convierte, desde esta óptica, en un elemento sanador de primer orden para una especie que vive en la dualidad permanente entre lo que piensa y lo que siente, sin acertar a unificarlo.

Todos, hombres y mujeres tenemos sentimientos, y todos –aunque algunos se empeñen en negarlo- pensamos, aunque también es cierto que en lo femenino es más predominante el factor sentir, así como en lo masculino pesa más el factor mental. Quizá, por esa tendencia de la mujer hacia los sentimientos, el sentimentalismo se entendió –en una cultura masculina- como una manera ñoña y débil de afrontar la vida. En el mundo de los fuertes y ganadores, expresar los sentimientos ha supuesto una forma de mostrarse vulnerable ante la hostilidad del medio.

Es tiempo, creemos, de recuperar la auténtica connotación del sentimentalismo, como ese equilibrio entre lo que pensamos y lo que sentimos, para que dejemos atrás la tan traída y llevada guerra entre nuestros afectos y nuestras razones. Es ésa una guerra estéril que no conduce a ninguna victoria, sino a permanentes derrotas que van acabando con nuestra salud y con nuestras ganas de vivir. Es ésa una guerra inventada por nosotros, entre dos entidades –pensar y sentir- que por sí mismos siempre fueron armónicos, ya que el descubrir lleva un sentir y el sentir conlleva un descubrir.

¿Cuándo empezó esa guerra?¿Por qué se instauró en nuestro interior? Si indagamos un poco, y usamos el lenguaje como la llave maestra que abre todas las puertas, la propia palabra ‘sentimentalismo’ nos da la clave. Toda esta guerra entre mente y corazón es consecuencia del “sentí-mientalismo”, no del sentimentalismo. Cuando no compaginamos nuestro sentir con nuestro pensar es porque estamos mintiendo. O bien a nosotros mismo, o bien a nuestro entorno. La mentira es mucho más sutil de lo que solemos pensar. Mentirnos a nosotros mismos es tan frecuente que ya nos parece normal. Y nos mentimos cuando algo no nos produce el beneficio que pensábamos, o cuando tenemos miedo a perder algo, o cuando desconfiamos de nuestras capacidades, o cuando nos creemos imprescindibles.

Entonces ya saben: si quieren sintonizar mente con corazón y hacerlo uno solo -porque son solo uno- no mientan. Esto es fácil de decir, fácil de comprender, pero muy difícil de realizar, porque, como decíamos, la mentira está tan instaurada que casi forma parte de nuestras vidas. Del mismo modo, la tan encarnizada guerra entre lo que pensamos y lo que sentimos no es fácil de diluir porque ha ido generando todo una personalidad desde que somos niños. Por eso, creemos que hay que recurrir a la energética, para que ella –desde su sabiduría- vaya unificando y disolviendo al mentira.

En nuestros brazos tenemos dos vectores de luz que son el SANJIAO y el XIN BAO, que transcurren por la cara anterior y posterior de la mano y el brazo. San Jiao tiene un sentido ascendente y partiendo del dedo anular se difumina en la cabeza.  Xin Bao emerge de la fusión de las ramas internas del Sanjiao y confluyendo en el corazón- va a descender hasta el dedo medio o corazón. Es decir, uno de ellos parte de las manos e ilumina la cabeza, otro de ellos parte del corazón y llega a las manos. Fíjense: cabeza, corazón y manos: pensar, sentir y hacer se reúnen en la fusión de estos dos canales energéticos.

“Sanjiao va a realizar la culminación del agua en su relación con el fuego, a fin de llevar lo mental a la iluminación. El maestro de corazón va a purificar los sentimientos con objeto de hacerlos transcendentes y convertirlos en “sentisientos” y, ambos, hacen del ser una UNIDAD que surge de la confluencia entre el AMOR y la INTELIGENCIA”.

Alkimia Tradición y Milagros. J.L Padilla

 

 

Por tanto, la acción energética en estos canales va a favorecer esa confluencia que no es más que el SENTIMENTALISMO del que les estamos hablando. Esta acción energética puede ser a muy diferentes niveles, desde la acupuntura en determinados resonadores, el movimiento energético, qigong, masaje, moxa, etc…

Si hombres y mujeres aspiramos a recuperar el sentido femenino de humanidad que hemos olvidado, hemos de apostar por un mundo sentimental, en el que no nos de miedo expresar nuestros sentimientos y en el que nuestros sentires no enreden nuestra razón. Un mundo en el que hombres y mujeres se entenderán y sabrán convivir mejor porque la naturaleza emocional de unas, y la mental de otros, habrá abandonado los campos de batalla, y nos dedicaremos –por fin- a recolectar los frutos de nuestras esperanzas.

 

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