Viudas (Noviembre-06)

A una viuda sólo se le puede decir: ten paciencia

Ibo

La viuda sin hijos es como un jardín abandonado

Chino

Cuando la viuda cría a un hijo, no lo hace hombre; cuando educa a un perro, éste no ladra; cuando pone al buey delante del arado, ni se mueve; fracasa en todo lo que hace

Árabe

Buena y honesta es la viuda enterrada

Brasilero

Las viudas son vestigios de los hombres muertos

Brasilero

La difamación merodea junto a la puerta de la viuda

Chino

El traje de la viuda es largo y todos lo pisan

Neerlandés

No hay sábado sin sol, ni viuda sin arrebol

Español

Lágrimas de viuda rica se secan pronto

Danés

La viuda rica llora con un ojo, ríe con el otro

Inglés: EEUU

El que se casa con una viuda tendrá en su plato la cabeza de un muerto

Inglés: EEUU

No te cases con una viuda, en cada riña te recordará a su marido muerto

Bamún

Una viuda es como un pastel de hígado, nunca se sabe de qué está relleno

Neerlandés

Las viudas llevan el demonio dentro

Italiano

 

Cada etapa de la vida de la mujer tiene su connotación cultural, dependiendo, por supuesto, del entorno. Aunque «el entorno» de la mujer pareciera que tiene un «denominador común» en nuestro planeta.

La palabra viuda procede del latín «vidua». El vocablo masculino es mucho más tardío, y el femenino le sirvió de modelo: Viduus. Existe un nombre indoeuropeo común de la «viuda», que se extiende desde el sánscrito por el eslavo, el báltico y el germánico hasta el latín y el céltico;  en los idiomas más antiguos ni siquiera existe o por lo menos no se documenta el nombre de viudo; en los demás, su forma muestra señales evidentes de ser una creación secundaria a base del femenino.

Esto nos lleva a deducir que nadie controlaba el estado el viudo, pero la viuda era sometida a una vigilancia exhaustiva.

Si hacemos la kabalá de la palabra viuda nos dice que es  «ad-uvi», o sea «hacia la uvi». Es una situación muy grave.

 

Una cultura que ha tenido muy claro en dónde posicionar a sus viudas ha sido la hindú.

Las Leyes de Manu, así se las llamó en inglés, son el texto de Manava Drama-Sastra, texto escrito en sánscrito, relata las leyes de los antiguos ortodoxos Brahamanes. Manu era el mítico sobreviviente del diluvio y padre de la raza humana. 2.648 versos divididos en 12 capítulos. A las mujeres no se les permitía aprender los vedas, ni participar en los ritos, y se recomendaba una estricta sujeción hasta el fin de sus vidas.

«La mujer no debe desagradar a su esposo ni en vida, ni después de la muerte. De este modo alcanzará el cielo, aunque no haya tenido hijos. Por el contrario, aquélla que por el deseo de hijos, le sea infiel a su esposo ya fallecido, será despreciada en la tierra y no admitida en el cielo.

La viuda deberá demostrar la fidelidad a su esposo muerto alimentándose magramente y jamás deberá de pronunciar el nombre de otro hombre. Que hasta la muerte se conserve paciente y resignada, dedicada a prácticas piadosas, casta y sobria como un novicio, congregándose a cumplir las excelentes reglas de conducta de las mujeres que no tienen sino un solo esposo».

 

La directora de cine hindú, Deepha Metha, recoge en su película «Agua», el mundo de las viudas de la India.

Chuyia de sólo ocho años de edad, ya es viuda (en India se casa a las niñas desde edad muy temprana). Ella ni lo sabe, pero al fallecer su esposo, los padres la llevan a un «asram» donde viven sólo mujeres viudas.

Metha no denuncia la práctica de ninguna religión, sino el fanatismo de éstas. Con una puesta en escena cuidadosa y una fotografía exquisita nos narra la cruel vida de estas mujeres. Con una belleza deliciosa de imágenes, momentos de ternura y la permanente mirada inocente de las mujeres, nos permite pasar con fluidez los 115 minutos que dura la historia de estas mujeres, que viven aisladas, repudiadas, por el mero hecho de ser «viudas».

Francamente les recomendamos que la vean.

 

En la cultura judía también estaba claro el papel de la mujer viuda.

Así en el libro del Deuteronomio, 25.5 podemos leer la «Ley del Levirato»:

«Cuando dos o más hermanos (de padre) habitaren juntos y muriera uno de ellos, sin tener hijos, no se casará la mujer del difunto fuera de la familia, con un hombre extraño a la familia; el hermano del marido se llegará a ella y la tomará por mujer suya, cumpliendo con ella la ley del levirato. Y será de preferencia el mayor de los hermanos quien la tomara por mujer, si ella estuviese en condiciones de tener progenitura».

