Ser Mujer implica ALEGRÍA (Febrero-11)

 

Siguiendo con los aspectos más universales a propósito de qué implica ser mujer, expresados por nuestro señor asesor J.L.Padilla, la siguiente palabra a desarrollar es:

LA ALEGRÍA

A lo largo de la historia el papel de la mujer ha sido restringido a un ámbito muy reducido, muchas veces no ha sabido verdaderamente cuál era su papel, se ha sentido inadecuada, inadaptada, vacía, razones que creemos que han favorecido que la mujer muchas veces  haya ido perdiendo la alegría, una de las cualidades de lo femenino.

Salir de todo esto y romper los viejos moldes ha supuesto renunciar a lo más precioso de la mujer, su feminidad, su forma de ser, de pensar y de sentir.

Hoy en día, pareciera que el sistema  en el cual estamos inmiscuidos quisiera circunscribir esta emoción -la alegría- a espacios y tiempos determinados; o sea, a los horarios no laborales (trabajo y obligaciones) que suelen ser los fines de semana y las habituales vacaciones de un mes. En cuanto a los espacios, quedan cada vez más reducidos a los deportivos, a los centros comerciales y de ocio y a las vacaciones en una costa atestada de congéneres. Eso es lo general.

Si hiciéramos un estudio de cómo ha vivido la humanidad  las alegrías, y en especial la mujer, muy probablemente, veamos que las alegrías son ocasionales o, a veces, excepcionales.

Lo que es alegría en un tiempo, a lo mejor, deja de serlo en otro.

Es como si esa alegría, ese contento, esa felicidad estuvieran en estado de planificación y preceptivamente ligadas al consumo o al queobtiene el beneficio esperado; es como el que trata de buscar agua cuando está a punto de perecer de sed.

En cambio, si nos entregamos en aquello que debemos hacer, sin esperar la recompensa y sin buscar el beneficio, y sí, por el contrario, procurando bienestar, procurando equilibrio, suministrando sonrisa,  no perderemos la alegría de vivir. No caeremos en la desesperación. No seremos presas del pánico.

Por estas razones -y más- creemos que urge imperiosamente rescatar esa alegría.

Tenemos que tomar conciencia que como mujeres y madres que somos -aunque no tengamos hijos, simplemente por el hecho de ser mujer ya somos madres- el aprendizaje de la alegría debería ser tarea primordial en el hogar y en la escuela. Hoy en día se educa más por lo que somos que por lo que hacemos o decimos. Tenemos que aspirar a ser adultos alegres, cambiar nuestras actitudes deprimentes, negativas y derrotistas por otras entusiastas, positivas y esperanzadoras, sería la "conditio sine qua non", de una educación para los valores humanos.

La alegría de vivir, la alegría de compartir con otros la propia existencia ha de ser potenciada, incrementada y enriquecida con la ejemplaridad del educador.

El niño descubre la alegría al sentir su propia vitalidad y su propio cuerpo en perfecto funcionamiento. Los sentidos que le abren a la vida, le enseñan a descubrir las primeras alegrías, marcadamente instintivas.

Pensamos que es una de las emociones básicas del ser humano. Es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.

La alegría de vivir no precisa de  la carcajada ni de la palabra, se expresa en la actitud y en el gesto, en el sonido, es la alegría del niño que  no precisa estimulo placentero para manifestarse, está presente en cada uno de los actos que realiza.

Es la alegría que trasciende a lo bueno y lo malo, que sabe encontrar en el displacer la alegría, pero no por renuncia ante un imposible, no es la sonrisa sardónica ante lo inevitable ante lo conocido, es el motor que mantiene la esperanza de lo Siempre Posible. Contempla el acontecer pero no está sujeta a él.

Deja que ocurra lo que tiene que ocurrir, pero está por encima del éxito y del fracaso. Es el compromiso de trasmitir la sonrisa, y no trata de de acaparar el instante, no trata de estancar el agua pues sabe que ésta sólo permanecerá pura en su incesante fluir.

Consideramos que hay motivos más que suficientes para rescatar esa alegría, porqueen cada ser está la posibilidad porque así se ha diseñado en su Universo en este Universo, en el Universo, de rescatar esa ánima, esa alegría suficiente. Porque el diseño está preparado para ello.

“La alegría interior de vivir, comienza con el primer aliento de la mañana.

La alegría interior de vivir, continúa... con el primer verso ante el espejo.

La alegría interior de vivir, sigue... con el agradecimiento al cielo y a la tierra, por la primera agua caliente.

La alegría de vivir persiste... cuando el hombre busca su sustento. Y da gracias de nuevo, al cielo y a la tierra, por permitir, a través de sus manos y de su imaginación, obtener el alimento y los elementos imprescindibles para hacer vigoroso su caminar.

La alegría de vivir que se rompe ante la mala noticia, ante el resultado inesperado, ante las cosas que no salen como uno quisiera que salieran, o ante las situaciones que no son como uno pensaba o creía o quería que fueran... no es alegría.”

A pesar de que el adulto olvida su alegría interna, ésta está, permanece y le permite al ser seguir vivo. Esa es la alegría a recuperar, porque está sólo por el hecho de continuar vivos, está precisamente por alojarse en el corazón; si desapareciera no sería posible la  vida. Pero es preciso recuperar su vivencia.

Urge recuperar la alegría que no entiende de tiempo, que no está sujeta al pasado, que no se puede conservar en un instante y que no espera a manifestarse en el futuro, que está permanentemente desarrollándose y moviéndose hacia la culminación de lo que el ser tiene que cumplir en su momento en este planeta.

 

 

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