El término  viene del latín «levar»: Hermano del esposo.

Todos los códigos antiguos, incluida la estela de Hamurabi, contemplan, leyes espantosas para la mujer.

Este criterio aún hoy permanece en India, no así en la cultura judia.

 

Pareciera que una vez más, a la vista de estos criterios, el honor de la familia dependiera de lo que hiciera la mujer.

 

Pero en Occidente también existen los «asrams» para viudas. No físicos, pero sí como «modus vivendi», reservados para estas mujeres, cuyo único delito es sobrevivir a sus «esposos». Claro, que a lo mejor, esto es un pecado.

En España, por ejemplo, hay aproximadamente 2.220.700. Y están estereotipadas en dos grupos: La «viuda alegre», cuando rehace su vida o la viuda triste cuando prefieren vivir su soledad. Lo que sí es cierto es que los difuntos suelen llevarse «la llave de la despensa».

El Estado -en nuestro país, para poner un ejemplo cercano- «alivia» esta situación dejándolas el 45% de lo que cobraba el esposo. Pero, obviamente, los gastos no descienden un 45%.

Hay 377.680 viudas que no reciben ningún tipo de retribución porque sus maridos no cotizaron a la Seguridad Social el mínimo de 15 años que exige la ley.

Las más mayores no encuentran hueco en un ambiente laboral cada vez más tendente a contratar gente joven, y, además, muchas veces ellas llevan tiempo desligadas de cualquier vida laboral. Y las más jóvenes tienen el handicap  de que tienen que cuidar a los hijos aún de corta edad.

La solución es -en el caso de tener vivienda propia- aceptar estudiantes, ponerse a limpiar o finalmente irse a vivir con su familia ¡Viva la independencia!

Sólo un 3% vuelve a contraer matrimonio, pues segundas nupcias implican la pérdida de pensión. ¡Ya tienes a alguien que te mantenga, ya no necesitas la paga! ¡Viva la independencia!

La pensión también se pierde en caso de meterse monja, o de considerársela culpable de la muerte del marido. En ninguno de los dos casos nos parece bien. La monja puede tener sus gastillos, y en la cárcel también.

Las estadísticas nos dicen que hay un viudo por cada cinco viudas. Ellos se casan más. Se apañan mal en la vida doméstica. Económicamente también tienen más recursos y la pauta social hace que en su caso, la edad, no influya tanto para casarse de nuevo como en las mujeres.

En España se registra un aumento de viudas jóvenes: 25.000 menores de 40 años, y 2700 que aún no han cumplido los 30.

 

Las primeras Asociaciones de Viudas -CONFAV- surgieron en 1959, por un grupo de mujeres viudas, al ver su desamparo ante los Organismos Oficiales y la Sociedad, pensando que su unión e intercambio de ideas e iniciativas les daría fuerza. Una Asociación de apostolado seglar, que surgió de la necesidad de aglutinar, coordinar e impulsar la actuación de todas las asociaciones y Federaciones de España.

Organismo no gubernamental de ámbito nacional, sin ánimo de lucro, que da atención a la mujer en su promoción y desarrollo personal.

La CONFAV, a través de sus Asociaciones, se preocupa de informar y formar a la mujer viuda para que sepa hacer frente a esta nueva etapa de su vida.

Estas mujeres, con el tiempo, después de pasar por el «taller de rehabilitación» vuelven a ser personas, encontrando ilusión y fuerzas para esta nueva etapa. Las dota de recursos que les hagan conocer mejor sus derechos y deberes como ciudadanas, con un servicio de información y orientación permanentes. Lo que más valoramos es la persona como tal.

Todas estas mujeres, además de atender las obras sociales asistenciales, dentro de sus asociaciones, dedican miles de horas a mantener un hogar acogedor para llenar soledades, animar tiempos de ocio, adquirir nuevas formas de cultura, etc. Este status de «viuda», viene a poner de manifiesto  que la mujer sigue siendo un «bien de consumo». Que cuando se queda solita, con poco se apaña. ¿Qué expectativas va a tener ya si la propia sociedad que debería de colaborarle económicamente, la consideró siempre inepta?

Una sociedad que sólo ha contemplado a la mujer dentro del matrimonio, cuando se queda sin pareja, vuelve a ser «la pobrecita» que era antes de casarse. Pobreza en todo sentido, la pobreza implica sometimiento. Sometimiento a los hijos casi siempre, que esperan ansiosos los cuatro euros o el piso que ella puede dejarles.

Cuando surge la idea de Estado con la revolución francesa y comienza el laicismo, hasta ahora la Iglesia había controlado los matrimonios, ahora, será el Estado. En definitiva el matrimonio, es una forma de controlar a los individuos. Creemos que porque no nos casamos por la Iglesia, somos más libertarios; y no nos damos cuenta de que nos controlan igual.

Estado es una organización jurídico-política, que está autorizada a ejercer la fuerza para tener el control de sus miembros.`

Y la forma de controlar a las viudas es a través de la pobreza. La pobreza es una forma de poder.

Veamos la «locura» y despilfarro que suponen para el Estado las pensiones de viudedad:

*Con 65 años = 466.98

*Entre 60 y 64= 435.12

*Menor de 60 años con cargas familiares= 435.12

*Menor de 60 años sin cargas familiares = 435. 12

 

Mahoma  se nos presenta como defensor de la viudas:

«Allah declaró pecado cualquier omisión en la salvaguarda de los derechos de los débiles: los huérfanos y las mujeres».

«Aquél que se esfuerza por el bien de las viudas y de los indigentes, es semejante a aquél que lucha por la causa de Allah, semejante al guardián que nunca retrocede, e igual al que cumple ayuno y no lo rompe».

De hecho, Mahoma contraerá matrimonio con Jadiya -su primera mujer- siendo él joven y ella, al parecer, viuda y de 40 años.

 

Cristo tendrá una especial atención con las viudas:

En Lucas 21, 1-4, ensalzará el óvolo de la viuda. Y en Lc. 7, 11, ocurre la resurrección del hijo de la viuda de Naim. Curiosamente, él hace el milagro sin que ella ni nadie se lo pida. El Maestro de Belem, obviamente se enterneció ante la situación de una mujer que siendo viuda, además se quedaba sin su hijo.

Tanto la sensibilidad de Jesús, como la de Mahoma, llegan en culturas y en momentos en donde una viuda era «nada».

 

Nosotras proponemos, ante este «status», uno más de los muchos que han denigrado nuestra condición de «ser humano», algunas cosas:

 

1.-Si no nos casamos, no existe el estado de «viuda», obvio, pero fundamental. No hay como llamar a una mujer que convive con un hombre y éste fallece. Esto es importantísimo, porque cuando esta sociedad depredadora y carroñera, no sabe cómo denominar a algo, es que ese «algo» se le escapa de sus zarpas, -en este caso la mujer-. Lo cual es estupendo.

 

2.- Tenemos que plantear la pareja de manera que deje de ser una cuestión de estado.

«Estado Civil», es algo que reza en cualquier trámite o papeleo. Una situación biológica y amorosa, como es la relación de pareja, se constituye en «Estado», y éste se define como un organismo jurídico que puede ejercer la violencia para defender sus intereses. Claro, si la pareja es un «estado civil», por la definición anterior,  se justifica la violencia doméstica, por ambas partes.

 

Constituida la pareja en «una cuestión de estado» y cuando la «cuestión» no interesa, como una mujer de 70 años, pues se le da una pensión de cuatrocientos y pico de euros. El estado no invierte en vano.

También de la mujer embarazada se dice que está «en estado». Quizás porque trae un hijo para la patria. Sería bueno abolir esta expresión.

 

3.-Insistimos en la independencia económica de la mujer. Que la mujer, muchas veces, teniéndola, la pierde con el matrimonio, por los modelos económicos y de consumo que el estilo actual de vida exige. Que no caiga la mujer en ellos. Una economía puede ser saneada si te planteas vivir de una manera, y puede ser escasa si te lo planteas de otra.

Cuando tú vives sin pareja, tienes tu economía de subsistencia. Pero cuando accedes al «matrimonio», de pensamiento, palabra y obra, tu economía pasa a ser una economía de estado, que empieza por la hipoteca del piso.

4.- En el caso de las viudas, plantearse vivir juntas, no como en los asrams, pero aunando economías. No es lo mismo mantener con una pensión una casa, que con cuatro pensiones. La viuda tiende a «defender» su casa, que es intocable porque es la herencia de los hijos.

Es decir, que se organicen al margen del sistema actual familiar y de Estado. Que organicen su economía al margen del estado. Aunando la economía de todas y dando una respuesta que el Estado no cuenta con ella. Sería crear otro tipo de asrams: para vivir bien, pasárnoslo bien, ayudarnos y suplirnos en las necesidades.

5.- Todo ello daría un «nuevo estilo de vida» a esta etapa de la mujer, que sería una pista para las mujeres que vienen detrás.

6.-Si el sistema biológico de la mujer, le permite vivir más años, la mujer debería de cuestionarse que la vida prevé cosas, y quizás esa vida prolongada, en un momento en el que una ya no es útil para nada ni para nadie, sea un momento de profundo trabajo del espíritu para el cual debe la mujer proporcionarse el mejor de los medios.

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